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E.T., el extraterrestre (1982)

Sinopsis
Un pequeño ser de otro planeta se queda abandonado en la Tierra cuando su nave, al emprender el regreso, se olvida de él. Está completamente solo y tiene miedo, pero se hará amigo de un niño, que lo esconde en su casa. El pequeño y sus hermanos intentan encontrar la forma de que el pequeño extraterrestre regrese a su planeta antes de que lo encuentren los científicos y la policía. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
E.T.: The Extra-Terrestrial
Duración
115 min.
Guion
Melissa Mathison
Música
John Williams
Fotografía
Allen Daviau
Productora
Universal Pictures
Género
Ciencia ficción Fantástico Drama Extraterrestres Cine familiar Amistad Película de culto
10
UN AMIGO DEL ESPACIO
Con esta película para todos los públicos, Steven Spielberg consigu¡ó llegar al corazón de todos y cada uno de los espectadores que tuvieron la suerte de disfrutarla, porque por encima de todo, E.T. es una película emotiva en el que a más de uno, se le hace un nudo en la garganta viendo las escenas finales.
Estamos ante un bello canto a la amistad y a una amistad más allá de las fronteras, pues tiene como protagonistas a un niño y a un simpático y entrañable extraterrestre.
Esta adorable fábula está llena de magia, de momentos inolvidables, de diálogos irrepetibles y se trata de una historia sabiamente contada, que sin duda cala en el interior del público. En ella además conviven la comedia y el drama, la acción y la pausa, la ficción y la realidad y por si fuera poco, la banda sonora es auténticamente magistral.
Así que lo miren por donde lo miren, nos encontramos ante una de las grandes joyas que ha dado la historia del cine, con lo que no hay razones para no verla y para no enternecerse con las peripecias de un extraterrestre, que vino más allá de las estrellas para emocionarnos y para arrancarnos una sonrisa.
En mi caso al menos, lo consiguió.
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66 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Fue la primera película de mi vida que vi en el cine
Cuando yo tenía unos cinco años, me llevaron a verla al cine. Aquélla fue la primera vez que, sentada en la excitante oscuridad de un patio de butacas, saboreé el placer del cine, y mi debut se produjo con esta película. No sé si ello influyó en mi apreciación sobre ella, pero lo cierto es que el aura de magia que me envolvió se me quedó grabado en la memoria para el resto de mi vida.
La renacuaja que era yo transmutó a Elliott en un héroe infantil. Aquel niño, el segundo de tres hermanos en una familia desangelada por el abandono del padre, en aquella típica casa de los extrarradios de Los Ángeles, llena de recovecos, tiestos y juguetes en cantidad suficiente para detener un tren en marcha... Y aquellos científicos y agentes de la NASA y del FBI con sus aparatos, escuchando las conversaciones de la gente... Y aquella nave espacial con esa familia de alienígenas que, como cualquier hijo de vecino, estaban realizando un viaje turístico y se dejaron olvidado al "niño"... Con esas imágenes nocturnas inquietantes, en las que se ven panorámicas de la ciudad y los chicos protagonistas llevan la vida normal de cualquier niño... Y, entonces, Elliott hace el descubrimiento en su cobertizo y ahí empieza la amistad más profunda y conmovedora que se pueda establecer entre dos seres. Y, a partir de ahí, todo es aventura, magia, maravilla, descubrimiento, diversión, tensión, drama... Cómo los tres hermanos, pero sobre todo Elliott, establecen con E.T. un vínculo mucho más fuerte e intenso de lo que puedan imaginar, gracias a los poderes especiales de éste, que puede conseguir que los chicos sientan lo que él siente y viceversa... E ir siendo testigos del evidente deterioro físico de la criatura, que no está adaptada para la vida en la Tierra y que necesita tener a sus padres cerca para sobrevivir... Y, al final, esas escenas espectaculares de la huida de toda la pandilla de chavales mientras los persigue todo el FBI y E.T. haciendo volar las bicicletas, en aquella mítica escena que hacía que todos los niños prorrumpiéramos en gritos y en aplausos, y que ha quedado para la historia y como símbolo de la compañía Amblin Entertainment. Ver a Elliott y a E.T. volando en la bicicleta ante una luna gigantesca catapultó mis sueños de niña. Ah, por supuesto, todos llorábamos en el cine cuando E.T. estaba mortalmente enfermo y los médicos no podían hacer nada por salvarle. Indescriptible.
Años más tarde, escuché expresamente la banda sonora de John Williams. El conocidísimo tema "Adventures on Earth" lo tengo clavado en el recuerdo.
En definitiva, una película que marcó a toda una generación que por aquel entonces teníamos la suerte de ser niños. Nunca pude volver a ver una película de pandillas y aventuras infantiles sin evocar a aquel ser feo, marrón y terriblemente inteligente y tierno que se ganó nuestro corazón, o a aquella pandilla que voló en sus bicicletas por un cielo plagado de estrellas.
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54 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil