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Remordimientos (1941)

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Sinopsis
Filmada bajo la ocupación alemana, narra la historia de André Laurent, el capitán del Cyclone, un remolque bretón. Él está casado con Yvonne, una frágil mujer a la que quiere mucho, aunque su gran pasión es el mar. Una noche, en medio de una tempestad, salva a una bella mujer, Catherine, de la cual se enamora locamente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Remorques
Duración
81 min.
Guion
Jacques Prévert, André Cayatte, Charles Spaak (Novel: Roger Vercel)
Música
Roland Manuel
Fotografía
Louis Née, Armand Thirard (B&W)
Productora
Maítrise Artisanale de l'Industrie Cinematographique (MAIC), Sedis
Género
Drama Acción Romance
9
Historia de amor fulminante entre avezado patrón de remolcador y guapa víctima del mar.
Se cumple con creces el centenario de su nacimiento y el francés Jean Grémillon sigue siendo un director poco conocido. Grémillon era un cineasta polifacético, cultivaba una estrecha relación con el teatro y tenía una sólida formación musical, con buen dominio incluso del violín y del clavecín, de ahí que en sus casi 20 películas en sólo 58 años de vida, además de sus suntuosos movimientos de cámara, la banda sonora fuera siempre un elemento fundamental en el desarrollo del relato. A finales de los años 30 Grémillon tenía un compromiso con el estudio alemán de la UFA para llevar a la pantalla “Remorques”, una novela de Roger Vercel, que conocemos aquí como el autor del “Capitán Conan” que Bertrand Tavernier adadtó en 1996, cuando Grémillon asume el proyecto de “Remorques” Jacques Prévert se sirve de dos guiones encargados antes por la UFA a Charles Spaak y André Cayatte, para elaborar así una tercera versión y añadir unos diálogos en lo que sería ya el sustento definitivo de “Remordimientos”, el título en español de la película.

Grémillon consigue reproducir en pantalla la intensidad de la relación que mantenía de verdad el consagrado Jean Gabin, de 35 años, y la jovencísima Michèle Morgan, que aún no había cumplido 20, unos momentos de gracia comparables a los que protagonizaron ya un par de años antes al conocerse en “El muelle de las brumas” de Marcel Carné. Sin embargo las condiciones no eran nada idóneas para sacar adelante esta historia de amor fulminante entre un avezado patrón de remolcador, casado y enamorado de su esposa, y una guapa víctima del mar que irrumpe en su vida como una galerna. El rodaje empezó en Julio de 1939, en el puerto de Brest, donde más tarde esparcirían las cenizas de Gabin, se suspendió la filmación en septiembre por la guerra, en abril del 40 Grémillon y Gabin consiguieron unos permisos especiales para reanudar el rodaje, se volvió a interrumpir y Grémillon acabó en 1941 el accidentado rodaje filmando en estudios y con maquetas los planos de barcos en plena tempestad que hubiera querido al natural, también aquí se hace patente la importancia de la banda sonora como elemento dramático.

Cuando “Remordimientos” se estrenó en Francia, en plena ocupación alemana, halla por noviembre de 1941, tanto Jean Gabin como Michèle Morgan llevaban un año probando suerte en Hollywood, Grémillon por su parte participaba activamente en la resistencia dentro del mundillo del cine y presidía la cinemateca francesa. Dicen que Grémillon se crecía ante las dificultades, que la dureza de los tiempos excitaba su creatividad, pues bien, “Remordimientos” es sin duda una excelente prueba de su gusto por los desafíos, una gran, gran película.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
lobos y lobas de mar
Descabalada historia a resultas de un rodaje que debió interrumpirse en varias ocasiones por los avatares de la ocupación y de la guerra y que fue terminado años después de su inicio, adulterando un guión que parece responder más a las medianías de Cayette que a las excelencias de Prevert. Esta discontinuidad está presente en el ritmo, en los personajes –incluidos, los actores- e incluso en el escenario, dejándose sentir a lo largo de todo el metraje en el que el ritmo y la continuidad fílmicos que quedan gravemente afectados, por ejemplo en un inicio en exceso remansado en la descripción de los abnegados valores marineros que, luego, precipita, por falta de tiempo, una densa trama dramática de marineros en tierra en la que se nos esquilma la interesante historia triangular de conyugues y amantes donde se insinúan personajes ambiguos que buscan mediante el egoísmo redimir su frustración, bastante lejos de la primera abnegación marinera. Desenlace con un mutis precipitado a tres bandas que remata la incertidumbre de la trama. Como elementos destacables, la superación de las limitaciones presupuestarias de la producción paliadas con un maquetismo naval aceptable y los diálogos poéticos entre los amantes, cosecha de Prevert.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil