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Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976)

Asalto a la comisaría del distrito 13
Trailer
6,9
6.357
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Sinopsis
Un policía de Los Angeles recibe su primer destino en una comisaría que está siendo trasladada a un nuevo edificio. Nada parece que vaya a turbiar la paz del lugar, hasta la llegada de un furgón que custodia a un famoso criminal, que ha de pasar la noche en la comisaría... Una aclamado thriller de acción de serie B que está inspirado en el famoso western "Río Bravo". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Assault on Precinct 13
Duración
90 min.
Guion
John Carpenter
Música
John Carpenter
Fotografía
Douglas Knapp
Productora
CKK Corporation, The
Género
Acción Intriga Thriller Serie B Remake
"Estupenda simbiosis de terror, intriga y western. Excelente banda sonora, conseguida atmósfera y cuidados personajes"
[Diario El País]
"Una de las películas mejores de serie B"
[]
7
Buen cine de serie b
John Carpenter realiza su peculiar homenaje a "Río Bravo" de Howard Hawks con prestamos de "La noche de los muertos vivientes" en un filme con dosis de thriller, western y acción.
Tiene los defectos y ese tufillo que tanto me encanta de la serie b. Pero también tiene virtudes: buena banda sonora y diálogos. Atmósfera lograda, asfixiante y desasosegante por dos duros.
Estupenda en muchos momentos, irregular en muy pocos, nos encontramos ante una cinta que no pierde su encanto tras casi treinta años. Como él dice, pretende ser recordado y que la gente le identifique con sus películas cuando desaparezca, les parezcan buenas o malas.
Méritos no le faltan. Su aportación al cine fantástico y de terror es muy notable. Lástima que el último Carpenter, el de "Vampiros" y "Fantasmas de Marte", me ponga de los nervios.
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58 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Aquí ya nunca pasa nada
Colosal película e hito del género, "Asalto a la comisaria del distrito 13" no se conforma como tal sencillamente porque sepa generar una atmósfera opresiva, resuelva con maestría una escasez de medios patente y haya quedado, para los anales, como una de las mejores cintas de acción de la historia del cine. Tras ella aun hay más.

Si tuviesemos que realizar una crítica corriente sobre el film de un Carpenter casi primerizo, me da la sensación que nos dejaríamos muchas cosas en el tintero, porque más allá de lo que supuso una joya como la que nos ocupa, multitud de detalles se dan cita dentro de esta obra sin paragón que aprovecha con una pericia fuera de lo común sus mejores bazas para jugarlas a su favor. Ya no se trata de si el guión cumple con lo que se supone que ha de hallarse en una película que se encuadra en un género aparentemente tan fácil pero en el fondo tan complicado como el de la acción, sino además, que en éste se observa una inteligencia y minuciosidad en la distribución de diálogos y toma de decisiones por parte de los protagonistas, que va más allá de lo imaginable. ¿O es que nadie se pregunta todavía, a día de hoy, porque el metraje está repleto de silencios y los diálogos son escasos? Carpenter, a sabiendas de que sus personajes, en la situación que se encuentran, poco pueden o deben decir, aprovecha ese factor para construir una atmósfera sucia y palpitante, que sólo se quebranta cuando los atronadores disparos surcan las ventanas de la comisaría o el poco soporte que se pueden ofrecer entre ellos encuentra como vía otro método que no sean las balas arrojadas al exterior.

Por si ello fuera poco, y adelantándose a toda una generación que durante la década de los noventa crearía personajes a cada cual más emblemático, Carpenter ya había dado con la clave muchísimo antes: no era necesario el contrapunto cómico, ni siquiera había que cargar todas las tintas sobre esos personajes, bastaba con hacerlos interactuar en el momento preciso, con medir nuevamente el diálogo para que éste complementase los intervalos realizados en la historia para dar descanso a nuestros protagonistas, y ello se refleja aquí a la perfección. Los breves incisos realizados por los personajes de Napoleon Wilson y Leigh, que se complementan magníficamente gracias a dos interpretaciones notables (más teniendo en cuenta el terreno en que se manejan), logran dar a "Asalto a la comisaria del distrito 13" una envergadura distinta, el encanto de aquel que es conocedor de que no sólo se debe componer un preludio para que el espectador pueda volver a retomar ese asedio sin que el sonido de los disparos atrone en su cabeza, sino también lograr una conexión anímica, una empatización que vaya más allá del simple razonamiento (que sería el de que los asaltados deben salvarse simple y llanamente porque Carpenter los presenta como tal), y que nos encandile del mejor modo posible.


(Termina en el Spoiler, sin desvelar nada)
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42 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil