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Las cruces de madera (1932)

7,3
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Sinopsis
Durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de reclutas franceses, entre los que se encuentra un joven estudiante idealista, se une al ejército para defender a su país. El infierno de las trincheras enfría poco después el alegre fervor patriótico de los jóvenes, que viven realidades terribles de la guerra, traiciones y decepciones. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Les croix de bois
Duración
110 min.
Guion
Raymond Bernard (Novela: Roland Dorgelès)
Música
Antoine Archimbaud
Fotografía
Jules Kruger, René Ribault (B&W)
Productora
Pathé-Natan
Género
Drama Bélico I Guerra Mundial Ejército
9
El horror de la guerra
La Primera Guerra Mundial destacó por la lucha en las trincheras, entre otras cosas. Éstas formaban verdaderos laberintos, en los que las condiciones de vida eran terroríficas. Enfermedades, insalubridad, confinamiento hasta la llegada de los relevos...
Las cruces de madera, título de la película, alude a los inmensos campos llenos de cruces en las que reposan tantos soldados y que pueden visitarse aún hoy. Las batallas en el Somme y en Verdún fueron un verdadero infierno.

En la película se describe con realismo la vida de un grupo de soldados: sus días de permiso, los que transcurren en las trincheras, en los ataques, cuando están sitiados...Existe cierta crítica a los dirigentes (permanecer en la posición a pesar de un inminente peligro, etc.).
Especialmente angustiosas son las escenas en las que sucede lo nombrado anteriormente, así como todos los avances de los soldados entre miles de morteros, ametralladoras, bombas, minas, disparos, bengalas...Los compañeros caen, unos antes y otros después, y no existe casi un segundo para llorarles porque la muerte les rodea a todos. Apenas puede socorrerse a los heridos sin perder la propia vida, y la mayoría de ellos yacen hasta morir en los campos. Campos que antaño eran verdes, ahora teñidos de sangre, destrozados por cráteres, convertidos en un amasijo de muertos, alambradas, lodazales...
Impresionan las escenas en las que los soldados se refugian en las tumbas del cementerio de un pueblo derruido. Y destacable es el sonido atronador e imparable de las armas, que no cesa en las escenas de combate, hecho que sumerge al espectador en la desesperación, el terror y la locura que estas personas debieron sufrir. Todo esto, y más, es capaz de trnsmitir esta película.
Finalmente, destacar que, según la carátula del film, el reparto está compuesto principalmente por veteranos de la Primera Guerra Mundial.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Alegato anti-belicista
Afortunadamente, a pesar de los esfuerzos hollywoodienses y los efectos de la propaganda militar, si nos fijamos en la historia del cine las películas bélicas que mejor han trascendido nos ofrecen argumentos para cuestionar y combatir las guerras. Les croix de bois se inscribe entre las pioneras de este género, toda ella impregnada de un profundo humanismo.

En el apartado técnico hace gala de un exquisito uso del blanco y negro con abundantes planos distantes, que permiten un desarrollo natural de las escenas así como capturan la belleza de los paisajes, incluso encontrándose estos bajo las bombas y la artillería. Es justo reconocer que tanto la historia como la forma de abordarla remite a All Quiet on the Western Front (Sin novedad en el frente), dirigida por Lewis Milestone un par de años antes. Sin embargo, casi nos atreveríamos a decir que en este film todo llega un poco más lejos: la belleza de las imágenes y la profundidad de su argumento. En todo caso se trata de dos películas absolutamente recomendables independientemente de las preferencias de cada cual.

Refleja muy bien el contraste de la guerra: el desquicie y la solidaridad entre los soldados rasos y los cuadros intermedios frente a la distancia, hipocresía y crueldad de los altos mandos; la alegría bañada en alcohol que sirve de válvula de escape para la frustración y la dureza del frente; la nostalgia de los seres y lugares queridos y la presencia de la muerte siempre presente que se combaten con la compañía y los gestos generosos. Todo con un cierto aire de brutalidad física más que espectacular, en comparación con las guerras ulteriores, ya que predominaba el cuerpo a cuerpo a las bravas, con fusiles y bombas de mano principalmente y esas imágenes de hombres deambulando por inmensas llanuras plagadas de trincheras. En todo momento queda patente el sin sentido de la guerra, bajo órdenes y situaciones absurdas que hacen peligrar tantas vidas con pretextos que se revelan inútiles e injustificados. Quizás sea la guerra la incongruencia del autoritarismo llevada a su máxima y devastadora expresión.

En definitiva, un film que destaca en todas sus vertientes y que merecería mayor repercusión dado que parece haber pasado injustamente inadvertido.
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