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Niebla en el pasado (1942)

7,4
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Sinopsis
Un oficial (Ronald Colman) que había luchado durante la Primera Guerra Mundial, termina en un hospital psiquiátrico al ser encontrado bajo un estado de amnesia plena. Tras huir de este lugar, es ayudado por la cantante y bailarina Paula (Greer Garson), una mujer bella y generosa que hace cuanto puede para sacarlo adelante. Pero cuando han formalizado sus vidas, Smithy sale con rumbo al periódico El Mercurio, donde espera recibir una empleo fijo... y un nuevo accidente le hará recobrar su vieja memoria, pero olvidará por completo lo que ha vivido en los últimos tres años... incluida Paula. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Random Harvest
Duración
125 min.
Guion
George Froeschel, Arthur Wimperis, Claudine West (Novela: James Hilton)
Música
Herbert Stothart
Fotografía
Joseph Ruttenberg (B&W)
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Género
Drama Romance Drama romántico
8
“Hay un estanco…”
No debió ser fácil abordar este esplendido melodrama de estructura folletinesca. La casualidad y las argucias del destino son necesarias para armar la historia, y eso siempre requiere la ingrata tarea de desmontar el escepticismo del espectador. La veteranía de Mervyn LeRoy, que consiguió con esta película su única nominación al Oscar como director, no sólo consigue llevar la obra a buen puerto, sino que, sorteando los obstáculos, hace que disfrutemos de la travesía.

Como si de un breve relato inspirado en Sísifo se tratara, un hombre se ve condenado a la tragedia de perder su pasado dos veces.

Un militar, impecable Ronald Colman, sumido en la incertidumbre, indefenso y desvalido, apenas logra mantener la cordura. La fortuna pone en su camino a Paula, una delicada Geer Garson, que lo acoge con solidaria protección. Es el inicio de una nueva vida plena de felicidad y amor. La brusca irrupción del pasado obligará a Paula a luchar por ese amor hasta la extenuación.

El desarrollo de esta historia de ausencias de recuerdos, de presentes sin pasado, es conmovedor y logra alcanzarnos con su encanto. La ternura y calidez de los personajes contribuye a ello. Es emocionante asistir al nacimiento de esa vida en común y compartir la ilusión de sus esperanzas. La belleza idílica del emplazamiento acaba por cautivarnos a nosotros también. A partir de ahí el sentimiento ya se ha impuesto a la lógica, y con una efectividad contenida la narración de los hechos penetra en el espectador hasta afectarle, sin caer por ello en la sensiblería.

El final eleva la categoría de la película para convertirla en un referente del cine romántico. Cuando escuchamos por primera vez "hay un estanco allí en la esquina", todo se vuelve sublime. Desarmados y rendidos, seguimos los acontecimientos con el ánimo encogido. Conscientes ya del triunfo, no nos basta, queremos paladear cada detalle con la pausa necesaria, hasta encontrarnos junto a Paula, esperando a que Charles abra una puerta y se disipe para él la niebla, y ella pueda por fin decir su nombre: Smithy.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
“Mi vida empezó contigo”
Aquellos dramas románticos de los tiempos de los abuelos, de tan elegante aura en blanco y negro, parecen hoy como un sueño envuelto en esa niebla que difumina la memoria de Charles Rainier, un ex-combatiente de la Primera Guerra Mundial cuyos recuerdos se han esfumado.
Es una neblina espesa e infranqueable que borra el pasado y deja un presente incierto y desolador en el que un hombre dañado ha perdido su identidad. Rescatado por una compasiva y generosa muchacha, parte desde cero y construye junto a ella la nueva estructura de su ser, desconociendo absolutamente cómo fue antes de que lo encontraran malherido en Francia.
Hay grandes atisbos de la magia pura y delicada de la era de los grandes clásicos que parece cubrir todos los fotogramas. Hay que imaginar que los vemos uno por uno con ojos de espectador de los cuarenta y advertimos el aroma a gran obra, reposada, dulce, de excelente buen gusto, con la gallardía hoy pasada de moda de los caballeros que daban la vida por sus damas, por sus raíces y por su patria acudiendo a pelear y a morir a la masacre que amenazaba lo que más valía. Gentilhombres que caían en el campo de batalla o que regresaban averiados, tullidos físicos o espirituales que ya no volvían a ser los mismos. Una historia sobre las personas que anteponen la bondad ante todo y acuden a socorrer a las almas necesitadas, devolviéndoles una vida nueva.
Una historia sobre las vueltas del destino. Si no le hubieran herido, si no padeciera amnesia, si Paula no lo hubiera encontrado, habría seguido siendo el eminente Charles Rainier y no el anónimo John Smith, habría retomado inmediatamente su imperio familiar ignorando lo que significaría conocer a la mujer de sus sueños, de cabellos rojizos y ojos a juego con un collar de cuentas de cristal de escaso valor monetario pero de gran valor sentimental que él nunca le habría regalado porque no la habría conocido.
Y así es como el halo de ensueño de amor compone un melodrama que sólo es posible en el cine, porque no es muy probable en el mundo real esa predestinación casi sobrenatural hacia la persona amada, hasta el punto de que la presiente y la aguarda aunque no recuerde quién es, sin estar seguro de si se la ha cruzado alguna vez, intuyendo su presencia indeleble en algún recodo del corazón.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil