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¡Bruja, más que bruja! (1977)

¡Bruja, más que bruja!
Trailer
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Sinopsis
En un pequeño pueblo, un joven gañán quiere matar a su tío para disfrutar alegremente con su joven viuda. Pero, para su desgracia, busca la complicidad de una bruja embustera. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
¡Bruja, más que bruja!
Duración
92 min.
Guion
Fernando Fernán Gómez, Pedro Beltrán
Música
Carmelo Bernaola
Fotografía
Leopoldo Villaseñor
Productora
Laro Films
Género
Comedia Drama Musical Vida rural Parodia
6
Una época absolutamente horrorosa en la que todo son sucedáneos. El cine no es cine ni nada es nada.
Nos encontramos con una comedia negra delirante, a la par que un zarzuelero musical para más inri, que ilustra un desternillante drama rural. Anterior a la genial trilogía de Berlanga esta película, estrenada en 1977 coincidiendo con la primera huelga de acomodadores y taquilleros de España, cuenta entre sus valores con la presencia de un trío inolvidable: Emma Cohen, Fernando Fernán Gómez que cumple también funciones de Director, y el insustituible Paco Algora. Pero no se agota acá su valor, tanto Mary Santpere; genial en su papel de bruja) como los valiosos y entrañables secundarios, entre los que se cuenta su guionista Pedro Beltrán, cumplen con creces en sus papeles. Eran otros tiempos del cine español, recién terminada la Dictadura, donde aún había algo que decir, gente que sabía muy bien como hacerlo y cuando, no habiéndose entronizado aún el abierto culto a la mentira y al simulacro vigente con muy escasas excepciones hasta la actualidad. Existía aún por entonces una audiencia humana minoritaria no emasculada que podía sin dificultades disfrutar y comprender este tipo de cosas. Tempus fugit…

Película calificada de “maldita”, aunque cubrió gastos, "había sido pensada como un melodrama rural tradicional que funcionara a la vez como parodia del mismo género" (Pedro Beltrán).

Rodada en un San Agustín de Guadalix netamente celtibérico, yo diría incluso que prerromano, cuenta la historia de un amor traicionado que se acaba cobrando la revancha. Un joven (Paco Algora) marcha a la mili jurándose con su novia (Emma Cohen) amor eterno para encontrarla, al regresar, convenientemente casada con su tío (Fernando Fernán Gómez) el hombre rico del pueblo. La vieja pasión renace con la cercanía, contratando los jóvenes servicios variados de una hechicera (Mary Santpere) a la cual que seguirán en los más aciagos y aberrantes consejos lo cual acarreará una sangrienta y desternillante resolución. La música de Carmelo Bernaola, junto con una escena antológica al final, acompaña continuamente la acción dando a la película un tono paródico muy marcado. Claro que hay referencias políticas, críticas e inteligentes, a las vicisitudes de la época del rodaje pero no se imponen a un humor lozano y transgresor poco o nada doctrinario, aunque alguien hable ahora de “feminismo”, por lo demás muy eficaz.

No hay una reconducción del humor hacia postulados ideológicos de ningún tipo, como los hay hoy en día incluso en la crítica de cine de género; como mucho, quizás, se nos advierte con una revelación melancólica sobre el ser humano y esa pertinaz credulidad que muchas veces le aqueja y que suele dar al traste con sus mejores proyectos.

Película bufa pues donde aparece marcadamente reflejada, sin demasiada amargura, la España Negra; que cuenta también con interesantes escenas de brujería, para quien esté interesado en esta cuestión, aunque sea una brujería fingida, de perra gorda, de alcahuetas, pero no por ello menos eficaz desde el punto de vista de la psicología de sus usuarios.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La pasión cazurra
Musical cafre con trasfondo negro como el abismo.
El conflicto más antiguo, dícese de hembra joven con macho viejo y un tercero al acecho. O mujer pobre con hombre rico que se enamora del sin dinero. O en el campo se mata, y se canta, mejor.
Una preciosa y graciosa Emma Cohen, un soberbio, y muy cachondo, Fernán Gómez, y un Paco Algora como sosias del Landa más cavernario, troglodita y de pocas luces.
Parodia, recochineo, fiesta, alegría y la España negra de los catetos.
La tragedia presente, esa que tiene que ver con la hombría, la sangre espesa y el sexo que se nos come los pulsos, las canciones y todo lo que le pongan por delante; desvarío salvaje que no conoce a nadie y solo pide carne.
Está llena de frases ingeniosas y cantables chocarreros. Y además tenemos a la Santpere como bruja imperial y a la Rufa con sus funestos augurios de reprimida mujer de la casa que todo lo sabe y nada puede hacer por evitarlo, el mal que nos viene seguro, anunciado, contado sin descanso.
Comienza mejor que acaba. Va perdiendo fuelle, gracia y divertimento. Termina un poco fofa, repetitiva y apagada, bastante cansada. Pero durante un buen rato fue una obra jocunda y libérrima, estupenda en su iconoclastia desprejuiciada y caricaturesca
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil