arrow

La dama de las camelias (1936)

La dama de las camelias
Trailer
7,5
1.845
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
La vida en Paris en 1847 es tan animada como el champagne y tan implacable como la siguiente mañana gris. En la guarida del juego y las veladas lujosas, hombres mezquinos ejercen su voluntad y las mujeres se convierten en cortesanas regocijándose de placer. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Camille (Margarita Gautier)
Duración
108 min.
Guion
Frances Marion, James Hilton, Zoë Akins (Novela: Alejandro Dumas hijo)
Música
Herbert Stothart
Fotografía
William Daniels, Karl Freund (B&W)
Productora
MGM
Género
Drama Romance Siglo XIX Prostitución Drama romántico
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Alejandro Dumas hijo
8
Un gran drama romántico
Dirigida por Cukor, se basa en "La dama de las camelias", de Alejandro Dumas hijo, que inspiró "La Traviata" de Verdi y fue llevada a la pantalla en 1911 por André Calmettes, en 1921 por Ray C. Smallwood y en 1934 por Ferdinand Rivers. Obtuvo una nominación al Oscar (actriz principal) y ganó el premio NYFC (actriz principal). La novela de Dumas evoca un hecho real: su relación con la cortesana Marie Duplessis.

La acción tiene lugar en París y la campiña francesa en 1847/8. Narra la historia de una bella cortesana que vive en París desde hace 6 años y se relaciona con personajes de la alta sociedad. Enferma de tisis, encuentra el verdadero amor y la redención en Armand Duval (Robert Taylor). La película es uno de los dramas románticos más sobresalientes del cine y una de las mejores interpretaciones de GG. La ambientación de la obra a mediados del XIX aporta un interesante retrato del mundo ocioso de la época. Los decorados destacan por la elegancia y el acertado espíritu romántico que los inspira. Sirven a la cámara para crear composiciones de gran belleza visual y constituyen un elemento capital en la generación de la atmósfera absorbente, gratificante y muy sugerente de la obra. Pese a sus elevados ingresos, Margarita vive en una situación económica de agobio y deudas, a causa de su afición a las fiestas, vestidos, joyas y objetos de arte. Cuando luce en el cabello o en el vestido una camelia, anuncia que está disponible. Son escenas emblemáticas la marcha a toda prisa de Margarita hacia el lugar del duelo, el baile de la polka, la visita del padre de Armand a Margarita, los paseos de los amantes por el campo y la escena final.

La música aporta fragmentos de valses y marchas vienesas, polkas y otras composiciones de clara extracción romántica. Incluye algunas canciones populares. La fotografía exalta la belleza de la actriz con habilidad y magníficos resultados. Hace uso de luces naturales, lámparas de velas, candelabros e iluminación adicional con focos. Consigue unas imágenes ricas en sombras. Combina negros profundos y brillantes con blancos intensos sobre fondos grises. La narración visual es una de las mejor conseguidas de la filmografía de la actriz. El guión se centra en el relato de un amor profundo y desgarrador. El amor de Margarita por Armand es tan grande que no duda en sacrificarlo por el bien de él. La interpretación de GG (31 años) es magistral y una de las mejores de su carrera. Es meritoria la intervención de Robert Taylor (25 años), Lionel Barrymore y Henri Daniell, muy acertado en el papel de aristócrata desairado y pérfido. La dirección se encomendó a Georg Cukor, especialista en conducción de actrices, como demuestra en la obra. Ambos volverían a coincidir en la última película de la diva.

Película de gran éxito y amplia resonancia en su momento. Como película de época, ha mantenido su vigencia y su vigor. Es una de las obras culminantes del drama romántico clásico.
[Leer más +]
34 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Tal vez sea mejor que viva en tu recuerdo, donde el mundo no me vea"
Alejandro Dumas hijo se interesó por ese sector de las mujeres "alegres", de las cortesanas parisinas que serían una especie de equivalente francés de las geishas del Japón. Mujeres objeto al servicio del placer de los hombres y esclavizadas a ellos para mantenerse. Prostitutas de lujo, damas de compañía o cualquiera que fuese su denominación, lo cierto es que constituían, mal que les pesara a las gentes "respetables", una parte inseparable de la alta sociedad, llevando un tren de vida excesivo dedicado a agradar a hombres adinerados y de buena posición, de los cuales dependían para poder seguir viviendo a todo tren. Ellas ya eran unas "perdidas", formaban parte de ese submundo "no respetable", y estaban señaladas por un estigma que no se borraba nunca, sobre todo si las personas "respetables" insistían en tratarlas como a objetos y les cerraban completamente las puertas a la posibilidad de dejar ese mundo frívolo.
Todas ellas tienen que ser alegres como pajarillos, vestir fastuosamente y ser avispadas en el arte de entretener y seducir. El cerebro y el corazón son dos órganos bastante inservibles en una cortesana.
Excepto en Margarita Gautier.
Ella tiene cerebro, y corazón.
Cerebro para ser consciente de la vacuidad en la que se mueve. Cerebro para saber que no hay felicidad posible para una cortesana más que la que se fundamenta en cosas banales, y ella lo admite con amarga conformidad. Cerebro para darse cuenta de que está atrapada. Corazón para ser capaz de sentir compasión. Corazón para ablandarse ante el amor que se le ofrece, romper las cadenas y soñar que puede ser libre. Corazón para amar.
Cuando ella está a la vuelta de todo, brillante, seductora y disimuladamente infeliz reina del círculo de cortesanas, aparece un joven que mira directamente a su corazón. Él no ve a la dama de compañía, a la frívola mujer de sociedad.
Ella soñará con una oportunidad, la que nunca ha tenido. Soñará con salir de ese círculo vicioso de fastos, hombres que la desprecian, dinero y deudas, dejarlo todo y abandonarse al amor que siente por primera vez, experimentarlo antes de que la tuberculosis que padece la lleve a la tumba.
Pero la sociedad "respetable" se confabula para tratar de impedirle hacer realidad sus deseos. La barrera se cierra implacablemente. Sus ilusiones se hacen pedazos...
[Leer más +]
23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil