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Apuestas contra el mañana (1959)

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Sinopsis
Johnny Ingram (Harry Belafonte), un cantante negro lleno de deudas debido a su compulsiva afición a las apuestas, Earl Slater (Robert Ryan), un ex presidiario racista que vive a costa de una mujer, y Dave Burke (Ed Begley), un ex policía corrupto y jugador, se unen para atracar un banco de Nueva York. Aunque el plan parece perfecto, pronto surgen entre ellos tensiones que pueden hacerlo fracasar. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Odds Against Tomorrow
Duración
96 min.
Guion
Abraham Polonsky, Nelson Gidding, John O. Killens (Novela: William P. McGivern)
Música
John Lewis
Fotografía
Joseph C. Brun (B&W)
Productora
HarBel Productions
Género
Cine negro Drama Crimen Robos & Atracos Racismo Melodrama Serie B
8
La charca
Notable drama de crimen y cine negro realizado por Robert Wise (1914-2005) (“West Side Story”, 1961) sobre un guión de Abraham Polonsky y Nelson Giddins, que adapta la novela “Odds Against Tomorrow” (1957), de William P. McGivern. Se rueda en escenarios exteriores de NY (Central Park, Hudson …) y en los platós de Gold Medal Studios (NYC) con un bajo presupuesto. Producido por Robert Wise y Harry Bellafonte para Har Bel Productions, se estrena el 15-X-1959 (NYC).

La acción dramática se desarrolla en NY y en la localidad de Milton, situada a 160 Km. de NYC, junto al río Hudson, durante unas pocas semanas del invierno de 1959. Dave Burke (Begley), un antiguo policía, de unos 60 años, recluta a dos colaboradores, Earl Slater (Ryan) y Johnny Ingram (Bellafonte), para cometer el último atraco de sus vidas. Slater es un maduro ex convicto, desocupado, frustrado y amargado, que vive mantenido por su compañera Larry (Winters). Ingram canta y toca música de jazz en un bar de los bajos fondos neoyorquinos, está separado de la mujer y es adicto a las apuestas. Burke es un antiguo oficial de policía al que la vida ha tratado mal, vive solo en la habitación de un hotel, es aficionado a las apuestas y necesita dinero para salir de un apuro. Los tres protagonistas masculinos constituyen tres imágenes diferentes y a la vez complementarias del arquetipo del perdedor.

El film presta mucha atención a la definición de los caracteres principales, a la que dedica casi la mitad del metraje. De ese modo consigue poner el desarrollo de la acción en manos de unos personajes que el espectador conoce con un nivel de detalle y de profundidad poco habituales en cine. La caracterización de los mismos pone de manifiesto sus puntos comunes y sus diferencias de idiosincrasia y carácter. Estas referencias aportan pistas que fundamentan y explican la orientación y el desarrollo de la acción. Así mismo, otorgan verosimilitud y credibilidad a la evolución de los hechos y a las incidencias que se registran a medida que avanza la acción, condicionada y al mismo tiempo impulsada por factores psicológicos, prejuicios, fobias y filias, diferencias personales de edad y de criterio, etc.

La obra incorpora un interesante alegato contra el racismo y los prejuicios que lo sustentan. La exposición se refuerza con la caracterización sumamente antipática del personaje que los encarna. Utiliza además abundantes imágenes de humedad, charcas de agua, fango y suciedad, que se desgranan en paralelo al curso de las manifestaciones racistas.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Yo soy un hombre grisáceo
Yo que soy un personaje grís me gustan los directores grisáceos. Eso es lo que dice el señor Carlos Aguilar sobre Robert Wise. Claro que a Carlitos tampoco le gusta John Huston y a Chaplin así así. A mí tampoco me gustan Clint Eastwood, Kurosawa, Dreyer, Murnau, Welles, Rosselini, Bergman, Hitchcock, Tarantino y muchos más. Gano yo por K.O. Apuestas contra el mañana que se podría emparentar con La jungla de asfalto quedaría en empate técnico. Las dos son de las mejores retratando personajes quedando en segundo plano el atraco. Mención está el racista más cabrón de la pantalla: Robert Ryan. Aquí la toma con los negros, en Conspiración de silencio con los japoneses y en Encrucijada de odios con los judíos. I Love a los grisáceos.
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18 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil