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Stalker (1979)

Stalker
Trailer
8,0
12.247
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Sinopsis
En un lugar de Rusia llamado "La Zona", hace algunos años se estrelló un meteorito. A pesar de que el acceso a este lugar está prohibido, los "stalkers" se dedican a guiar a quienes se atreven a aventurarse en este inquietante paraje. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Unión Soviética (URSS) Unión Soviética (URSS)
Título original:
Stalker
Duración
161 min.
Guion
Arkadiy Strugatskiy, Boris Strugatskiy, Andrei Tarkovsky (Novela: Arkadiy Strugatskiy, Boris Strugatskiy)
Música
Eduard Artemyev
Fotografía
Aleksandr Knyazhinsky, Georgi Rerberg
Productora
Mosfilm
Género
Ciencia ficción Drama Intriga Distopía Película de culto
8
POR QUÉ ME GUSTA STALKER, por un NO gafapasta
Género: Tarkovski. Subgénero: Tarkovski. Clase: cósmica
Aviso: he leído las críticas que se han hecho sobre Stalker. Me interesaba. En general, todas me parecen correctas. Quiero decir que entiendo que para algunos sea un puto rollo y para otras una obra "maestra". A mí me encanta Stalker. Creo que perdurará muuuuucho tiempo, pero jamás se la recomendaría a nadie. Como los últimos cuartetos de Beethoven o la música de Varese (por ponerme gafapastoso), hay que llegar por uno mismo. ¡Cómo vas a recomendar a alguien que vea Stalker!. Stalker es una película muy hermosa y vibrante, pero entiendo que a la mayoría le resulte aburridísima, como a mis hermanos, a los que una vez intenté aleccionar y desde entonces crearon el dicho, que me suelen recordar: "Eres más coñazo que Stalker". Pues eso es lo que hay. A Stalker no se llega a través de su innegable perfección técnica o en la búsqueda de sus muy diversas interpretaciones metacinematográficas, "cosmovisionistas" o lo que sea. Para mí es más fácil: hay algo en Stalker que tiene que ver más con lo sensitivo que con el puro análisis de cada uno de sus planos (que no son tantos si se comparan con el metraje), un goce del tiempo similar al de la contemplación de la lluvia a través de la ventana (otra vez gafapasta): no sólo disfrutas de la visión, saboreas el tiempo, sientes, de algún modo, físicamente, la humedad, hasta puedes olerla a pesar del cristal con doble aislamiento, y si no lo crees píllate un barómetro. No quiero soltar un rollo zen con todo esto: de verdad, no te recomiendo que veas Stalker pero si un día se cruza en tu camino y tienes la suerte de engancharte bienvenido al club. Fdo.: uno que nunca fue gafapasta.
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515 de 605 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Stalker: el escultor del tiempo.
Stalker se desarrolla en el gran momento de creatividad del director ruso, los años setenta. Además, es la última que realizó en la Unión Soviética antes de emprender su exilio voluntario a Italia, como consecuencia de las continuas presiones que recibia Tarkovski en la URSS fruto de la gran abstracción que estaba adquiriendo su cine -recordemos que la productora de nuestro director era Mosfilms. Tanto el exilio como su creciente abstracción quizás tengan una expicación que intentaremos elucidar en lo que sigue.

Tarkovski fue haciéndose consciente de forma paulatina de las tesis cinematográficas de Vertov, según las cuales el cine es un arte que goza de su propia autonomía con respecto a otras artes como la fotografía, la música o la literatura. Este proceso se fue plasmando progresivamente en sus películas, de modo que cada vez más las imágenes se desvinculan de una referencia exterior como pudiera ser una trama narrativa, o un relato mitológico, es decir, su cine cada vez se hace más autorreferencial; la fotografía, los planos, la dirección de actores, los sonidos rítmicos (que no sólo música) señalaban más a sí mismos que a otra cosa, a sus propias condiciones de posibilidad dentro de la articulación conceptual que supone el montaje de una película. ¿Por qué procedió de este modo el ralizador ruso? Lo hizo porque asumió que esta especificidad cinematográfica debía de verse reflejada en ceder al espectador la obligación de construir él mismo el propio contenido semántico de las imágenes, y eso es, pienso, a lo que se refería Tarkovski cuando hablaba de “lo absoluto en la imagen”. Uno siente verdaderamente la necesidad de construir el contenido de cada película de Tarkovski en su interior cuando la ve, por eso, él se zafa de la posibilidad de haber hecho una película, sensible de error o acierto, sino que elabora la via para que nosotros la terminemos de realizar en nuestro interior. En este sentido, no realiza globalmente una película, sino que anima a los espectadores a que haga cada uno la suya; en esto radica para el realizador soviético la auténtica sinceridad que todo artista ha de tener para con la obra de arte, la de no involucrarse únicamente él en la misma.
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253 de 306 usuarios han encontrado esta crítica útil