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Alma en la sombra (1941)

6,6
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Sinopsis
De una clínica psiquiátrica en París, escapa un paciente conocido como Ward Andrews, de quien el médico que lo trata dice que padece de paranoia y que puede ser muy violento ante cualquier contradicción que se le presente en la vida. Luego, un hombre llamado Philip Monrell (Robert Montgomery), llegará hasta la casa de su madre en Londres en compañía del ingeniero Ward Andrews (George Sanders), y al conocer a Stella (Ingrid Bergman), la dama de compañía de su madre, ambos quedarán prendados de ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Rage in Heaven
Duración
85 min.
Guion
Christopher Isherwood, Robert Thoeren (Novela: James Hilton)
Música
Bronislau Kaper
Fotografía
Oliver T. Marsh (B&W)
Productora
MGM
Género
Drama Romance Thriller Drama romántico Amistad Celos
7
Agradable sorpresa
A partir de la novela de James Hilton (cuyas obras anteriores habían sido la base para los éxitos "Horizontes perdidos" y "Adiós Mr. Chips"), Christopher Isherwood y Robert Toheren confeccionaron el guión. La película trata sobre un esquizofrénico paranoico (Robert Montgomery) que aterroriza a su esposa (Ingrid Bergman) y explota la lealtad de un viejo amigo (George Sanders).

A su favor tiene su corta duración, unos 85 minutos, tres buenos actores y un ritmo muy vivo. De hecho, W. S. van Dyke, había sido contratado para sustituir a un director más lento y realizaba sus películas ajustándose al presupuesto, por lo que era del agrado de los ejecutivos como Mayer aunque no de los actores, por tratarlos a gritos. Rara vez repetía plano (en 20 años hizo 76 films), por lo que los actores lo llamaban Woody-Una toma.

A pesar de todo, el resultado es notable, fundamentalmente porque los actores funcionan. Especialmente la esplendorosa y angelical Ingrid Bergman, que se incorporó tan sólo un día después de terminar "Los cuatro hijos del viento", su segunda película en EE.UU.
La impresionante actriz sueca tiene una gran gama de matices y su registro consigue un meritorio equilibrio entre confianza y terror.
El inexpresivo Robert Montgomery borda su papel de enfermo. Tiene una mirada sádica y es uno de los maridos más celosos que ha pasado por una pantalla de cine. George Sanders (que coincidiría con Ingrid en la maravillosa "Te querré siempre") ofrece una solvente interpretación, haciendo de "apagafuegos". En cada plano parece estar enamorado de Bergman (aunque tampoco es muy difícil, la verdad, ¿quién no se enamoraría de semejante belleza?).

En general, la película se sigue con atención y en su mayor parte resulta meritoria. Merece la pena verla.
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18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
ENTRE EL SUSPENSE Y LA PSICOPATÍA
La psicología es una de las ramas más complejas de la medicina. Lo digo desde mi posición de profano absoluto en la materia. Por ello, las anormalidades mas disparatadas pueden ser clínicamente posibles. Esa es una de las conclusiones a las que uno llega viendo películas como ésta. Porque la cuestión no estriba únicamente en las desaforadas consecuencias que pueden desencadenar los celos enfermizos sino que además existe otra patología, la de aquellos psicópatas que ven fantasmas donde no los hay y que necesitan estar molestos, intranquilos y por supuesto, celosos.

Esta es la situación en esta interesante película, mezcla de cine de suspense y de psicópatas, muy al estilo de cinematografías reconocidas como la de Hitchcock (Psicosis) ó el propio Fritz Lang (Secreto tras la puerta). No quiero decir con ello que alcance la categoría de estos films emblemáticos, pero sí que anda en línea con este género de personalidades inconfesables, traumas materno-filiales y otras hierbas de similar cariz.

Contar con la presencia de Ingrid Bergman es siempre un lujo. Rodearla de un magnífico actor como George Sanders en una interpretación algo inusual de bueno, bueno y romántico, es otro acierto. Y añadir la presencia de Robert Montgomery, una buena guinda a un pastel estelar más que notable. Todo ello conforma un buen film dirigido, en créditos, por W.S.van Dyke pero en el que colaboraron también Robert B. Sinclair y Richard Thorpe.

La ficción tiene sus reglas del juego que, en ocasiones, se apartan de las realidades convencionales. Por ello, es fácil que la resolución adoptada para darle carpetazo al film atienda más a intereses comerciales y de audiencia que a realidades verosímiles. Veamoslo así. Cine es Cine. Y no le den más vueltas...
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil