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La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith (2005)

La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith
Trailer
7,1
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Sinopsis
Último capítulo de la trilogía de precuelas de Star Wars, en el que Anakin Skywalker definitivamente se pasa al lado oscuro. En el Episodio III aparece el General Grievous, un ser implacable mitad-alien mitad-robot, el líder del ejército separatista Droid. Los Sith son los amos del lado oscuro de la Fuerza y los enemigos de los Jedi. Fueron prácticamente exterminados por los Jedi hace mil años, pero esta orden del mal sobrevivió en la clandestinidad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Star Wars: Episode III Revenge of the Sith
Duración
135 min.
Estreno
4 de octubre de 2013
Guion
George Lucas
Música
John Williams
Fotografía
David Tattersall
Productora
Lucasfilm / 20th Century Fox
Género
Ciencia ficción Aventuras Aventura espacial Precuela Secuela Star Wars
Grupos  Novedad
Saga Star Wars
Concluye George Lucas estas 'Guerras galácticas' (o 'Las guerras de la Galaxia': nunca supimos por qué en España se tradujo con el plural al revés) entregando a su legión de fans las preguntas que faltaban. Sabíamos el 'qué': que Anakin se pasaba al 'Dark Side'. Faltaba el 'cómo' y el 'por qué'. Y a mí ambas respuestas me dejan razonablemente satisfecho (al igual que me pasó en secuelas de 'Matrix' y 'Lord of the Rings', tanta acción, batallas y peleas no hacen sino saturar mi interés por el espectáculo). Tras los dos episodios anteriores (sobre fantasmas y clones cuando queríamos siths y jedis) éramos muchos los que ya no esperábamos nada remotamente parecido al encanto de la saga original. El joven caballero Lucas había revolucionado el cine con su primera trilogía, ofreciendo además detalles de genio sutilmente originales (contó una historia que tenía completa en la cabeza empezando... ¡por la mitad! y una historia de ciencia-ficción con naves espaciales pero no ambientada en el futuro, sino en el pasado: brillante). Pero el tiempo pasó, los dólares se quedaron... y el ya Emperador Lucas se rindió al lado oscuro del mercantilismo más infantil usando su mayor poder: la tecnología. En sus dos siguiente films llenó docenas de minutos de ostentación tecnológica al servicio de la nada. En 'The Revenge of the Sith', el director consigue cierta redención con una película que va al grano, entretenida, evidentemente sin la magia de antaño pero con algún que otro golpe de efecto brillante (las razones que impulsan a Anakin a pasarse al lado oscuro, el personaje de Palpatine), algunas escenas realmente apasionantes (toda la conversión de Christensen) y un milimetrado guión que encaja a la perfección y que está salpicado de maravillosas frases que quedan para la posteridad:

-- Padme: «This is how Liberty dies. With thunderous applause» (Así es como muere la libertad. Con un estruendoso aplauso).

-- Padme: «Anakin, you're breaking my heart.... You're going down a path I can't follow» (Anakin, me partes el corazón.... Vas por un camino que no puedo seguir).

-- Obi-Wan: «You were the chosen one! (...) You were my brother, Anakin. I loved you!» (¡Tú eras el elegido! (...) Eras mi hermano, Anakin, ¡yo te quería!).

Una vez acabado en el punto exacto donde tenía que acabar, sólo queda volver al desértico planeta de Tatooine mientras los últimos jedi se esconden, y mientras gobierna la galaxia un legendario villano que, haciendo del mal su causa, embriagado por el poder de la tiranía, en un principio lo hizo todo por la fuerza… del amor.
[FilmAffinity]
"En definitiva, el desenlace está a una gran altura. Casi tanta como el infranqueable listón que, de momento, suponen los episodios IV y V, que abrieron unos caminos desconocidos para el moderno cine de aventuras. (...) Puntuación: ★★★ ½ (sobre 5)."
[Cinemanía]
8
Bienvenidos a la tragedia
Bienvenidos a la tragedia. Bienvenidos al espectáculo. Demos gracias a que, finalmente, podamos hablar del auténtico retorno del jedi. Lucas, al igual que el abocado al sufrimiento Anakin Skywalker, se vio apoderado por el reverso tenebroso de la fuerza en aquellos dos primeros episodios que, aunque olvidables, se ven ahora engrandecidos por la conclusión de esta obra final con tintes de auténtica tragedia griega.

Después de salir del cine con los pelos literalmente de punta tras escuchar por primera vez la respiración del icono cultural en que se convirtió Darth Vader en la primera saga galáctica, a uno no le queda más remedio que pensar que George Lucas ha jugado con nosotros como ha querido. Nos mareó con la primera parte. A pesar del resultado consiguió arrastrarnos hacia la segunda en la que un tímido esfuerzo quedaba irremediablemente lastrado por una trama que se estiraba como el chicle para poder hacer caja ya que no daba para tres películas. Pero de pronto, es como si Lucas hubiese dicho, ahora vamos a hacer cine de verdad. Vamos a ver como se crea un mito, cómo todos los comentarios que los personajes de la primera trilogía soltaban como si tal cosa acerca del pasado obtienen su respuesta en las precuelas. Es como si se hubiese estado frotando las manos a la espera de este estreno pensando: "ahora veréis"

Y es que el episodo III no sólo supera con creces a sus antecesoras, sino que se sitúa al nivel de la mejor de la antigua saga, El imperio contraataca, siendo esta aún más oscura si cabe que su reflejo anterior. Por fin podemos observar como Anakin se va metiendo él solito, ligeramente ayudado por el terrible Emperador (¿deberíamos asistir a una precuela para saber cómo Palpatine se convierte en ese malvado ser?) en el lado oscuro de la fuerza. Ese lado que ya intuíamos con Luke pero que aquí queda definitivamente revelado. La película es oscura, con muy pocas, o ninguna, concesión a la ñoñería que había impregnado los episodios I y II. Es oscura, es triste y es desoladora. Por fin podemos ver personajes creibles, que sufren, que lloran, que odian y que pierden. Porque la historia de Darth Vader es la historia de la pérdida. La pérdida de su madre, la pérdida de su amante y finalmente la de sus hijos (momento mágico el del nacimiento de Leia y Luke, el auténtico elegido que reestablecerá el orden en la fuerza). Es la historia de la soledad que destruye a la persona, que se refugia en su poder para poder seguir existiendo.

Y Lucas tenía razón en otra cosa. Hayden Christensen es Darth Vader. Si en El ataque de los Clones no era más que un pin pin con mala leche, ahora podemos ver el odio y el sufrimiento en sus ojos. Después de esta entrega será muy difícil volver a ver la antigua trilogía sin pensar “Dios mio, Anakin sigue ahí y está sufriendo. Hay una persona ahí dentro”. Hayden a convertido en humano lo que antes era solo una máquina.

Y Lucas ha convertido en un diamante lo que antes sólo era un trozo de piedra.
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223 de 268 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Star Wars en estado puro
Este capítulo III de la Guerra de las Galaxias me ha parecido el más espectacular, el más bello visualmente, el más oscuro y el más impactante a nivel de efectos especiales de toda la saga. Si a esto le añadimos que ofrece entre sus dos horas y pico de metraje algunos de los momentos culminantes del destino de la Galaxia y, por añadido, de la Historia del celuloide, estamos ante una de las películas más intensas a nivel emocional que uno pueda presenciar en una sala de cine. Creo que no desmerece en absoluto esta tercera entrega en relación con la trilogía clásica, que recupera el espíritu quizás algo perdido tras los capítulos I y II, ambos a mi modo de ver inferiores a La Venganza de los Sith. Puede que el guión flojee en ciertas fases y que se dé demasiado protagonismo a las espadas láser en detrimento del diálogo pero creo que ningún fan de la Guerra de las Galaxias se sentirá defraudado con este más que digno final que recupera el espíritu de aquella saga que hace tanto conquistó a millones de personas en todo el mundo gracias en parte a la magnífica presencia del mejor villano que se haya visto jamás en toda la historia del celuloide y que nace de manera magistral en el film, con esa respiración encogiéndonos el corazón como la primera vez que la oímos, en aquél ya lejano episodio IV que abría para siempre un lugar en nuestra memoria.
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118 de 161 usuarios han encontrado esta crítica útil