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El castor (2011)

El castor
Trailer
5,7
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Sinopsis
Walter Black (Mel Gibson) es un hombre que padece una profunda depresión. Su única vía de escape, su único consuelo, es una marioneta que representa a un castor, al que trata como si fuera una persona. Perseguido por sus propios demonios, Walter, que fue en otro tiempo un exitoso ejecutivo de una empresa de juguetes, emprenderá con su marioneta un viaje de autodescubrimiento... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Beaver
Duración
91 min.
Estreno
27 de mayo de 2011
Guion
Kyle Killen
Música
Marcelo Zarvos
Fotografía
Hagen Bogdanski
Productora
Summit Entertainment / Entertainment One
Género
Drama Comedia Comedia dramática Comedia negra Familia
5
Papá, tú estás loco…
El relato de este hombre deprimido no es un relato honrado tal y como se nos presenta. Sería muy difícil cinematográficamente hablando plasmar el proceso de las sensaciones de un enfermo obsesivo sin caer en el tedio argumental. Son situaciones emocionales apropiadas para tratarlas con cierto humor negro u originalidad.
La exposición inicial es rigurosa y muy acertada, incluyendo el fondo musical, pero con la intervención del castor la opción del humor negro es abandonada en el contenedor de basura.

El peluche en vez de ser un aliciente es el cambio. Aparece un dictador que toma el testigo y la opción por crear situaciones de auténtico compromiso con el derrumbe emocional, torna en un Mel que ni mucho menos resulta original o divertido, pero sí convincente. Jodie y Mel muestran su saber con eficacia. La película, lo malo, es que roza el aburrimiento y el escepticismo. Lo roza, por eso no se hunde del todo en una parodia sin gracia.

El origen del drama parte de un planteamiento medio; no se da una situación empresarial de desesperación de tirarme por la ventana o cortarme las venas como explico en el spoiler, lo cual es en realidad una opción para utilizar posteriormente. El entorno familiar es la base en la que se apoya la película y está tratado con efectividad, es por lo que el planteamiento continua en la cuerda floja pero se pueda seguir con él.
El hijo mayor realiza unas actividades socio pedagógicas demasiado rebuscadas y cómodamente expuestas para una conclusión sin el nervio necesario. Es un desvío necesario en la línea argumental del castor, y la verdad es que funciona como emoción añadida para resolver un drama que busca ser superado, pero no con la fuerza final que nos hubiera gustado ver.
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36 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El teleñeco de Mel Gibson (y la inteligencia de Jodie Foster)
¡Qué inteligente es Jodie Foster! Será que mi concepción del cine es más europea, pero siempre he creido que es más difícil llevar a la gran pantalla un guión ajeno, la tónica que utilizan los norteamericanos. Y Jodie Foster ha llevado el libreto de Kyle Killen a su terreno. Eso le sirve para: uno, situarse detrás de la cámara para rodar una película no demasiado compleja a nivel técnico; dos, darse el gusto de interpretar un personaje secundario pero de vital importancia en la trama; tres, reivindicar su autonomía como artista al incluir una pequeña crítica encubierta al mundo del famoseo express y estrellatos de corta duración (Foster nunca ha sucumbido a las reglas de Hollywood y su película es en todos los sentidos una oda a los inadaptados); y cuatro, dar a su amigo Mel Gibson un protagonista único, en esos raros ejemplos cinematográficos en los que el actor se come al personaje y el personaje parece un reflejo del actor.

En El castor el azar ha sido crucial: con otros intérpretes, con otra directora, todo sería diferente. Tal y como es, el film esconde una autoreferencia: el momento en el que Gibson se intenta suicidar en la bañera y posteriormente saltando del balcón de su piso es el reverso del Gibson cantarín, jovial, siempre buen actor, de ¿En qué piensan a las mujeres? en la escena homenaje a Cantando bajo la lluvia. El castor tiene un humor negro extraño y al salir del cine la sensación es que en realidad hemos sido testigos de un drama semiescondido, tan lapidario como The Squid and the whale y otras familias disfuncionales.

Se la recordará como la curiosidad que es: una marcianada que coge desprevenido al personal, una hermosa historia de depresiones y relaciones paternofiliales (y muñequiles) más honda de lo que parece. Personalmente, sobra toda la trama que concierne a Jennifer Lawrence, el paralelismo entre el devenir del padre y el hijo es obvia pero está bien contada, y el juguecito con funciones de títere bien merece un grupo de Facebook: realmente copia las expresiones del actor y logra estar contento, cabreado o triste cuando así se expresa su personaje. Y es que El castor es una película paranoica: el tiempo decidirá si es carne de Oscar, pieza televisiva de sábado por la tarde o un título de culto. Pero recuerden: sea lo que sea, será gracias al atino, la agudeza, la experiencia, la inteligencia de la gran Jodie Foster.

Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities http://cachecine.blogspot.com
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32 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil