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A través de sonrisas (1922)

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Sinopsis
El inglés, John Carteret (Wyndham Standing), guarda en su alma un profundo odio contra todo el que se apellide Wayne, así que, cuando se entera de que su hija adoptiva Kathleen (Norma Talmadge), se ha enamorado del recién llegado de los EEUU, Kenneth Wayne (Harrison Ford), al recordar el parentesco que éste tiene con un hombre al que recuerda con sumo desprecio, comenzará a oponerse a la relación con el mayor empeño... y esto traerá sufrimiento a su hija y a otra mujer que todavía le recuerda. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Smilin' Through
Duración
96 min.
Guion
James Ashmore Creelman, Sidney Franklin (Obra: Jane Cowl, Jane Murfin)
Música
Película muda
Fotografía
J. Roy Hunt, Charles Rosher (B&W)
Productora
Norma Talmadge Film Corporation
Género
Drama Cine mudo
8
“Con o sin su permiso, uniremos nuestras vidas”
Cuando ya está bastante mayorcito, John Carteret se ha convertido en el padre adoptivo de una pequeña llamada Kathleen, hija de la hermana de un ser a quien mucho amó. Convertida, pronto, en una guapa chica que, ahora en su adolescencia, es pretendida por Kenneth Wayne, un muchacho que acaba de regresar de los Estados Unidos de Norteamérica, donde se levantó y se formó como un hombre de bien, Kathleen, tropieza con la más férrea oposición de su padre adoptivo, pues, para él, el apellido Wayne le abre siempre una vieja herida que le carcome el alma, y al ser Kenneth pariente de Jeremiah Wayne, el hombre que la causó, ese antiguo rencor pone entre ellos una grieta infranqueable.

“SMILIN’ THROUGH” (curioso título que, literalmente, sería traducible como “Sonriendo desde el principio hasta el fin”… más, aunque aquí hay muy poco para reír, quizás entre los personajes pueda quedar implícitamente explicado), es otra historia de rancias y obtusas tradiciones, con mucho de drama y toques esotéricos, que, el brillante director Sidney Franklin, logra sacar adelante con gran efectividad, pues, el decidido alegato que asume contra los viejos rencores, lo recrea con una calificada puesta en escena; unas efectivas composiciones de imagen que, por momentos, rozan lo pictórico; y con una propuesta espiritual que, bien seguro, generó (y generará) sonrisas irónicas entre los escépticos, pero, también arrancará aplausos entre los que han tenido experiencias semejantes que jamás podrán demostrar.

Actriz en los primeros años del cine silente, llegando a ser bastante reconocida en los EEUU por sus comunes roles melodramáticos, Jane Cowl, fue además dramaturga, habiendo unido esfuerzos con la también escritora, Jane Murfin, para escribir varias obras teatrales de las cuales “Smilin’ Through” (1919) fue la cuarta y una de las más exitosas. Cowl, firmaba entonces como Alan Langdon Martin, para lucir como pareja mixta y complacer así a los machistas, y fue ella misma quien representó a Moonyean Clare durante el estreno de la obra en Broadway, habiendo logrado 175 representaciones y 1.170 en total, durante sus varias giras entre 1919 y 1922.

Como era de esperarse, tal éxito atraería el interés de los productores de Hollywood y fue una gran suerte que la obra cayera en manos de Sidney Franklin, un director especializado en recrear personajes femeninos de gran altura y carácter. El personaje de Moonyean, al igual que el de Kathleen, quedaron en manos de Norma Talmadge, actriz que hacía de coproductora junto a su esposo Joseph M. Schenck, y quien ya había aparecido junto a Franklin, en títulos como “The Safety Curtain” y “The Forbbiden City”. El mismo director se encargó de la adaptación de la obra con la colaboración de James Ashmore Creelman, y el filme fue muy bien acogido, al punto que, con la llegada del sonido, se comenzó a pensar enseguida en la realización de un remake con todos los recursos que una obra de tanto éxito merecía.

A la Talmadge la acompañan, Windham Standing, como el resentido padrastro John Carteret; Harrison Ford, como el atribulado Kenneth, quien no se explica de donde proviene tanto odio; y Alec B. Francis, haciendo el papel del entrañable Dr. Owen.

La otra hermana de las Talmadge, Natalie, al año siguiente sería la chica que sufre cuando su padre y hermanos pretenderán acabar con Willie McKay (Buster Keaton) en “Our Hospitality”, otro maravilloso filme que, en tono de comedia, hacía un nuevo alegato contra esas estirpes condenadas al odio por errores de parientes de los que ni siquiera se enteraron.

Todavía resuenan las palabras de Moonyean:
“¿Por qué temer a la muerte si sólo tras ella comienza la felicidad?” … Claro -creo yo- que esto sólo podrá ocurrírles a quienes han vivido con mucho amor y dignidad.

Título para Latinoamérica: VIDAS DESTRUIDAS
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