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Un condenado a muerte se ha escapado (1956)

Un condenado a muerte se ha escapado
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8,2
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Sinopsis
Abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Fontaine, un joven de 27 años miembro de la Resistencia francesa, que lucha contra la ocupación nazi, es arrestado por la Gestapo para ser interrogado. Fontaine sospecha que va a ser ejecutado y empieza a planear su fuga. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Un condamné à mort s'est échappé ou Le vent souffle où il veut
Duración
99 min.
Guion
Robert Bresson (Autobiografía: André Devigny)
Música
W.A. Mozart
Fotografía
Léonce-Henri Burel (B&W)
Productora
Gaumont
Género
Drama Drama carcelario Nazismo II Guerra Mundial
"Junto a 'Pickpocket', dos de las cosas más hermosas que le han ocurrido al cine europeo"
[Diario El Mundo]
"Una de las mejores muestras de cine religioso de Bresson"
[Diccionario Espasa]
9
El viento sopla donde quiere
1) Fontaine, una realidad comprimida por los planos cortos. Nunca la sensación de reclusión se hizo tan patente –con esa cámara que encierra al personaje.

2) El sonido:

- Se oyen los espacios.
- Sentimos los fusilamientos en la carne.
- Y qué de cosas vemos cuando conectamos el oído.

3) Los secundarios: nada sobra, nada se echa en falta.

4) Todo converge en un final maravilloso, de enorme intensidad.

5) Después de una sesión de cine bressoniano, nos damos cuenta de que somos mucho más sensibles a los ruidos de la calle, de la vida. No deja de asombrarme su capacidad para aguzarnos los sentidos.

Si Bresson no existiera, habría que inventar a Kaurismäki.
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159 de 181 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
RUIDOS Y MOZART
Basada narrativamente en el escrito autobiográfico de André Devigny, y filosóficamente en la fe en el hombre renacido implícita en Juan, 3:8 (las palabras a Nicodemo: "El viento sopla de donde quiere*, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu"), esta película emocionante y perfecta no sólo maneja lo concerniente a la imagen con la implacable precisión habitual en Bresson sino que se apoya en la dimensión acústica para ganar una tensión y un misterio que ya querrían las intrigas más adrenalínicas.
La inteligencia artística aplicada a la gestión del sonido la convierten en obra única.

El relato carga de importancia cuanto en la prisión es decisivo pero no se ve: lo que ocurre fuera de campo y se capta como indicio sonoro; lo encapsulado en las elipsis, que se deduce de huellas y de alusiones en telegráficas conversaciones prohibidas ("Pas parlez!").
En ambos procedimientos se desenvuelve Bresson con maestría inventiva, dejando varios ejemplos para la gramática del cine.

El valiente Fontaine, oficial de la Resistencia, es encerrado por los nazis en Fort Montluc. Desde el instante en que le arrojan a un diminuto cubículo, comienza a planear la fuga, a calcular la minuciosa ingeniería de la evasión (todo un curso, también, de trabajos manuales).
Con el organismo en máxima alerta, actúa sigiloso en la celda, pendiente mientras tanto del menor de los ruidos, del más tenue de los:

crujidos... pisadas... rumores... chirridos... carraspeos... murmullos... quejidos... disparos... silbidos... rodadas... tableteos... pitidos... toses... raspados... gritos... repiqueteos... tañidos... susurros... ladridos... campanadas... chasquidos... golpeteos... latidos... goteos... rasgueos... roces... traqueteos... ecos...

¡Nunca en una película un universo de pequeños sonidos fue utilizado con tanto provecho dramático y tanta habilidad!

Película noble de principio a fin, convierte en argumento apasionante la lucha de Fontaine por su liberación y, sin un átomo de grandilocuencia, transforma el objetivo de esa lucha en una realidad trascendente.
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(*) "El viento sopla de donde quiere" es el segundo título de la película.
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90 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil