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Umberto D. (1952)

8,2
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Sinopsis
Umberto Domenico Ferrari es un jubilado que intenta sobrevivir con su miserable pensión. Sumido en la pobreza, vive en una pensión, cuya dueña lo maltrata porque no consigue reunir el dinero necesario para pagar el alquiler de su habitación. Los únicos amigos que tiene en este mundo son una joven criada y sobre todo su perro Flike. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Umberto D.
Duración
84 min.
Guion
Cesare Zavattini, Vittorio De Sica
Música
Alessandro Cicognini
Fotografía
G. R. Aldo
Productora
Rizzoli Film
Género
Drama Neorrealismo Vejez Perros/Lobos
"Gran película, la más dura y mejor de su famosa trilogía neorrealista, la que tiene mayores dificultades para hacer y la que logra menor repercusión nacional e internacional."
[Diccionario Espasa]
9
Señor y perro
Umberto D. es un retrato inolvidable de la dignidad. Captura el flujo de las horas. Nos muestra que existir consiste en una serie de sucesos no dramáticos. Encuentra poesía en cada escena. Elude las elipsis. Emociona fragmentando lo sencillo: rutinas, quehaceres cotidianos. No es perfecta (alguna línea de diálogo parece recitada en exclusiva para el espectador, algún encuentro se percibe muy medido). Como la vida vista desde el fin, cada pieza encaja/desafina en su lugar, formando un cuadro de amargura.

Umberto D. se apoya en cierto patetismo: la sociedad humilla al pobre a base de pequeñas y frecuentes dentelladas. Miríadas de insectos diminutos se afanan tristemente en construir el nido de la soledad. El hombre aquí no es ni siquiera un lobo para el hombre.

La cámara, en un contrapicado suave, sigue a Umberto. Una bombilla cuelga en medio de la habitación. El cable es fino y tenue como un hilo. Oímos el trajín y vemos los reflejos.

Umberto mira afuera. Se pasa de la luz de una existencia en ruinas a la oscuridad que reina al otro lado.

Cruza el tranvía iluminado por una farola.

Umberto abre la ventana.

La cámara, con un temblor ligero y expresivo, encuadra el rostro del anciano.

Un zum severo, aterrador, dibuja un pensamiento.
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70 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Situazione di paura.
¿Cómo preservar la dignidad en un contexto tan denigrante? Es el conflicto que mueve el corazón de la película. Una cuestión universal que en el cuerpo de Umberto se convierte en una angustia desnuda, insoportable. De Sica tiene el don de transportar al espectador del regocijo a la aflicción en un simple cambio de plano. Pero no es su meta manipular desde lo emotivo, sino lograr que la realidad del mundo en toda su aspereza se filtre a través de la cámara. Fotografiar los extremos psicológicos, los balanceos del ánimo que padece el hombre en su afrenta cotidiana contra el sinsentido. Dejar que los tiempos interiores de los personajes determinen el ritmo, el tono, el devenir. Quien encarna al protagonista es Carlo Battisti, un profesor de filosofía de 70 años a quien De Sica conoció por azar al asistir a una conferencia en Roma. Aunque para Battisti no fue nada fácil recordar las líneas de diálogo durante el rodaje, lo cierto es que su Umberto es hoy una de las creaciones más entrañables del cine italiano. En definitiva, toda la congoja que provoca la película podría sintetizarse en la imagen su desamparo. Rescatar a Umberto D del olvido se impone hoy como mandato. Por su calidez, por su rigor dramático, por su coraje político. Por su perfección.
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56 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
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