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Mad Men (Serie de TV) (2007)

Mad Men (Serie de TV)
Trailer
7,9
31.045
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Sinopsis
Serie de TV (2007-2015). 7 temporadas. 92 episodios. Aclamada serie dramática que narra los comienzos de una de las más prestigiosas agencias de publicidad de los años sesenta, y centrada en uno de los más misteriosos ejecutivos de la firma, Donald Draper, un hombre con un gran talento. "Mad Men" es la mirada a los hombres que dieron forma a las esperanzas y sueños diarios de los americanos de la época. En 1960 la publicidad era considerada una de las profesiones con más glamour. Era un momento de gran ebullición en todos los sentidos; la manipulación profesional y el acoso sexual son parte del trabajo y de los negocios. Sterling Cooper Advertising diseñaba mejor que nadie las campañas de publicidad. Su lema era: "No importa lo que seas. Lo importante es cómo lo vendas...". (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Mad Men (TV Series)
Duración
45 min.
Guion
Matthew Weiner, Jonathan Igla, Kater Gordon, André Jacquemetton, Maria Jacquemetton, Erin Levy, Carly Wray, Lisa Albert, Semi Chellas, Robin Veith, Dahvi Waller, Bridget Bedard, Tom Palmer, Chris Provenzano, Marti Noxon, Brett Johnson, Cathryn Humphris, Janet Leahy, Jonathan Abrahams, Victor Levin, Tom Smuts, Jane Anderson, Rick Cleveland, Andrew Colville, Keith Huff, Tracy McMillan, Frank Pierson, Jason Grote, Heather Jeng Bladt, David Iserson
Música
David Carbonara (Tema: RJD2)
Fotografía
Chris Manley, Phil Abraham, Steve Mason, Frank G. DeMarco, Bill Roe
Productora
Emitida por AMC; Lionsgate Television
Género
Serie de TV Drama Años 60
Premios 53
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10
Vender humo
Vaya obra maestra se ha sacado de la manga Matthew Weiner (guionista de Los Sopranos), con unos elementos simples pero tremendamente bien hilvanados. Es cierto, ambientada en los años 60 en el mundo de la publicidad, es ésa la excusa, la fachada tras la que se esconde toda una sucesión de turbias historias, de personajes atados a su destino, orientados hacia una tragedia griega.

Son esos personajes tan bien diseñados: Draper el genio de la publicidad, con su bella esposa, sus bellos hijos, su bella casa, y su miserable existencia. Su esposa, con su bello marido, sus bellos hijos, su bella casa, su inmensa soledad. Campbell con sus deseos de ascenso, con su exagerada codicia, con su fracaso matrimonial, con su amor inconfeso. La señorita Olsen, con sus miedos, sus incertidumbres, su pasmosa creatividad, sus problemas en un mundo de hombres.

Y así podíamos seguir con cada uno de los personajes. Todos unidos por la publicidad en momentos de expansión. Un mundo tremendamente machista, gris del humo incesante de tabaco, gris también por los deseos inconfesables. Lo que es tremendamente bello por fuera, se pudre por dentro.

Y ése deterioro se percibe capítulo a capítulo, lenta, pausadamente, cada escena se alarga un instante más para añadir pesadez a la acumulación de drama. Puede parecer aburrida, pero cuántas cosas pasan en la simple exhalación de humo.
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201 de 213 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Siéntense, relájense y disfruten...
No se muy bien como comenzar este escrito, ya que no soy muy dado a prodigarme por las críticas, pero el caso es que cada vez que acabo un capítulo de Mad Men siento un impulso que me ha llevado a intentar explicar con palabras lo que me hace sentir dicha serie.
He llegado a la conclusión de que esta serie tiene algo; algo que hipnotiza y reconforta, pero que me resulta muy difícil de concretar; con lo que me veo en la obligación de bordear brevemente lo que engloba este relato a modo de intentar no dejarme ningún condimento de esta suculenta receta.
Comenzaré, como no, por el brillante Don Draper, este enigmático personaje que lejos de ser el protagonista perfecto, se nos antoja políticamente incorrecto, reservado, egoísta y machista, pero a la vez tan brillante, tan respetado y tan envidiado que cuando lo juntamos con su aparente seguridad de sí mismo, nos resulta cuanto menos adictivo.
No puedo dejar de mencionar el gran elenco de secundarios que nos presentan capitulo tras capítulo; cada cual más singular. La preciosa Betty, la “extrañamente” sexy Peggy, el odioso Pete Cambell junto con su tropa de pipiolos publicistas, los Sterling…en fin…
Dado que no pretendo alargar esto mucho más, concretaré rápidamente más detalles como la bellísima factura que nos ofrece Mad Men a modo de un impecable vestuario, unos escenarios cuidados al milímetro, una iluminación ostentosa (los labios de Betty te ciegan y no se contempla otra cosa mientras permanecen en pantalla) o una cámara siempre bien situada que consigue unas secuencias relajantes que te hacen digerir el capítulo lentamente, como si lo pudieses paladear, mientras disfrutas de un guión cuidado y elaborado que te muestra lo justo, lo necesario, poco a poco, como el cigarrillo Lucky que se consume lentamente y que nunca falta en las manos de ningún personaje de esta elegante historia.
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84 de 93 usuarios han encontrado esta crítica útil