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Días de radio (1987)

Días de radio
Trailer
7,4
14.385
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Sinopsis
Son los años 40, la era dorada de la radio, y los peculiares miembros de una familia trabajadora de Nueva York viven con el receptor permanentemente encendido. La música, los seriales lacrimógenos, las historias de superhéroes, los concursos, las crónicas de la alta sociedad y las leyendas sobre estrellas deportivas les sirven para ser un poco menos infelices y engarzan un anecdotario nostálgico de una época irrepetible. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Radio Days
Duración
85 min.
Guion
Woody Allen
Música
Dick Hyman
Fotografía
Carlo Di Palma
Productora
Orion Pictures. Productor: Jack Rollins & Charles H. Joffe Production
Género
Comedia Radio Años 40 Familia Historias cruzadas
En el Brooklyn de los años cuarenta, un niño judío aficionado a la radio vive divertidas aventuras y anécdotas junto a su familia y la gente del barrio. Un bonito y nostálgico homenaje al medio de comunicación que marcó la infancia del realizador neoyorquino, en una época -anterior a la llegada de la televisión- en la que casi todos conocían la realidad a través de las ondas de la radio.
[FilmAffinity]
"De gesto tan dulce como ágil"
[Diario El País]
10
Jazz is in the air
No es una peli convencional, es un chute de nostalgia directo a la vena.
No diré yo que la nostalgia sea mala, pero tampoco me atreveré a decir que sea buena..
Sólo me atrevo a garantizar que proporciona sonrisas dulzonas y un innegable gustirrinín mezclado con una pizca de tristeza (por la inexorabilidad de la entropía, supongo).

Es como cuando estás en un bar y una pandilla de borrachos de tu edad empieza a cantar las sintonías de los dibujos animados que veías de pequeño.
Quizá a) pasaste una infancia de mierda aparcado frente a la tele, quizá b) veías esos dibujos porque no había muchos canales diferentes, quizá c) las canciones de inicio y final eran el infernal ruido propio de un karaoke otaku, y quizá d) esas canciones todavía suenan peor cuando las cantan una personas con el pudor eclipsado por la euforia de sangría o el calimocho... y sin embargo te hacen sonreir.
Dentro de tu cabeza se produce una conexión neuronal tonta que no resulta desagradable del todo.

Pero lo de Woody Allen tiene más mérito, porque seguramente es más viejo que tú y que yo, y el tío es capaz de hacernos experimentar nostalgia de una época que desconocemos pero que se intuye que era bastante más jodida que la de nuestra infancia.
Ni cuenta una historia tan buena ni retrata con tanta profundidad a los personajes ni suelta tantos chistes como en otras de sus pelis, pero las anécdotas inconexas son simpaticas y se amontonan acompañadas de una fotografía cojonuda y una música deliciosa.

Harry James, Benny Goodman, Glenn Miller, Artie Shaw, Tommy Dorsey, Frank Sinatra, Duke Ellington y Carmen Miranda son las verdaderas estrellas.

Viva la fiesta.

Nota: excelente.
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86 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La infancia de Woody
Por mucho que a veces intente negarlo, todas las películas de Allen esconden un bastante de perfil autobiográfico. Unas más, otras menos, incluyen clichés casi ya clásicos para el buen conocedor de su vida, obra y milagros. En el caso de Días de radio, ese toque, además de incontestable, cobra carta de naturaleza al ser el mismo Allen quien con su voz en off se encomienda las labores de narrador de la película. La historia del niño fascinado por las historias radiofónicas de El vengador enmascarado es la historia del pequeño Allen que ya atisbamos a ver en el principio de Annie Hall, un período en la vida de Allen que tarde o temprano el cineasta norteamericano estaba destinado a filmar.

Como todas las que Allen dirige al pasado más o menos reciente de su América, la mirada a esos días de radio es una mirada nostálgica e irónica al mismo tiempo. La película está estructurada en diversos episodios independientes entre sí que dan una visión tememos que muy aproximada y certera a lo que fue los primeros años de vuelo allenianos. La perfecta ambientación, la muy cuidada fotografía, Nueva York, sus lugares y sus gentes... todo ello ayuda a formar un conglomerado de sensaciones, de vivencias que se convierten en los verdaderos protagonistas de Días de radio.

Como dato curioso, se trata de la única película de Allen en la cual aparecen juntas las que han sido incuestionablemente sus dos auténticas musas: Diane Keaton, en un pequeño papel de cantante de variedades; y Mia Farrow, con una interpretación algo más desarrollada.

Queda retratado, pues, de forma fehaciente que el de Días de radio es el hábitat en el cual se desarrolló buena parte del imaginario visual de Allen. Casi el preferido, atrevemos a decir. Allí se encuentra el germen, la materia, los días con que, para bien o para mal, se fraguaría el Allen adulto que nos ha llegado posteriormente en películas tan absolutamente fascinantes como ésta.
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39 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil