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La herida (2013)

La herida
Trailer
6,0
7.386
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Sinopsis
Ana (Marian Álvarez) es una mujer de 28 años que se siente útil y satisfecha en su trabajo rutinario ayudando a otros. Sin embargo, fuera de su jornada laboral, Ana tiene serios problemas para relacionarse, pues es socialmente torpe, incluso agresiva, con las personas más cercanas y queridas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
La herida
Duración
95 min.
Estreno
4 de octubre de 2013
Guion
Fernando Franco, Enric Rufas
Música
Ibon Aguirre, Ibon Rodríguez
Fotografía
Santiago Racaj
Productora
Kowalski Films / Elamedia Inc / Encanta Films / ETB / Pantalla Partida Producciones
Género
Drama
7
De una herida que sangra
Como película no me ha entusiasmado, pero como explicación de lo que es el Trastorno Límite de la Personalidad, me ha parecido inmejorable. Y sé de lo que hablo.

Para mí, el problema de esta película es que se ha entregado a describirnos el trastorno. Y lo ha hecho de una forma honesta y valiente, y es evidente que con un gran trabajo de documentación detrás. Afortunadamente, el realizador ha sido bien asesorado. Hay diferentes visiones sobre el TLP, algunas de las cuales ponen buena parte del peso en los factores biológicos. Otras, en cambio, se decantan por dar importancia al trauma (o traumas) sufrido por gran parte de los afectados. Titulándose La herida, es fácil adivinar dónde se ha puesto el énfasis. Esa herida, que duele tanto, llega a sangrar en un momento dado del filme. Esa herida puede explicarlo todo. O casi.

El precio a pagar por mostrarnos detalladamente el trastorno es que no hay historia, sino las descripciones sucesivas de los diferentes síntomas que conforman la patología. Y eso es lo que hace que como película no acabe de convencerme, pese a la magnífica interpretación de la protagonista y otras virtudes del filme, como la sensibilidad exquisita con la que está tratado un tema tan delicado.

Otra pega que le veo es su final. Me gustan los finales abiertos, pero en este en concreto he echado a faltar una dosis mayor de esperanza para su protagonista (y para todos los afectados por este trastorno que puedan ver la película). Por lo que leí en una entrevista, hay cierto optimismo tras la última escena, pero para mí esto no queda claramente reflejado. Yo solo he sabido ver la desesperación de su protagonista, aunque el director hable de catarsis.

¿Recomendable? Para mí, sí. Es una película que remueve, y que puede llegar a tocar ciertas heridas. Ojalá para muchas personas su visionado suponga una oportunidad para conectar con la suya propia y les decida a limpiarla un poco, porque las heridas profundas que no se curan provocan huidas salvajes hacia delante. A esa autodestrucción provocada por un dolor intolerable algunos lo llaman Trastorno Límite. Celebro que en la película no le hayan puesto nombre.
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102 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El estigma del suicidio
Siempre he sentido una gran curiosidad por los trastornos de la personalidad, esas personas diferentes que traen una tara de serie y tienen que convivir y relacionarse con seres de su especie con los cuales no tienen nada en común que no sea el aspecto. Sin embargo, interiormente están inadaptados, la presencia humana les provoca una gonorrea psicológica que les hace preferir la soledad de una habitación con vistas a internet, que pisar la calle e intentar ser aburridos y normales. Todos tenemos en mayor o menor medida una matadura, el problema es determinar el tamaño, el baremo que va de ser interesante, léase diferente, a ser raro, léase enfermo.

Definitivamente las personas normales somos aburridas. En las reuniones sociales en las cuales nos juntamos los conocidos/amigos no se cuentan más que generalidades, tópicos, vaguedades, chismes, memeces y críticas, sobre todo críticas al prójimo que no está presente. Lo realmente interesante, nuestros secretos más íntimos, los guardamos indefinidamente, con lo cual para soportar este hastió insufrible que en nada nos diferencia de nuestros antepasados los monos que parloteaban mientras se quitaban los piojos los unos a los otros, los humanos hemos inventado el vino, las cañas, el pincho, las raciones e incluso las tapas, asi que todo viernes que se precie, debe incluir una sesión social en la cual pasados los 20 primeros minutos de novedad y saludos protocolarios, si el alcohol no empieza hacer su efecto inhibidor, puede llegar el temido agobio y empezar a retumbar preguntas incomodas del tipo: que hago aquí, que peste es este tío o lo que es peor, que bien estaba yo en la cama.

Para evitar la sesión vinitos, no hay nada mejor que ir al cine pues te tomas previamente 1 o 2 que son los que realmente apetecen y después podemos disfrutar de nuestra afición preferida que es tan simple como que nos cuenten una historia. Lo que ocurre es que cuando la cámara se posa en una actriz (nunca mejor dicho, no creo que se me olvide lo que es un plano secuencia…) y la historia no es precisamente la de blancanieves, el cine sigue siendo un entretenimiento pero se torna angustioso por esa empatía tan nuestra de ponernos en el lugar del otro, aunque el cerebro, nuestro fiel escudero cuando funciona correctamente, en cuanto se encienden las luces de la sala, automáticamente nos desactiva y va a procurar olvidar todo lo desagrable que hemos visto en esos reprobables 98 minutos de zozobra, para dejarnos un mensaje mucho más amable y esperanzador: afortunadamente yo no soy así.

Hoy en todo el mundo se suicidaran 2700 personas y lo intentaran 54000. La proporción es 3 hombres por cada mujer. La principal causa que lleva al suicidio es la depresión, la soledad y la falta de comunicación. En España hay más suicidios que accidentes de tráfico, sin embargo los lunes no sale la estadística en el telediario de cuántos muertos y cuantos intentos ha habido durante el fin de semana en comparación con la misma semana del año anterior. No hay radares, ni carnet por puntos, ni multas para los suicidas. Se calcula que el 30% de la población tiene el gen y dependiendo del entorno social en el que se mueva puede desarrollarle o no. Como siempre todo azar y necesidad, los dos ingredientes básicos de nuestra dieta.

¿La película es buena? Creo que no.
¿La película es necesaria? Entiendo que sí.
¿He perdido el tiempo? seguro que no.
¿Prefiero ver esta película a lo que hago un viernes cualquiera? Sin duda, si.
¿Recomendaría ir a verla? Definitivamente no
¿Me ha hecho pensar, recordar, reflexionar? Aquí está la prueba
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71 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil