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¿Quiere ser el amante de mi mujer? (1978)

5,9
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Sinopsis
Raoul no sabe lo que le pasa a su mujer, está depresiva, no tiene ganas de nada, así que recurre a un desconocido para que se convierta en su amante, y sacarla de su depresión. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Préparez vos mouchoirs
Duración
109 min.
Guion
Bertrand Blier
Música
Georges Delerue
Fotografía
Jean Penzer
Productora
Coproducción Francia-Bélgica; Belga Films / C.A.P.A.C / Les Films Ariane / SODEP
Género
Comedia
7
Comedia sexual
Una comedia sexual entretenida y con deliciosa música de Mozart o Schubert en la cual el desenlace es imprevisto, fuera de todo lo que ha sido pergeniado por los protagonistas y que plantea una situación nada convencional aunque posible, verosímil y original, que rara vez se ha planteado el cine. Buenas actuaciones y un Gérard Depardieu muy joven y apuesto que arroja sus parlamentos como andanadas de un brillante diálogo, perfectamente a tono con el carácter de la obra que se presenta como ficción realista, pero de dos locos, una mujer estúpida e histérica y un niño de 13 años curioso y emprendedor. Al mejor estilo francés, se trata de sexo, de amor, y los moralistas no serán felices al observar estas aventuras delirantes, totalmente transgresoras de las convenciones culturales pero perfectamente posibles. Quedan todos avisados.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Si aquí se hubiera titulado "Preparad vuestros pañuelos" no hubieran ganado un duro
Aprovechando las simpatías que generó "Los rompepelotas" y la química de la pareja protagonista (Depardieu-Dewaere), Bertrand Blier, escribió y dirigió, cuatro años después, esta comedia, que en España no se tradujo literalmente (Preparad vuestros pañuelos) si no que ( ¡aprecien las intenciones del distribuidor! ) llevó por título: ¿Quiere ser usted el amante de mi mujer?.

Como sucedió con su antecesora, un producto que, sobre todo a los españoles, se nos antojaba apetecible en aquella época, por su desparpajo y también, por qué no decirlo, por nuestras excesivas carencias educacionales y la rémora de complejos que llevábamos en nuestras alforjas, hoy lo vemos con menos interés del que creíamos que contenía.

La desazón, frialdad y apatía de una joven, y los intentos de su pareja por sacarla del supuesto pozo de la depresión, hoy nos suena más a blanda comedieta que a pícara, amorosa y original búsqueda de soluciones. Pero es de aquellas cosas que se amplificaban, cuando andábamos por los veinte años (en sexualidad, los catorce de ahora) y se recuerdan con cariño.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil