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Piel de serpiente (1960)

6,7
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Sinopsis
Adaptación de "La caída de Orfeo", drama de Tennessee Williams. Valentine 'Snakeskin' Xavier (Marlon Brando) es un músico de Nueva Orleáns que lleva una vida errante y muy irregular que le crea frecuentes problemas con la ley, razón por la cual se ve obligado a cambiar de ciudad continuamente. Durante un viaje, se detiene en Two Rivers, cerca del Mississippi. Allí consigue trabajo en la tienda de Lady Torrance (Anna Magnani), una mujer madura de origen italiano que se convierte en su amante. Al mismo tiempo, conoce a Carol Cutrere (Joanne Woodward), una joven alcohólica que se siente atraída hacia él. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Fugitive Kind
Duración
135 min.
Guion
Tennesse Williams, Meade Roberts (Novela: Tennessee Williams)
Música
Kenyon Hopkins
Fotografía
Boris Kaufman (B&W)
Productora
United Artists
Género
Drama Drama romántico Melodrama Drama sureño
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Tennessee Williams
6
M&M
Marlon Brando es uno de esos actores de los que se suele decir: nadie como él podía haber interpretado a…

¿Quién se imagina otro Kurtz (Apocalypse Now), otro Kowalski (Un tranvía llamado deseo), otro don Vito (El padrino) u otro Paul (El último tango en París)?

En ‘Piel de serpiente’, encarna a un chico malo con ganas de enmendarse. Sólo Brando puede moverse de ese modo y resultar magnético y creíble.

El primer plano de la cinta dura cinco minutos y medio y lo sostiene Brando a base de carisma, voz y gesto, mientras un juez le da la réplica fuera de cuadro. Cuando el juez menciona por primera vez su sobrenombre –piel de serpiente–, Brando echa la mano a la cazadora y se la ajusta en el hombro. El juez quiere saber si está borracho. Pero no, tan sólo está cansado. Da la impresión de que está harto de ser un tipo irresistible. Habla de su trabajo, su guitarra, sus sanas intenciones de cambiar.

===

Anna Magnani no es bonita, ni esbelta, ni despampanante. Solamente es una actriz extraordinaria.

La primera vez que aparece casi es una sombra. Se baja del coche después de su marido, que es quien, en principio, centra la atención. Pero antes de cortar el plano, cuando el marido ha desaparecido tras la puerta, ella se detiene –un leve instante– y la cámara la aguarda. Luego, dentro de la tienda, vuelve a suceder lo mismo. Ella se mantiene siempre en cuadro. Entonces, irrumpe un primer plano de su rostro. Su mirada… dice más que cualquier línea de diálogo.

===

Pero la luz no acaba de cuajar. La fotografía, a cargo del solvente Boris Kaufman, es precisa, sí, pero visible, muy visible en las escenas de la noche.

Con o sin motivo, siento que Lumet pide a Kaufman luz artificial.

La luz existe para ver, pero no ha de ser el objeto mismo de la vista. Sólo se puede verdaderamente ver si hay luz y no la vemos. La luz es, ante todo, transparencia.

Con la presencia y fotogenia cinematográfica de dos gigantes como Anna Magnani y Marlon Brando, la iluminación no debería ser protagonista.

Ellos se bastan. Dotan de vida a su romance casi inverosímil. Por ellos hay que ver ‘Piel de Serpiente’. No por Lumet, ni por Kaufman, ni por Tennesse Williams; ni, por supuesto, por la sobrevalorada Joanne Woodward.

Por Marlon y Magnani.
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32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Fugitivo
Cuarto largometraje de Sydney Lumet (Filadelfia, 1924). El guión, de Tennessee Williams y Meade Roberts, adapta la obra de teatro “Orpheus descending” (1957), de Tennessee Williams, reelaboración de su anterior “Battle of Angels” (1940). Se rueda en escenarios exteriores de Milton (NY) y en estudio (NY). Gana la concha de plata (Lumet) y el premio Zulueta (Woodward, actriz de reparto) del Festival de San Sebastián. Producido por Martin Jurow y Richard Shepherd para United Artists, se proyecta por primera vez en público en sesión de preestreno el 1-XII-1959 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en New Orleans (prólogo) y en la pequeña localidad de Two Rivers (Mississippi), a lo largo de unas cuatro semanas. Valentine “Piel de serpiente” Xavier (Brando), de 30 años, ha abandonado New Orleans y su vida desordenada de animador de un club nocturno. Se instala en una tranquila y apartada localidad, donde se relaciona con Lady Turrance (Magnani), esposa del propietario del almacén general del lugar, con Carol Cutrere (Woodward), una muchacha de vida alegre, y con Vee Talbott (Stapleton), esposa del sheriff (Armstrong). Valentine, o Val, es apuesto, inconformista, cae bien a las mujeres, tiene un pasado oscuro y es aficionado a la guitarra. Ella es sensual, frágil y necesita sentirse apreciada y amada. Jabe M. Turrance (Jory), su marido, está gravemente enfermo y es autoritario y opresivo. Carol, de unos 19 años, es rubia, guapa, atractiva e inexperta. El sheriff es celoso y vengativo.

El film suma drama, romance y crítica social. En el marco de una comunidad pequeña y cerrada del profundo sur, desarrolla una historia de pasiones que tienden a desbordarse al topar con los prejuicios y la intransigencia de las gentes del lugar. Se producen situaciones de gran dramatismo, que permiten el lucimiento de actores y actrices. Los personajes se enfrentan por pasiones de amor, odio, celos, rencor, rabia contenida durante años, envidia y venganza; prejuicios machistas, misóginos y racistas; enfermedades físicas y psíquicas (histeria, psicopatías, sadismo...); adicciones (alcoholismo...); y por el socorrido recurso al uso de la violencia.

El marco rígido de una sociedad anclada en el pasado, afectada por la pulsación de contravalores como la intolerancia, la intransigencia y el dogmatismo, y sin hábitos de solución civilizada de conflictos, amplía la fuerza del drama y lo eleva a extremos que llevan la zozobra al ánimo del espectador. La presencia oculta de las amenazas y su origen impersonal contribuyen a incrementar la tensión dramática. Pese a la intensidad de la obra y a su notable calidad, ésta no alcanza los niveles de fascinación y seducción de “Un tranvía llamado deseo” (Kazan, 1951), “La gata sobre el tejado de zinc” (Brooks, 1958), “¿Quién teme a Virginia Woolf?” (Nichols, 1966) y otros dramas teatrales llevados al cine en los años 50 y 60 del siglo pasado. Con todo, se trata de un film entretenido, interesante y absorbente.
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20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil