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La senda de los elefantes (1954)

La senda de los elefantes
Trailer
6,4
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Sinopsis
Una bella y joven recién casada (Elizabeth Taylor) se va a vivir con su marido (Peter Finch) a Ceilán, donde tienen una enorme plantación de té, llamada "la senda de los Elefantes". La mujer se enamora del capataz (Dana Andrews), pero este asunto queda relegado a un segundo plano por otros acontecimientos más graves: se desata una epidemia de cólera, la sequía causa estragos y hordas de elefantes enloquecidos por la sed amenazan con devastar la plantación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Elephant Walk
Duración
103 min.
Guion
John Lee Mahin (Novela: Robert Standish)
Música
Franz Waxman
Fotografía
Loyal Griggs
Productora
Paramount Pictures
Género
Aventuras Drama Animales
7
Ruth y los elefantes
Basada en la novela "Elephant Walk", de Robert Standish, inspirada en hechos reales. Fue dirigida por William Dieterle y rodada en escenarios naturales de Sri-Lanka y en estudio. Después del comienzo del rodaje, la actriz Vivien Leigh cayó enferma y fue sustituída por Elizabeth Taylor (22 años).

La acción principal tiene lugar en la mansión de una plantación de té de Sri-Lanka en 1946/7. Narra la historia de una joven, Ruth (E. Taylor), que conoce en Londres al terrateniente John Wiley (Peter Ficnh) y, tras contraer matrimonio, se traslada a la residencia de él en Ceilán, donde no encuentra una vida fácil. Se ve envuelta en un clima de disgusto, tensión, desatenciones e incertidumbre. Las borracheras de los amigos del marido y de éste, el rechazo de los sirvientes a depender de ella, el autoritarismo y las desatenciones del marido, la soledad, la extraña dependencia de John respecto del padre dominante difunto desde hace años y la hostilidad de un centenar de elefantes que tratan de recuperar la senda que los llevaba del bosque al río, sobre la que está construída la mansión, y otros hechos, determinan que se sienta embargada por sentimientos de rechazo, disgusto, temor y angustia, que la llevan a pensar en huir a París, pero un hecho inesperado se lo impide. La obra forma parte del conjunto de películas estadounidenses de los 50 de aventuras en países exóticos: "Las minas del rey Salomón", "Las nieves del Kilimanjaro", "Mogambo", etc. La obra combina violencia, paisajes de gran belleza, expresiones machistas y descorteses (que ella rechaza o asume con dolor) y la ausencia de sexo propia de los 50. Contiene una seria advertencia sobre las consecuencas que se pueden derivar de acciones humanas contrarias al equilibrio de las fuerzas de la naturaleza. La secuencia final, de gran dificultad en el momento de la filmación, mantiene su fuerza y su capacidad de conmoción.

La música incluye fragmentos orquestales y algunos nocturnos de Chopin. La fotografía, del mismo autor que la de "Los 10 Mandamientos", aprovecha los paisajes naturales, la fotogenia de Liz Taylor y la espectacularidad de algunas escenas. La figura de Vivien Leigh se advierte en algunas tomas de largo alcance. El guión aprovecha las posibilidades no ilimitadas del argumento. La relación de Ruth y Dick resulta poco convincente. La interpretación de Liz Taylor es excelente y se ve apoyada por un vestuario espléndido (distinto en cada escena), de la mítica Edith Head. Peter Finch resuelve con soltura su debut en el cine americano. La dirección trasmite a la obra una atmósfera de tensión bien diseñada y se luce en la escena del incendio. La escena final recuerda, salvadas las diferencias, el cierre de "Lo que el viento se llevó".

Película de aventuras y de tensión psicológica, interesante, bien narrada visualmente, bien interpretada y dirigida con acierto.
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20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
MEMORIA DE ELEFANTE
Esta película suscita odios enconados y amores extremos. En Reel Film Reviews leemos: “La senda de los elefantes es un melodrama asombrosamente malo y completamente aburrido”.
Brian Koller en Epinions.com afirma: “La senda de los elefantes es una no intencionada comedia y es una buena manera de emplear dos horas.” En Cine Escondido (blog interesante) leo : “imágenes que parecen animadas de vida propia, que justifican el visionado de la película por sí solas, y que componen algunos de los instantes más electrizantes de la historia del cine” refiriéndose a las secuencias finales, si bien previamente el comentarista nos había regalado lo siguiente : “Tiene a unos chicos que no se creen demasiado sus papeles de marido atormentado por el espíritu de papi, el uno, y de seductor fracasado, el otro (Peter Finch y Dana Andrews, respectivamente)... ¿Qué puede quedar de la película después de asistir a tamaña exhibición de insustancialidades cinematográficas?”.

Bueno, pues en esta marabunta de opiniones absolutamente extremas, les dejo la mía por si les sirve:

Cuando ví Esmeralda la zíngara, afirmé que Dieterle era un director para revisar. Y eso es lo que he hecho y aunque de una a otra película pasaron nada mas y nada menos que quince años, la sombra de Dieterle es alargada y llena completamente la película. Y si me apuran el trabajo de dirección es mucho mas meritorio al no contar con la interpretación de un auténtico monstruo en todos los sentidos, el del jorobado Quasimodo y el del probablemente mejor actor del mundo mundial: Charles Laughton. Aquí se las tiene que ver con Peter Finch, Elizabeth Taylor y Dana Andrews que, aunque buenos actores, dignos, creíbles y profesionales no “llenan” la pantalla como Laughton.

Comulgo con la ideas recogidas en el post de Cine Escondido al respecto de las escenas finales que, aunque predecibles, y no tan electrizantes, nos dejan ese buen sabor cinematográfico y esa magia que algunas películas consiguen transmitir. Evidentemente los 103 minutos no son así, que si lo fuesen no estaríamos aquí comentando la película sino reverenciándola.

¿Película dirigida al público femenino?: Esto se afirma en algunas críticas leídas. Bueno, a mi me gustó y les aseguro que estoy libre de toda sospecha. ¿Dirigida al público infantil y juvenil?: Evidentemente no, por su contenido melodramático y triangular, pero estoy convencido que los ojos de los chavales se abrirían como platos ante el desfile inexorable de los paquidermos en busca de su destino.

Por ello, con absoluto respeto a los reconocidos críticos americanos, les digo que todos se equivocan, que sin ser la octava maravilla es una película con sus defectos pero también con sus virtudes. Con un William Dieterle que deja su impronta en todo el film y especialmente en las memorables secuencias finales y con tres actores que lo hacen bien, bastante bien.

¡Ojalá pudiésemos decir esto de muchas películas!.
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12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil