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La bella Maggie (1954)

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Sinopsis
Maggie es un carguero cuyo viejo capitán se empeña en mantener a flote, a pesar de que se encuentra en un estado ruinoso. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Maggie
Duración
92 min.
Guion
William Rose (Historia: Alexander Mackendrick)
Música
John Addison
Fotografía
Gordon Dines (B&W)
Productora
Ealing Studios
Género
Comedia Aventuras marinas Vida rural
7
El hombre intranquilo
Deliciosa comedia escocesa con toques fordianos. Curiosamente Ford calcó, no sé si queriendo, en "The Seachers" el último plano de Mackendrick en "Mandy". Y parece que este último se inspire en "El hombre tranquilo" en cierta medida para "Maggie".

En cierta medida digo, porque además tiene ciertos tintes autobiográficos de Mackendrick, e incluso la historia inusualmente la escribió él. Aunque de ascendecia escocesa, nació en los States, pero pronto se quedó huérfano y fue a la tierra de sus progenitores. Y esta película es un homenaje a la Escocia profunda, a sus hombres de mar, a sus absurdas y felices tradiciones.

Por un malentendido, un naviero americano se las ha de ver con un viejo lobo de mar escocés dueño de un paquebote llamado "Maggie". La tripulación, aparte del borrachuzo y pasota capitán, está compuesta por un piloto, un mecánico y un grumete. Todos son unos pícaros de aúpa, y en teoría para el nervioso americano, unos ignorantes. Naturalmente aprenderá lo que es bueno, y sobre todo lo que es la verdadera sabiduría.

Quizás no sea de las mejores pelis de Mackendrick, pero es un simpático cuento de hadas realista. A destacar el diálogo del americano con una joven lugareña de un puertecito de esos pueblos escoceses impronunciables.

Recomendable y bastante disfrutable película.
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
HUMOR INGLÉS CON RICTUS DE TRAGEDIA
Parece que estos tiempos de acelerados adelantos tecnológicos están haciendo cambiar al mundo. Sin embargo si dejamos de mirarnos el propio ombligo nos daremos cuenta de que el mundo nunca ha dejado de cambiar. Es probable que últimamente los cambios se produzcan a mayor velocidad, pero en todo tiempo y en todo lugar ha existido lo viejo y lo nuevo como prueba evidente de un mundo en transformación.

Alexander Mackendrick en “The Maggie” es testigo y narrador del cambio (año 1954) en lo que al comercio naval se refiere, exponiendo ante los espectadores tanto los transportes artesanales tradicionales en viejas barcazas dirigidas por independientes marineros-lobos de mar, un tanto a lo Popeye, como la modernización del sector a través de navieras que dirigen las operaciones comerciales y que cuentan con su propia flota. El propio capitán MacTaggart, en la cantina, ante las burlas de sus colegas, defiende su independencia ante la subordinación de los demás. Sin embargo, nos damos cuenta de que MacTaggart y su tripulación así como “The Maggie” nadan a contracorriente de los tiempos y que pronto serán engullidos por un futuro que no tiene piedad de quienes no toman su tren.

“The Maggie” es un cuento. Con cosas de esas que solo pasan en los cuentos. Un cuento que se viste con la falda escocesa y a cuadros de los mares de Glasgow y de otros lugares donde los marineros cazan faisanes, cumplen cien años y se casan por amor. Un cuento con ribetes de comedia social, esa comedia que tan bien se les da a los ingleses, probablemente porque saben investirla con su propio y característico humor. De cualquier modo, aquí el humor es un tanto más amargo de lo acostumbrado. Como en Whisky Galore o en El quinteto de la muerte, sigue siendo inteligente, pero aquí a la sonrisa se le añade un rictus de tragedia, debido al destino inflexible de mundo que se desmorona empujado por otro que se levanta.

Los viejos marinos, a diferencia de los roqueros, sí mueren. Y esta es la crónica.

Y mientras tanto el grumete se pregunta ¿Por qué?
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil