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Viaje alucinante (1966)

Viaje alucinante
Trailer
6,6
3.748
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Sinopsis
El profesor Bennet es un científico que ha creado una fórmula que permitiría reducir el cuerpo humano a un tamaño microscópico durante un tiempo ilimitado. Cuando se dispone a entregarla al Pentágono, unos espías provocan un accidente de tráfico que deja al profesor incapacitado para toda labor científica. Pero las Fuerzas Disuasorias de Miniaturas Combinadas ponen en marcha un plan para operarlo desde el interior. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Fantastic Voyage
Duración
100 min.
Guion
Harry Kleiner, David Duncan (Historia: Otto Klement, Jerome Bixby)
Música
Leonard Rosenman
Fotografía
Ernest Laszlo
Productora
20th Century Fox
Género
Ciencia ficción Fantástico
6
Anda que... vaya ideas de bombero
¿A quién se le ocurre meter las tetas de Raquel Welch en un mini submarino? El prota valiente no les quita el ojo en toda la peli. Y cuando regresa del plasma todos se lanzan a manosearla y a arrimar la cebolleta con la excusa de quitarle de encima los anticuerpos de goma.

Por lo demás, es este un clásico de la ciencia ficción del que me avergüenza reconocer que me gustan sus efectos especiales, que trata muy bien los momentos de suspense y de acción, y en el que la ciencia es inverosímil en la realidad, pero creíble dentro del film, que es de lo que se trata. Al espectador se le van explicando excusas para que no salte de su butaca gritando "¡eh, eh, que la sangre es roja, pillada, pillada!", por ejemplo, y desde la cabina central se puede apreciar qué bien parodió Aterriza como puedas toda una generación de largometrajes de catástrofes y ciencia ficción.

Muy recomendable.
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30 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Rachel Welch, en pijama, dentro de un calvo con bigote
Yo, que soy muy visceral y enamoradizo, habría hecho que Rachel Welch se tumbase en una camilla y que los otros protagonistas fuesen metiéndose dentro de ella por turnos.
Pero Richard Fleischer es tan original que prefiere hacer una película en la que el que se tumba en una camilla es un calvo con bigote... y Rachel Welch es una de las que se meten dentro de él.

Y podría haberse contentado con meter un dedito o dos por algún orificio (o una sonda o una lavativa o algún telefóno móvil o cualquier otro artefacto vibrador o no) pero, en un sorprendente giro argumental, el guión exige que dentro del calvo con bigote se metan 4 o 5 personas enteras y un submarino nuclear, gracias las punteras tecnologías secretas de los años 60 en el campo de la miniaturización.

Lo del increíble hombre menguante es una niñería comparado con la premisa de esta psicodélica película. El traductor de títulos no era el único que alucinaba.

La aventura en sí, los decorados, el ritmo, el supuesto suspense... todo ha quedado un poco obsoleto, pero los efectos especiales justifican la película de cabo a rabo.
No es que los efectos especiales no hayan quedado obsoletos, es que verlos ahora mola más que verlos nuevos, porque a) las paredes celulares son cortinillas de seda, b) los glóbulos blancos son lámparas de lava, c) los trajes de buzo son pijamas, d) las miniantenitas que se mueven arriba y abajo alrededor del calvo con bigote son entrañables piezas de Lego y e) los protagonistas finjen estar nadando pero en realidad parecen estar colgados de unas cuerdas... Es difícil parar de sonreir.

Y luego hay dos científicos que discuten en un par de ocasiones porque uno parece ser un científico creacionista (o sea un farsante) y el otro es un científico evolucionista (o sea un científico)... y uno de los dos resulta ser un traidor. ¿Cúal será?

Nota: notable.
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35 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil