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El misterio de los peces saltarines (C) (1916)

El misterio de los peces saltarines (C)
Trailer
6,6
71
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Sinopsis
Coke Ennyday, un detective con cierto apego a las drogas es interpretado por Douglas Fairbanks con el consiguiente toque acróbatico y espectacular; de cualqueir modo una pequeña pieza muy idvertida con guión de Tod Browning. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Mystery of the Leaping Fish (S)
Duración
25 min.
Guion
Tod Browning
Música
Película muda
Fotografía
John W. Leezer (B&W)
Productora
Triangle Film Corporation
Género
Comedia Intriga Cortometraje Crimen
7
Desmadre pre-censura.
Desquiciado cortometraje de 1916 sobre un detective científico, llamado Coke Ennyday (Coca a diario), que intenta salvar a una chica a base de drogarse y drogar a los demás.

Es difícil valorar una película tan loca y tan antigua. Independientemente de si su calidad cinematográfica es mayor o menor, me parece más que recomendable, aunque solo sea como curiosidad, ya que debido a la censura y la estricta moralidad que se fue apoderando de la sociedad estadunidense, se tardarían muchas décadas en hacerse películas que traten de una manera tan desenfadada el tema de las drogas, si es que se han vuelto a hacer.

Añadir que el guión de Tod Browning aunque no siempre haga reir al espectador del siglo XXI contiene algunas joyas de humor “yonky”. Como el detalle del reloj de Coke que divide el tiempo en beber, comer, dormir y drogarse. O el bigote blanco que se le queda a la chica tras besar al protagonista.

Aunque aquí solo sea guionista y no director también se nota la mano del autor de Freaks en el cuidado y original arte del film. En definitiva una entretenida forma de pasar veinticinco minutos.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
HACER EL CINE GRANDE
De ningún modo habría podido imaginar Douglas Fairbanks que apenas una década después de filmar esta película, él mismo iba a protagonizar títulos tan extraordinarios como La marca del Zorro (1920), Robin Hood (1922), El ladrón de Bagdad (1924) o El pirata negro (1926).

Algo análogo le sucede al espectador actual.

En el escaso lapso de esos años el cine se transformó de forma poco previsible.
En efecto, alcanzó cotas sobresalientes en el planteamiento de su complejidad argumental así como en el descubrimiento, aplicación y desarrollo de nuevas técnicas narrativas. Y ello, por manterner la perspectiva del valor histórico, antes del vuelco definitivo que supuso la introducción del cine hablado.

Celebremos pues que Fairbanks ya anduviera metido entre rodajes porque gracias a él, y a otros como él, el futuro del cine pudo hacerse grande.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil