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La vida de bohemia (1992)

La vida de bohemia
Trailer
7,6
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Sinopsis
Narra la amistad y desventuras de tres curiosos artistas sin blanca en el París bohemio. Marcel, un escritor sin trabajo que se dedica a recoger botellas vacías, Rodolfo, un pintor albanés sin papeles, y Schaunard, un compositor irlandés. Los tres intentan sobrevivir a su mala situación económica ayudándose mutuamente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Finlandia Finlandia
Título original:
La vie de bohème
Duración
100 min.
Guion
Aki Kaurismäki (Novela: Henri Murger)
Música
Varios
Fotografía
Timo Salminen (B&W)
Productora
Coproducción Francia-Alemania-Suecia-Finlandia; Sputnik / Pyramide Productions / Films A2 / Pandora Filmproduktion / Svenska Filminstitutet (SFI)
Género
Comedia Drama Romance Amistad Pobreza Pintura Comedia dramática
9
CAÍDOS DEL PARNASO
En la amplia distancia que suele abrir entre la película y el espectador, Kaurismäki siembra una pequeña selva de nostalgia y melancolía.
Por una vez, las flores no son de plástico, sino ramos marchitos, recogidos de una tumba.

A partir de la novela de Henri Murger, "Escenas de la vida bohemia" (que inspiró sendas óperas de Puccini y Leoncavallo), la poética de Kaurismäki, habitualmente fría, se enciende y canta a la bohemia clásica parisina, parodiando el melodrama romántico en esta película francesa que, con la inglesa "Contraté a un asesino a sueldo", completa el ciclo 'europeo' de su obra.

En un Montmartre que se mantiene como abohardillada isla decimonónica en medio del París actual (ruidoso, repleto de coches) coinciden tres aventados del Arte. Persiguen como quijotescos caballeros su ideal estético, en los respectivos campos de la música, la pintura y la literatura. Las mujeres no pueden dejar de querer a esos artistas iluminados, pero se preguntan si aguantarán junto a ellos la vida materialmente mísera: siempre pelados, hambrientos, raídos, empeñados, perseguidos por caseros y acreedores, dando sablazos y esquinazos sin dejar de discutir con versallesca prosopopeya sobre el dodecafonismo, sobre Berg y Schönberg, o sobre el blanco redundante de Malevitch, citando mientras tanto estrofas de Rimbaud y Shakespeare, prolongando sublimes y parnasianos las sobremesas de mantel a cuadros y menú económico. Menú económico que resulta todo un lujo en un mundo con estufas sin leña, papel de pared despegado en tiras, alacenas vacías, ceniceros repletos, y también un espejo roto que dibuja una estrella con las grietas.

Igual que mezcla con toda libertad las músicas más variadas, pasando flexiblemente de Tchaikovski al rockabilly, de la Flauta Mágica a Boris Vian, Kaurismäki hace fáciles transiciones de lo cómico a lo dramático, de lo grotesco (también siniestro, en ocasiones) a lo sublime.

Con especial brillo de Matti Pellonpää (el pintor Rodolfo), los actores están inmejorables, incluida Laika, en su papel de perro Baudelaire.

El paso por Francia mueve a Kaurismäki a prodigar guiños cinéfilos: aparte de la presencia latente de Buñuel y el primer Jarmusch, Sam Fuller y Louis Malle están físicamente, en breves papeles. Es homenajeado Bresson, con una cita 'literal' de "Pickpocket", un robo de cartera descrito en detallados planos. Becker es mencionado como posible autor de un dibujo. Y Jean Pierre Léaud, aunque aparezca como empresario del azúcar, es eternamente Antoine Doinel, fetiche vivo, médium que con la mera presencia actualiza lo imperecedero del cine.
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50 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Van un poeta, un pintor y un compositor, y el pintor le dice al poeta…
…comparto mi trucha.

Sí, es que nadie dijo que esto fuera un chiste. A pesar de contar con ese humor ácido de Kaurismäki tan extraño como acertado, nos vemos inmersos en un círculo de amistad lleno de penalidades y buenos sentimientos. El dar más de lo que posees para el prójimo y el ofrecer la otra mejilla o tu sencilla cama para que descanse el otro.

El finlandés, vuelve a narrar la historia de gente desfavorecida pero que posee el don de la generosidad y la fuerza de mirar siempre hacia delante, con el convencimiento de que todo irá a mejor.

Es impresionante que no considerara el blanco y negro con que está rodada como algo molesto y añadido, como un anzuelo para que al director le fuera más fácil que nos impregnáramos de la exquisita sobriedad del film. Me resultó natural y me fascinó su fotografía.

Me falla un poco en su guión, no termina de mostrarnos al compositor y a pesar de no ser un metraje excesivo, hay momentos de cierta apatía que pueden quedar tapados por esos ásperos y genuinos diálogos marca de la casa.

“Vida de bohemia” es una película sencilla. Dura, pero muy agradable.
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46 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil