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El amigo americano (1977)

El amigo americano
Trailer
7,3
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Sinopsis
El marchante americano Tom Ripley (Hopper) intenta poner a prueba la integridad de Jonatham Zimmermann, un humilde fabricante de marcos (Bruno Ganz) que padece una enfermedad terminal. Ripley le presenta a un gánster que le ofrece mucho dinero a cambio de que trabaje para él como asesino a sueldo. En un principio rechaza la oferta, pero, al pensar en el precario futuro que espera a su mujer y a su hijo después de su muerte, acaba aceptando el trato. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Alemania del Oeste (RFA) Alemania del Oeste (RFA)
Título original:
Der Amerikanische Freund (The American Friend)
Duración
121 min.
Guion
Wim Wenders (Novela: Patricia Highsmith)
Música
Jürgen Knieper
Fotografía
Robby Müller
Productora
Coproducción Alemania del Oeste (RFA)-Alemania-Francia; Road Movies Filmproduktion / Les Films du Losange / Westdeutschen Rundfunk / Bavaria Film / Filmverlag der Autoren / Wim Wenders Productions
Género
Thriller Drama Crimen Neo-noir Road Movie Película de culto
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Patricia Highsmith
6
El juego de Wenders
Me cuentan que la novela "El juego de Ripley" de Patricia Highsmith es excelente, en la cual se basa la película que nos ocupa. Wenders se sirve del libro y de ciertas constantes del cine negro, a los que añade ese estilo frío y sobrio de sus primeros trabajos, para hacer una particular versión que en apariencia se trata de un thriller, con cierta coherencia al principio pero que se acaba disipando a lo largo del metraje.

Se trata de una especie de juego, un rompecabezas de piezas extrañas y atrayentes pero que por más que lo intente no van a encajar. No tiene solución, pero para mí el juego es lícito y entretenido. Así pues, el argumento, digamos que se trata de una mera formalidad para adentrarte en este ilógico pasatiempo, sobre un hombre con una enfermedad terminal que recibe una carta de un amigo en la que dice que se ha enterado de que su enfermedad ha empeorado, lo cual le desconcierta, ya que su médico le asegura que está estable. Tras eso, recibe una extraña oferta de un desconocido que consiste en un chequeo con otro médico para comprobar que se está muriendo, y un trabajito que le proporcionará dinero para su esposa e hijo tras su muerte: asesinar a un hombre. Comienza el juego.

Bruno Ganz hace un gran papel en la piel de este hombre, y Dennis Hopper hace de Tom Ripley, en una buena interpretación pero que, sin embargo, no me termina de convencer, quizás por el contraste con Ganz. Aparecen en colaboraciones especiales Nicholas Ray y Samuel Fuller. Tras esa premisa comprensible, poco a poco la coherencia del film se va perdiendo hasta un final en el que intento desenmarañar qué es lo que ocurre, pero en vano. Los títulos de crédito parecen una palmadita en la espalda de Wenders diciendo: "Muy bien, te has esforzado, pero no busques más, fin del juego".

Aunque en apariencia esto pueda resultar una tomadura de pelo, a mí me resulta entretenido e interesante, con una primera hora fascinante, lo que hace que el film adquiera una paradójica categoría de pasatiempo trascendente por momentos. Pero la verdad, yo preferiría que tuviese un desarrollo convencional, ya que la película para mí iba siendo una obra maestra con el suspense de un Hitchcock, pero Wenders toma otra vía que, aunque para mí tenga su gracia, no deja de ser limitada. Con todo, una buena película.
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56 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Desmontando a Jonathan
Plano detalle: unos tickets de metro pasan por la máquina. Dos personas suben unas escaleras y esperan al metro. Se miran. Jonathan Zimmermann (Bruno Ganz) observa al blanco. Entran en el vagón y comienza una persecución hasta que en unas escaleras mecánicas Jonathan cumple con su palabra. Su huida, queda filmada por las cámaras de seguridad de la red de metro parisino. Y nosotros observamos esas cámaras. Esa filmación de la filmación. Estos minutos (¿8? ¿9?), son maestros. Es puro Bresson: no existe diálogo ni música. Es pura fuerza cinematográfica.

Cuando Jonathan sale a la calle respira aliviado. Nosotros respiramos con él.

Por si no había quedado claro anteriormente Wenders ahora nos lo da en bandeja. El asesinato, es sólo una excusa, porque de lo que habla el alemán es de las personas. Personajes construidos con los cimientos del cine clásico. “El amigo americano” es un homenaje al cine negro de personajes. La cámara despoja cualquier misterio sobre los actos de cada personaje. Sus miedos, esperanzas y sufrimientos se muestran con eficacia. Que mejor homenaje que incluir en el reparto a directores como Nicholas Ray (Derwatt) o Samuel Fuller (gánster) que produjeron ese tipo de cine.

Y luego quedan los espacios. Y el uso que les da Wenders. Excepto en sus secuencias finales (donde se despoja de la opresión urbanita), en el resto existe la amenaza de la ciudad. Sus túneles, metros, trenes, habitaciones de hotel o consultas médicas son espacios cerrados despojados de alegría. Incluso la casa de Jonathan, es aséptica, casi minimalista (en cuanto al sentimiento que desprende), a pesar de todos los juguetes que se muestran. La cámara recoge unas ciudades solitarias, tristes, angustiosas y dichos sentimientos se apoderan del receptor.

El segundo encargo tiene su porqué (1) pero a estas alturas de metraje, yo lo hubiera eliminado para conseguir una mayor entereza no dispersando de esta manera la trama. A mi juicio incluir este segundo encargo es el mayor error de la cinta. La escena del asesinato en el tren es la más pura en cuanto a cine negro se refiere de toda la película. Y aquí vengo yo a decir aquello de no dispersar la trama. Que en cuanto a ejercicio cinematográfico la escena es buenísima (puro Hitchcock, pero de nuevo sin música), y aún así me quedo con esa fría radiografía que Wenders estaba haciendo del interior de Jonathan y Tom Ripley (Dennis Hopper).

Fíjense que no he hablado de los actores. Es que en películas como esta, el actor, es la cámara y es ésta, como dije más arriba, la que desnuda al personaje dándonos a conocer su comportamiento.

(1) Lazo definitivo para unir al amigo americano con Jonathan.
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39 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
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