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American Animals (2018)

American Animals
Trailer
6,4
917
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Sinopsis
Nunca seremos tan especiales como soñábamos cuando éramos pequeños. Este es el chasco que se llevan Warren y Spencer, dos jóvenes de clase media sumidos en el desencanto de la vida común y que se rebelarán contra el sistema planeando un robo... a una biblioteca de universidad.
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
American Animals
Duración
120 min.
Guion
Bart Layton
Música
Anne Nikitin
Fotografía
Ole Bratt Birkeland
Productora
Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Film4 Productions / RAW. Distribuida por Eagle Films
Género
Drama Thriller Robos & Atracos Basado en hechos reales Adolescencia
8
Crítica de American Animals por Cinemagavia
*El detalle salvaje

Hace algunos años, los directos de cine Ben y Josh Safdie conocieron a Arielle Holmes, una habitante de la calle y adicta a la heroína a quien ayudaron a dejar sus malos hábitos mientras que la asesoraban para que escribiera sobre sus experiencias. Lo que Holmes escribió acabó por convertirse en “Heaven Knows What” (2014), la opera prima de los Safdie protagonizada por la misma chica que se encontraron en las calles de New York. Es muy interesante y arriesgado lo que hicieron estos hermanos, pero también lo es la fórmula que trajo Bart Layton con American Animals.

Layton plantea en su película una serie de entrevistas con cuatro ex convictos mientras que va narrando la historia de cómo terminaron en la cárcel. El viaje está en constantes cambios temporales que ayudan a darle más profundidad y capas a los personajes. American Animals no sólo le cuenta al espectador que existe basándose en hechos reales, sino que mezcla la dramatización de lo ocurrido con los relatos de las personas que lo vivieron.

Una salvajada de Layton (quien ya había dirigido varios documentales en su carrera) pero que funciona muy bien en la pantalla, en parte gracias a qué los actores supieron encajar con lo que se les planteaba a través de este ejercicio de representación.

¿Ejercicio de representación? Sí, es que American Animals es eso, una representación de lo ocurrido por allá en 2004 en la Transylvania University (Kentucky, USA) no pretende ser una glorificación de la figura de los ladrones, ni tampoco juzgarlos y llevarlos a la hoguera, simplemente quiere contar mezclando las perspectivas de los involucrados. La cinta de Layton acostumbra al espectador rápidamente a la narración simple en cuestiones morales, pone en conocimiento de este que no verá una historia redentora, sino un crimen contado por sus perpetuadores.

*American Animals y el dinamismo

Es muy importante destacar que American Animals sabe manejar muy bien la estilización, todo se hace de manera que el espectador no sea ajeno a ello, ya sea un montaje acelerado con hard rock de fondo o un plano secuencia interrumpido por un personaje cual director de la cinta.

De entrada, nos encontramos con una situación que luce peligrosa y extraña, pero la cinta se tomará su tiempo para revelarla del todo, un tiempo en el que la edición y los diálogos se encargaran de crear atmósferas casi de participación para el espectador mientras todo se va desvelando en un clímax cargado de emociones fuertes.

American Animals es una película que explota la sobre explicación, pero no se siente frenada por este elemento, sino que ayuda a darle aire al relato. La presentación de personajes puede ser un poco larga, pero se justifica con lo que vemos pasada la primera hora, y reitero: todo se hace de manera muy fluida, incluso en ese primer plato del menú que nos tiene preparado la película.

Una cinta que juega durante todo el metraje con el espectador de manera innovadora y con versatilidad para adaptarse a lo que el momento necesite, brusca por momentos y pausada en algunos escenarios, American Animals es una emocionante experiencia audiovisual.

*Un punto de confusión

Algo que creo que se puede malentender en el largometraje de Layton es su intención, ya se dijo antes que no pretende dar prestigio a los involucrados, sino contar lo sucedido, pero este ejercicio de recreación y más en el lenguaje cinematográfico se requiere de espacio emocional y momentos para empatizar con los personajes a través de sus situaciones.

Esto puede llegar a ser confuso, porque el espectador sentirá la mano del creador audiovisual y guionista indicándole sentir pena por los muchachos ladrones, pero la cinta no hace más que contarnos las versiones sin suavizar los momentos más bruscos de sus métodos, cada quién puede elegir cómo sentirse al respecto.

Warren (Evan Peters) era algo así como el líder de esta improvisada banda y lo vemos recitar un discurso sobre el hambre, pero no vuelve jamás a esto, es un personaje hipócrita e ingenuo, pero también es simpático y amable, sufre por el divorcio de sus padres, pero desaprovecha su beca universitaria, es ambiguo en muchas situaciones, no es malo ni bueno, tan sólo es él, contando por él mismo varios años después.

Así que no, Bart Layton no escribió esta película para justificar lo sucedido, sino para darle matices a través del relato de todos los involucrados en este asalto.

*Conclusión

American Animals es una película que sabe manejar los tiempos y dar espacio a sus personajes (reales y ficticios) para que tengan variedades emocionales. También es un ejercicio brillante de recreación ficticia mezclado con entrevistas de formato documental. Bart Layton hizo una gran cinta con muchas facultades desde lo técnico y con un subtexto pertinente y que late muy fuerte en una era donde el reconocimiento lo es todo con el auge de las redes sociales.

Escrito por Andrés Tejada

https://cinemagavia.es/american-animals-pelicula-critica/
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
La tragedia no es personal
Esta es la historia de unos universitarios de clase media que sienten que la sociedad provinciana en la que han crecido les asfixia, que se ponen tristes porque sus papás se divorcian, que no encajan dentro del ambiente machista y violento de las hermandades universitarias y que viven el sistema de becas deportivas como una opresión. Hasta aquí todo normal. Toda persona que haya escuchado alguna vez una canción de Nirvana puede seguir el hilo de la película sin dificultad, incluso es posible simpatizar con los dos chavales vagamente sensibles e inconformistas que vemos durante el primer cuarto de hora.
Sin embargo, avanza la historia y los protagonistas, aparte de sensibles e inconformistas, resultan ser tan necios como para creerse capaces de dar un palo millonario y borrar de un plumazo problemas familiares, obligaciones académicas y todo el ambiente de frustración en el que han crecido. Aquí la cosa se pone peliaguda. ¿Qué quiere contarnos American Animals?
Esta premisa quizá podría valer para hacer un comentario sobre el ambiente de estupidez y putrefacción ideológica de los años noventa y dos mil. La ideología del éxito arrasa, todo el mundo da por sentado que quien triunfa es porque es listo y quien es pobre es porque en realidad es un pringado y no se ve ni sombra de algún discurso que recuerde que el éxito social se asienta sobre la explotación. Se me ocurren otras historias (American Psycho, Boiler Room, Jamón Jamón) en las que, con acierto, el canibalismo social de una época se presenta de forma grotesca, horrible y, en general, como una tragedia para la sociedad.
Sin embargo, American Animals no pretende exhibir la tragedia de un mundo en el que el individuo y sus apetitos son la religión que justifica cualquier atropello. Tampoco explicar cómo esa sociedad es capaz de engendrar a unos mocosos ineptos que, por lo demás, se creen capaces nada menos que de robar una obra de arte, negociar con una gran casa de subastas un certificado de autenticidad, sacarla del país y venderla en el mercado negro.
Por el contrario, lo que propone American Animals es meterse en la piel de los protagonistas de semejante disparate y que vivamos su estupidez como una tragedia personal. E insiste tanto en presentar la historia de este modo que propone mezclar la ficción con fragmentos en los que los protagonistas reales de este disparate sucedido realmente y sus familiares cuentan las consecuencias fatales de tanta tontería. Quizá este artificio pase por ser la gran innovación de la película. Mi opinión es que con o sin innovación (aunque con ella más) el resultado es una película bastante absurda y ridícula porque lo que se presenta como tragedia no es más que una historia en la que lo único excepcional es lo tontos que son los protagonistas.
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9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil