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María (y los demás) (2016)

María (y los demás)
Trailer
6,3
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Sinopsis
Desde que murió su madre cuando ella tenía 15 años, María ha cuidado de su padre y de sus hermanos. Responsable y controladora, siempre ha sido el pilar de la familia, y se siente orgullosa de ello. Por eso, cuando su padre se enamora repentinamente de su enfermera y anuncia su inminente compromiso, María siente que su vida se desmorona. Con 35 años y sin novio a la vista, deberá atreverse a cambiar su destino. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
María (y los demás)
Duración
96 min.
Estreno
7 de diciembre de 2016
Guion
Nely Reguera, Valentina Viso, Eduard Solà, Roguer Sogues, Diego Ameixeiras
Música
Nico Casal
Fotografía
Aitor Echevarría
Productora
Frida Films / Avalon P.C
Género
Drama Comedia dramática
7
La vida de los otros (y María)
Aunque pudiera no parecerlo, es una muy buena tragicomedia española, si bien durante la proyección casi nadie se animara a soltar unas carcajadas, como si fuera improcedente o supusiese una falta de respeto o una afrenta hacia la cinta. Quizás porque lo que vemos nos resulte demasiado familiar y cercano y nos diera pudor reconocer personajes y situaciones que con seguridad hemos encontrado en nuestra propia vida o hemos presenciado en personas cercanas. Estamos ante el retrato de una mujer en su treintena, que ha dedicado la mayor parte de su vida a sustituir a la madre muerta en la adolescencia, ocupánsose de su padre y de sus dos hermanos, los ha cuidado y arropado, dando todo su cariño y atención, se ha desvivido por ellos y su bienestar… hasta que, de repente, recibe un mazazo y se queda suspendida en el vacío el día en que su achacoso padre – al que ha acompañado durante un reciente cáncer del que parece estar recuperándose – anuncia que se va a casar con una de las enfermeras que conoció en el hospital.

Es un pedazo de realidad, incisivo y mordaz, repleto de detalles que configuran un retablo agudo y vivaz que nos emplaza, como ante un espejo brutal, a reconocer las características que conforman una existencia plácida y cotidiana, con sus puntos ciegos y sus sueños, desbordada por la incapacidad de tomar las riendas de tu destino por haber estado más atento a los demás que a uno mismo. Porque de esto va la cinta, de un relato de aprendizaje, de cómo a veces no queda más remedio que pararse, reflexionar y descubrir qué es lo que no está funcionando en nosotros para así poder tomar carrerilla para poder cambiarlo. Y más vale que ocurra si no queremos vegetar, malvivir o agostarnos sin haber sido capaces de apropiarnos de nuestro destino.

Otra de las virtudes de la película – además de su acertado reflejo del microcosmos familiar – es la presencia de Bárbara Lennie. Su físico juega en contra de su personaje, pero consigue poner en pie una de las mejores interpretaciones del año, combinando ingenuidad con altruismo, candidez con malas pulgas, inocencia con rabia, perplejidad con impotencia. Siendo tan atractiva y pareciendo tan fuerte, sin embargo hace creíble todo lo que le acontece y las reacciones que tiene, resultando adorable y encantadora, al tiempo que la compadecemos sin por ello sentir lástima, sino más bien despertando nuestra complicidad y deseando que sepa plantarse y empezar a vivir en libertad.

En resumen, una muy buena película, entre el retablo sociológico y la comedia agridulce, muy bien dialogada e interpretada. Un acierto muy recomendable.
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45 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Bárbara Lennie o la perfección interpretativa
“María (y los demás)” es el primer largometraje que dirige Nely Reguera, apoyándose en un buen guión, una buena puesta en escena, la frescura que uno espera de una ópera prima, y sobre todo en la soberbia interpretación de Bárbara Lennie. Pocas veces he visto una exhibición semejante. Por eso, hablar de esta película es, esencialmente, hablar del trabajo de esta actriz. Sin restar méritos a Nely Reguera (bastante mérito ya es sacar un partido así de una actriz) y al resto del reparto, en esta ocasión la película es de su protagonista, le pertenece a ella.

María es más o menos feliz. Se siente cómoda con su vida. Se siente necesitada por su padre y ella está orgullosa de ser su apoyo. Además, es feliz por trabajar en una editorial ya que le encanta la literatura, y en sus ratos libres está intentando terminar su novela, que lleva varios años escribiendo.

Cuando su padre anuncia su boda, todo cambia. La vida de María se desenfoca. Ella siempre ha sido ella como apoyo o acompañamiento para los demás, pero no ha sido protagonista de su propia vida. María es hija, enfermera, cuidadora y hasta nutricionista para su padre, hermana para sus hermanos, amiga para que sus amigas se desahogen y para acompañarlas en sus celebraciones, y follamiga para que Daniel (separado y con dos hijas) tenga sexo de vez en cuando. María es todo eso para los demás. Pero ¿y qué pasa con ella? ¿con sus necesidades? ¿sus sueños? ¿su vida?

De repente se ve con 35 años en el centro del escenario de la vida sin saber actuar, porque ese nunca ha sido su lugar. Y se asusta. Su padre se va a casar, su hermano mayor vive en Londres y está iniciando una relación con una inglesa, el pequeño está esperando su primer hijo, sus amigas están también en su mejor momento con sus respectivas parejas (una celebra un año de relación con su novio y otra acaba de quedarse embarazada), todo a su alrededor es ilusión y felicidad, todos a su alrededor viven el amor. Y ella…

El título de la película es acertadísimo. Efectivamente, es María y los demás. Todos compartiendo lugar pero ellos por un lado, y ella por otro. A nivel interpretativo sucede lo mismo, todos están bien, pero la presencia apabullante de Bárbara Lennie y su mágica interpretación es otro nivel, fuera del paréntesis.

No se puede actuar mejor, ni comunicar más. No recuerdo un personaje más creíble que el que consigue Bárbara Lennie. Ella pasa por todos los registros emocionales con una naturalidad y una solvencia asombrosas. Sabe ser cómica y divertida sin que resulte mínimamente forzoso, sabe ser triste y mostrar la congoja de una situación con total nitidez pero sin ningún histrionismo, sabe transmitir fragilidad y vulnerabilidad con una simple mirada. Y todo ello de un modo armonioso, sin necesidad de gritar, de grandes llantos ni gestos desgarrados. Sencillamente se convierte en María, para ella es tan simple como eso. Y uno se olvida de que es una actriz quien está en la pantalla, esa es su grandeza.

La película fluctúa entre el drama y la comedia. Con ese equilibrio entre lo serio y lo divertido, Reguera indaga en los conflictos internos de una mujer en la treintena con su vida en pleno intento de ser reconstruida. Y lo hace bien, aunque a mi juicio se olvida de los demás personajes, que quedan apenas hilvanados. El resultado final es una película sencilla pero conmovedora, que deja con ganas de más. En mi opinión (y esto lo puedo decir de muy pocas películas) es más corta de lo que debería.

Lo único que se hace poco creíble es la dificultad de María para encontrar un amor de verdad. Una mujer buena y generosa, abnegada y leal, capaz de ilusionarse con las cosas y de hacer travesuras infantiles, amante de la literatura, y con esa mirada cautivadora y esa sonrisa deslumbrante debería tener a todos los hombres de la ciudad revoloteando a su alrededor. Es lo único que no ha sabido hacer Bárbara Lennie, hacernos creer que alguien no la quiera a su lado.

Termino con otro apunte sobre Bárbara Lennie. Es tal su capacidad para conectar con el espectador (al menos, con quien esto escribe) que en la inolvidable secuencia de la rueda de prensa, en la parte final de la película, juro que estuve a punto de levantarme de la butaca y atravesar la pantalla para abrazarla. No podía soportar más su tristeza y por un momento casi me olvido de que estoy viendo una película.

https://keizzine.wordpress.com/
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17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil