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Macario (1960)

Macario
Trailer
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Sinopsis
Macario, un aldeano sumamente pobre que tiene esposa y varios hijos, se dedica a vender leña en el pueblo. Harto de una vida de privaciones y apuros, manifiesta que su mayor anhelo es poder comerse él solo un pavo, sin tener que compartirlo con nadie. Su esposa, confidente de tan profundo deseo, un día roba uno de la granja de una familia rica. Cuando Macario se dispone a comérselo, Dios, el Diablo y la Muerte se le aparecen para pedirle que lo comparta. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ México México
Título original:
Macario
Duración
91 min.
Guion
Roberto Gavaldón, Emilio Carballido (Historia: Ben Traven)
Música
Raúl Lavista
Fotografía
Gabriel Figueroa (B&W)
Productora
Clasa Films Mundiales
Género
Drama Fantástico Pobreza Drama social
8
El séptimo pollo
"Macario" es el cuento del leñador y los tres deseos en versión mexicana y metafísica. El deseo de Macario, leñador, mexicano y muy pobre para más señas, es un deseo que surge el día de Todos los Santos: devorarse un huajalote (pollo o pavo para más señas) él solo, sin compartirlo con su hambrienta prole. La mujer del leñador, un personaje paradigmático en las fábulas morales, será quién le proporcione el deseado bicho.

Una vez en el bosque, a solas con el manjar, se aparecen:

1) El Diablo.
2) Dios.
3) La Muerte.

Todos ellos desearán una parte del Séptimo Pollo. El Diablo, muy en su línea, ofrece riquezas a cambio de un pedacito; Dios, que posee el cielo y la tierra y todo lo que se mueve entremedias, sólo desea un sacrificio; la Muerte no ofrece ni pide nada: tiene hambre.

Macario elige a la Muerte y la Muerte le entrega, a cambio, el Agua de la Vida. La lección se prolonga y permuta en forma de caracol paradójico: dar la vida puede significar encontrar la muerte.

Escenografía magnífica, destacando la belleza de los fastos dedicados a la Santa Muerte, los altares de ofrendas, los desfiles de esqueletos, las calaveras de azúcar. Música minimalista que deriva entre lo acertado (la deliciosa rancherita, los misteriosos pasajes de flauta) y lo fallido (los pasajes en los que incide la percusión). La fotografía...habla.

El final está magníficamente abierto a interpretaciones.

La mía: no rindais tributo a los dioses fugitivos. El mundo cambia y las fes permutan, pero desde el principio de los tiempos sólo ha existido una única deidad verdadera. Y en el umbral, sólo veremos sus ojos a la cabecera de nuestro último pasaje.

Moraleja: no jugar con la Muerte. Ni siquiera al ajedrez.
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49 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Macario, legionario
Divertida fábula moral, en la que prima una mirada sardónica y una rancherita estupendísima.

Vender el alma al Diablo es engorroso. Te abruma con tentaciones interminables y en el fondo sólo es un engaño que te arrastra a sus principescas Tinieblas.

Ofrecer el alma a Dios está al alcance de muy pocos por lo visto. El Rey de Cielos y Tierra es muy cuco y escurridizo. Está empeñado en que atravieses la puerta estrecha, que no caben ni camellos ni un pollo entero.

Así que casi toda la humanidad hace como el protagonista de esta película, convida gustosamente a la Muerte a su banquete, y como novios. En sus dominios, el Purgatorio, se encuentran esas ánimas en procesión por la escala Jacob. Si tienen su propia festividad y todo, muy celebrada en Mexico. El Día de Difuntos, un día posterior a Todos los Santos.
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18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil