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El diablo burlado (1941)

El diablo burlado
Trailer
6,7
143
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Sinopsis
Al señor Merrick, propietario de unos grandes almacenes, le preocupa que algunos empleados se hayan puesto en huelga para conseguir tanto mejoras económicas como laborales. Decidido a averiguar quién los ha organizado, se hace pasar por dependiente en una de sus tiendas. Allí entabla amistad con Miss Jones y Joe O'Brien, los cabecillas de la huelga, pero también conoce a Elizabeth Ellis, una mujer encantadora con la que mantiene una relación amorosa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Devil & Miss Jones (The Devil And Miss Jones)
Duración
92 min.
Guion
Norman Krasna
Música
Roy Webb
Fotografía
Harry Stradling (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Comedia Drama
10
Frank Capra no la hubiera hecho mejor
Hasta hace unos seis meses no sabía nada sobre El diablo burlado, si la hubiera hecho Frank Capra la hubiera visto hace unos lustros. No sabía nada acerca de El diablo burlado hasta que un usuario de mundodvd habló maravillas sobre ella pero AMD ya me la había metido con Quantez y lo dejé por otra de sus obras maestras. Antes de ver El diablo buraldo he visto que tiene 54 almas caritativas que la han visto con una puntuación discreta y pensé en el AMD y sus obras maestras. De antemano una película con Sam Wood,Jean Arthur y Charles Coburn nunca debería ser aburrida y discreta, si unimos Robert Cummings y al prota de Calabuch el resultado nunca debería ser discreto y aburrido. Pongamos que El diablo burlado la hubiera hecho mi admirado Frank Capra, todo hubiera cambiado y lo que ahora es un 6'4 se hubiera pasado al infinito. Pues El diablo burlado es el infinito. Una obra maestra infinita y que gracias a AMD la he podido disfrutar ya que de lo contrario estaría olvidada.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cuando la realidad se ha conocido de primera mano, las cosas son a otro precio
La principal razón por la que la clase política suele ser tan indiferente a las necesidades de los menos favorecidos, es porque sus miembros han vivido siempre en una burbuja que solo les ha permitido ver un estrecho y privilegiado círculo familiar; un pequeño y comodísimo entorno del que sólo se sale para viajar a otros pequeños y comodísimos paisajes; y de resto, pasan horas y horas en un espacio laboral donde todo es plenitud… hasta que se comprueba que las desmesuradas ambiciones no siempre pueden satisfacerse.

Si para acceder a las instituciones del Estado: Alcaldías, gobernaciones, ministerios, presidencia…fuera requisito previo demostrar que se ha vivido siquiera seis meses en condiciones de pobreza en los estratos más bajos de la sociedad, esto sería de más valor que diez especializaciones, porque durante este tiempo el político palparía la otra realidad, despertaría su conciencia y muy probablemente conseguiría comprobar los grandes valores, el espíritu de sacrificio y la integridad humana que abundan entre los menos favorecidos… y cuando la realidad se ha conocido de primera mano, las cosas, con seguridad, son a otro precio.

Antes de que llegara el año 1947, cuando el director Sam Wood demostraría el cobre, Hollywood tenía en él a un director coherente y calificado que había puesto su impronta en obras cinematográficas tan relevantes como “Una noche en la ópera”, “Kitty Foyle” y “Kings Row”, entre otras. La causa del pueblo le interesaba profundamente y sus películas abundaban en personajes cálidos, comprometidos y muy fáciles de amar.

De entre este legado, otra película que destaca significativamente, es “EL DIABLO Y LA SEÑORITA”, una comedia escrita por Norman Krasna muy al estilo Capra, donde tendremos a esa suerte de multimillonario que decide, por sí mismo, infiltrarse en las filas de sus empleados con el deseo de identificar a los que están promoviendo reivindicaciones laborales. Para el caso, la tienda Neelys será su objetivo, y haciendo las veces de vendedor de calzado para niños, John P. Merrick se convertirá en Thomas Higgins (Tom para los amigos que le verán como símbolo del sufrido pueblo) y así comienza una grata y comprometida historia, donde la tesis expuesta arriba, quizás tenga aquí una buena reafirmación.

Jean Arthur (como Mary Jones), corrobora por enésima vez, que es una de las mejores comediantes que nos ha dado el cine. Charles Coburn (J.P. Merrick), de nuevo en sus eternos papeles de bonachón que jamás dejan reproche alguno. Los demás, Spring Byington, Robert Cummings, Edmund Gwenn, S. Z. Sakall… nombres que siempre se recuerdan con agrado.

Hilarante comedia, momentos muy emotivos… y un puñado de personajes de los que es bien fácil enamorarse, hacen de esta película una experiencia inolvidable.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil