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Bailar en la oscuridad (2000)

Sinopsis
Selma, inmigrante checa y madre soltera, trabaja en la fábrica de un pueblo de los Estados Unidos. La única vía de escape a tan rutinaria vida es su pasión por la música, especialmente por las canciones y los números de baile de los musicales clásicos de Hollywood. Selma esconde un triste secreto: está perdiendo la vista, pero lo peor es que su hijo también se quedará ciego, si ella no consigue, a tiempo, el dinero suficiente para que se opere. Tercera película de la trilogía "Corazón dorado" de Lars Von Trier. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Dinamarca Dinamarca
Título original:
Dancer in the Dark
Duración
140 min.
Guion
Lars Von Trier
Música
Björk
Fotografía
Robby Müller
Productora
Coproducción Dinamarca-Alemania-Países Bajos (Holanda)-Italia-Estados Unidos-Reino Unido-Francia-Suecia-Finlandia-Islandia-Noruega; Fine Line Features / Zentropa Entertainments4 / Trust Film Svenka / Liberator Production / Film I Väst
Género
Drama Musical Enfermedad Discapacidad Película de culto Crimen
Grupos  Novedad
Trilogía Corazón dorado
Si alguien se pregunta qué queda por hacer en el cine, o si tiene sentido hablar de cine “posmoderno”, esta película es la respuesta. Von Trier nos tenía acostumbrados a obras geniales (la estremecedora “Rompiendo las olas”, la inteligentísima “Los idiotas”), pero “Bailar en la oscuridad” son palabras mayores: Una de las obras maestras del último cine, y, para el que esto escribe, una de las mejores películas de todos los tiempos. Como lo oyen. Una inmigrante checa en Estados Unidos que se está quedando progresivamente ciega ahorra todo lo que gana para pagarle a su hijo una operación que no le aboque al mismo destino. Ella se evade del trabajo de la fábrica imaginando que su vida es un musical, cuya banda sonora son los ruidos cotidianos. Pero la tragedia acecha, y los acontecimientos se suceden inevitablemente como fichas de dominó que caen. Este guión, no muy diferente del de los peores telefilmes sobre enfermos terminales, se convierte en las manos de Von Trier en una deslumbrante obra que desborda todos los límites. Reinventa dos géneros, al fundir los edulcorados musicales de la Edad de Oro de Hollywood con el más puro melodrama, salpicado con destellos de tragedia griega; pone el estilo documental al servicio de una ficción que camina peligrosamente por el delgado filo que separa lo sublime de lo irreal; saca oro, sudor y lágrimas de la ¿interpretación? más creíble de las últimas décadas; crea unos números musicales absolutamente originales y arrebatadores; y, sobre todo, tiene el final más desolador y brutal que se ha visto jamás en el cine. Aviso: deja en estado de shock.
[FILMAFFINITY]
"Extraordinaria película (...) aterradora y genial (...) Desde 'Leolo' jamás me había impresionado tanto una obra de arte"
[Diario El Mundo]
10
Eclipse Björk
Voy a hablar desde las tripas. No puedo hacerlo de otro modo.
Sí. Porque creo haber encontrado sobradamente todas las alabanzas técnicas y artísticas referidas hacia este film. Sí. Porque ya se ha destacado que hay un antes y un después cinematográfico después de “Bailar en la oscuridad”
Desde las tripas pues, porque me resulta muy difícil pensar en términos de planos, secuencias, iluminación, montaje, expresividad, ritmo, narración, guión... música, cuando ninguna o muy pocas historias me han noqueado con tanta virulencia. Pocas veces la música en una película ha dejado de ser tal cosa para trascender a un estado que va infinitamente más allá de la mera etiqueta de “banda sonora” o “género musical”
Björk, ese ser prodigioso que dicen que llegó de los cielos, Vino, vio y venció... lo eclipsó todo y se marchó con su magistral e inexplicable interpretación, con su música (o ese “algo más allá”) a su particular universo celeste.
Desde las tripas, porque se me hace cuesta arriba rememorar ese final sin que algo se me retuerza dentro....

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176 de 212 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Bailar en la oscuridad más luminosa
Apasionado del cine clásico, confieso mi escepticismo hacia las propuestas del cine actual -sujeto a directrices mercantilistas-, y las más de las veces mediocres, faltas de imaginación y de talento. Pero toda regla tiene su excepción que la confirma, y sin duda “Bailar en la oscuridad” es una inesperada, transgresora y lucida excepción que nos atrapa desde el primer al último fotograma. Desolador melodrama que nos encoge el corazón y nos oprime el alma sin ningún tipo de concesión -a ritmo de musical- es una de las propuestas más audaces, imaginativas y deslumbrantes del cine de los últimos años. Rodada en un estilo casi documental, con un montaje seco y cortante que acentúa todavía más el efecto, “Bailar en la oscuridad” es un film que impacta, conmueve, y que remueve nuestras conciencias ante la trágica historia de Selma, inmigrante checa y madre soltera, que sobrevive en los Estados Unidos con su hijo, y que luchará con todas sus fuerzas contra el terrible, y asumido, destino que le espera. Film que alterna la dureza de la historia con los oníricos números de baile -fascinante el del tren- con los que la protagonista se evade del drama en que se ha convertido su vida, Lars Von Trier, autor asimismo del brillante guión, lleva a cabo un arriesgado ejercicio de dirección al servicio de la historia y de la cantante Björk, que compone una Selma conmovedora, de una dignidad y determinación escalofriantes, en una de las interpretaciones más serenas, naturales y contundentes que hemos visto en muchos años. Cine profundo y de gran calado moral, “Bailar en la oscuridad” tiene un final poéticamente agónico que desborda nuestra capacidad de asimilación, pero que nos deja un subliminal mensaje de esperanza. Solo queda remarcar la ceguera, tantas veces probada, de los miembros de la Academia al nominar a esta obra maestra absoluta del cine solo en el apartado de “mejor canción original”. De imprescindible y obligada visión.


Francesc Chico Jaimejuan

Barcelona 30 de septiembre de 2005
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85 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil