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Sueño de invierno (Winter Sleep) (2014)

Sueño de invierno (Winter Sleep)
Trailer
7,4
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Sinopsis
Aydin, un actor jubilado, dirige un hotelito en Anatolia central con la ayuda de su joven esposa, de la que está muy distanciado, y de su hermana, una mujer triste porque se acaba de divorciar. En invierno, a medida que la nieve va cubriendo la estepa, el hotel se convierte en su refugio y en el escenario de su aflicción. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Turquía Turquía
Título original:
Kis uykusu (Sommeil d'hiver)
Duración
195 min.
Estreno
10 de octubre de 2014
Guion
Ebru Ceylan, Nuri Bilge Ceylan (Cuentos: Antón Chéjov)
Fotografía
Gökhan Tiryaki
Productora
Coproducción Turquía-Francia-Alemania; Zeynofilm / Memento Films Production / Bredok Filmproduction
Género
Drama Familia Vida rural
8
El calvario de las palabras: una declaración de amor
La vida ordinaria de un matrimonio se nos presenta sorbo a sorbo, con calma y mesura, revelando poco a poco las claves implícitas que configuran los íntimos secretos de su apacible devenir ante un paisaje fascinante por su yermo exotismo y su inhóspita cotidianeidad. Si “Boyhood” abarcaba doce años para mostrar el telúrico fluir de una vida, aquí se condensa en apenas unas semanas que abarcan todo el pasado implícito que no solemos narrar pero cuyos protagonistas saben y callan o tergiversan según su locuacidad o talento para la manipulación tácita, callando lo innombrable o apelando a grandes conceptos vacuos, muy del gusto de los que utilizan el lenguaje para ocultar o falsear la realidad o para reordenarla a su caprichoso antojo.

Es una cinta sobre el sentimiento de culpa y lo que hacemos o intentamos hacer para negarlo, ignorarlo, superarlo, sublimarlo… y así poder seguir viviendo con el menor remordimiento posible. Utilizando la compasión o la generosidad para hacer llevadera la honda falta de dignidad que sentimos, para difuminar o borrar la inadecuación lacerante en que vivimos, para darnos fuerza para afrontar cada nuevo día y que no nos aniquile nuestra malherida autoestima y haga llevadera la desazón que ahoga nuestra existencia. El afán por dar sentido a nuestra maltrecha vida cuando está hecha añicos – lo queramos reconocer o no, lo podamos formular o no. Por ello es también una reflexión sobre cómo nos relacionamos con los demás y con el mundo, sobre los vínculos que nos hacen dependientes, sobre el sentido último de cada vida.

Cuando utilizamos a personas interpuestas para relacionarnos con los demás o nos servimos de las palabras para tapar o silenciar la verdad tenemos un grave problema. Representar y recrear nuestra experiencia según nos convenga es señal de derrota y fracaso. Confundiendo a los demás no hacemos sino confundirnos a nosotros mismos, sin con ello avanzar, estancados en la mentira o la ambigüedad laberíntica. No recuperamos la decencia básica hasta que no nos responsabilizamos de nuestros sentimientos y deseos y actuamos en consecuencia. Siendo claros, siendo directos, siendo honestos.

Quizás sean demasiadas tres horas y cuarto para reflejar este delicado mosaico sobre los rescoldos del amor. Pero estamos ante un poderoso y acerado estudio psicológico de caracteres, con una media hora final portentosa, con dos escenas sobrecogedoras que elevan la película hasta cuotas memorables. No es para paladares gazmoños ni impacientes, pero es una experiencia casi irrenunciable.
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57 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Bella y magistral obra cumbre del cine contemporaneo
Impresionante la última película de Nuri Nige Ceylan. Si ya nos había entusiasmado en trabajos anteriores - "Lejano", "Érase una vez en Anatolia"...- en ésta última se sale y nos brinda una obra maestra deslumbrante.
A priori, la duración de 3 horas y 15 minutos puede echar para atrás a más de uno, pero, la verdad, cuando terminó me dio mucha pena; estirar las piernas un poco y hubiera seguido encantado otras tres horas en el hotelito de la Capadocia, huesped oculto bajo la sombras de la sala de cine, observando las vicisitudes y comportamientos de unos seres humanos, demasiado humanos, con sus contradiciones y sus miserias, con sus cuitas y sus anhelos. Además, ¿se quejaría el aficionado a la literatura si le ofrecen la edición completa de "En busca del tiempo perdido" de Proust al precio de "El alquimista" de Coelho? Pues eso mismo, ¡calidad y cantidad! Cierto que, como también ocurria en su anterior "Érase una vez..." -la elaborada obra requiere una maceración a fuego lento-, la primera hora y media se demora en la presentación de los personajes y sus relaciones, pero no sobra ninguna secuencia y el tempo es el adecuado para abrir el crescendo sostenido de una formidable segunda parte, en la que se perciben claros ecos del gran Ingmar Bergman.
No voy a destripar la historia, simplemente decir que trata de la condición humana: de la soberbia y de la humillación, de la miseria y de la compasión, de la soledad, del desamor y del paso del tiempo.
Formalmente es muy hermosa, los paisajes ancestrales del interior de la Turquía asiática -la recóndita Capadocia con sus lares paleolíticos- son espectaculares-, la dirección de actores espléndida y la emotiva sonata de Schubert cataliza las emociones en los momentos álgidos.
Imprescindible obra mayor de un creador en estado de gracia.
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35 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil