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Y la vida continúa (1992)

Y la vida continúa
Trailer
7,4
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Sinopsis
Narra la tragedia humana provocada por el gran terremoto que asoló Irán en 1990. Un director de cine y su hijo deciden, tras el terremoto, visitar el pueblo donde habían rodado la película "¿Donde está la casa de mi amigo?", para saber cómo están los niños actores que participaron en ella. Años después Kiarostami hará otra película ("A través de los olivos") sobre el rodaje de ésta, incorporando una historia de amor. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Irán Irán
Título original:
Zendegi va digar hich (And Life Goes On…)
Duración
95 min.
Guion
Abbas Kiarostami
Fotografía
Homayon Payvar
Productora
Kanun Parvaresh Fekri
Género
Drama Road Movie
7
Buena (7.4)
Aunque trata de retratar el caos reinante tras el terremoto, es una película muy vital, como se puede deducir del título. El director va preguntando a todo el que se cruza en su camino a Koker cómo se salvó. Se escuchan historias verdaderas. Me hace mucha gracia el que todos estén casi más preocupados por el partido de fútbol de Brasil que por otras cosas.

Resulta muy simpático ver después en "A través de los olivos" una versión de cómo se rodaron algunas escenas de esta película.
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21 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Un coche es (un) cine: Minimalismo Moderno del Medio Metafórico (un decálogo) IV
(viene de "Rendezvous", de Claude Lelouch)

El proyecto de la modernidad, como todo proyecto humano, fue un fracaso. El affaire mecánico duró sólo el tiempo que les llevó a las máquinas conquistar su humanidad y convertirse en la Tercera Naturaleza y última expresión de la existencia sobre la faz terrestre. Y esto no es "La tierra sin humanos", aún, sino la tierra bajo la maquinidad.
En ese lamentable estado de cosas, y de forma paradójica, una máquina supondría un lugar de habitación posible. Habitación de lo humano, pero también de lo cinematográfico. Esa máquina era el cochematógrafo.
Lejos de los orígenes, la obra de Kiarostami es, sin embargo, de un moderno primitivismo: punto de encuentro nodal entre la epifanía y la construcción, así lo define maravillosamente Jean.Luc Nancy en su libro "La evidencia del filme (el cine de Abbas Kiarostami)". En este recorrido por el coche-cinematógrafo a guisa de cronológico decálogo, la figura de Kiarostami se alza como el único autor que ha sistematizado tal idea, recogiendo el legado de Rossellini, Ulmer y Godard, y llevándolo a una excelsa depuración. Pues, antes de su desaparición como autor (pensemos en "Five to Ozu" (03), "Ten" (04), o "Shirin" (08) ) y su reaparición como tal (acaecida en "Copia certificada" (10), bien se podría decir que la obra entera de Kiarostami giraba en torno al acontecimiento "coche", y ello no sólo por razones cinematográficas, sino políticas. Así, uno de los estilemas kiarostámicos típicos, además del uso del plano secuencia y el plano lejano, lo encontramos en sendos planos "vehiculantes" que entrañan los anteriores: aquellas profusas conversaciones en el interior del automóvil con plano fijo sobre el personaje locuaz (en estos momentos, Abbas ocupa siempre la posición del copiloto y el oyente, y es él quien da las reválidas) y su contracampo, consistente en largas tomas lejanas del coche avanzando por las sendas de tierra, con la conversación mantenida en off. En ambos casos, campo/contracampo, la comunicación entre las personas se da en el interior de máquinas automóviles. Y esto no sólo ocurre en "Y la vida continúa" (91), sino asimismo en "El sabor de las cerezas" (97) o "Y el viento nos llevará" (99) (dos de los grandes filmes de Kiarostami). El coche es el dispositivo protocinematográfico, el lugar donde se da la relación. En Abbas nunca aparece la chica, es siempre un hombre sólo el prot-agonista, el que habla primero. En este estadio de la (post/requete)modernidad, la trama se ha deslavazado.
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16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil