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Los últimos días (2013)

Sinopsis
Año 2013. Una misteriosa enfermedad se extiende por todo el planeta. La población, dominada por el pánico, se niega a salir a la calle para evitar una muerte fulminante. Mientras la civilización se desmorona, Marc emprende una misión casi imposible: la búsqueda de Julia, su novia desaparecida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Los últimos días
Duración
98 min.
Estreno
27 de marzo de 2013
Guion
Àlex Pastor, David Pastor
Música
Fernando Velázquez
Fotografía
Daniel Aranyó
Productora
Coproducción España-Francia; Antena 3 Films / Morena Films / Rebelión Terrestre / Les Films du Lendemain
Género
Ciencia ficción Thriller Futuro postapocalíptico
6
No más apocalipsis
De nuevo, la misma sinrazón. ¿Qué sentido tiene emular el modelo de cine espectáculo que en Hollywood son capaces de levantar con un simple pestañeo? ¿Para qué tantos medios y tanto esfuerzo técnico si ni siquiera desde el otro lado del Atlántico son ya capaces de sorprender? ¿A qué aspira la cinematografía de este país, a que el espectador salga del cine manifestando asombrado que la película no parece española? Quizá vaya siendo hora de competir desde una posición más honesta y realista, la que reconoce la falta de medios pero no del talento.

Porque la razón de ser de una película como Los últimos días es igual que la de Fin. Ninguna. El Apocalipsis, en sus múltiples variantes, ya ha sido abordado, y mucho mejor, por multitud de producciones. En Hijos de los hombres, la humanidad se enfrentaba a un mundo sin nacimientos. En A ciegas, la adaptación de Ensayo sobre la ceguera, una epidemia de invidencia amenazaba el futuro del planeta. Aquí la novedad es que la causa de todos los males es un brote de agorafobia. Pero poco importa, porque las consecuencias siempre terminan siendo el instinto de supervivencia y el caos social. Ninguna novedad al frente.

Aún así, la condescendencia termina imponiéndose, bien sea para no herir sensibilidades, bien para no menospreciar el innegable trabajo en equipo. La ilusión y el esfuerzo son tan palpables que el sentimiento de culpa aparece sin remedio ante el que osa valorar el resultado como un quiero y no puedo. O ante el que se pregunta, con respuesta negativa, si tanto trabajo ha merecido la pena.

Porque al final Los últimos días afronta el reto sacando pecho y brindando alguna escena memorable, más allá de las que están sirviendo como reclamo publicitario y que nos muestran una Barcelona devastada por el desorden. La persecución por los pasillos del metro o el primer caso de agorafobia en las oficinas del protagonista son un buen ejemplo de las buenas intenciones de la película. Pero al final la cordura cede paso a la imprudencia con escenas como las del supermercado o ciertas apariciones animales.

Así, mientras los hermanos Pastor persiguen el más difícil todavía, el espectador le demanda a Los últimos días un mayor coraje argumental. Porque si el filme buscaba alguna especie de terror psicológico, desde luego lo pierde apostando por un recurso tan trillado como el flashback. O si los objetivos eran la acción y el entretenimiento tampoco hacía falta profundizar demasiado en la relación entre los esforzados José Coronado y Quim Gutiérrez.

El cine español está repleto de casos en los que menos es más e incluso mejor. No hace falta que todos andemos buscando ahora financiaciones imposibles como las de Bayona. La primera entrega de [REC] o el excelente thriller La cara oculta, que Gutiérrez conoce perfectamente, son el claro exponente de que las buenas ideas pueden desarrollarse sin rimbombancia y mucha más trascendencia.
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4
LOS ULTIMOS DÍAS
Lo que tenemos que tener claro es que en este país cada vez es más difícil hacer cine, y el esfuerzo que implica sacar adelante un proyecto, y no hablo solo de rodarlo, sino también de encontrar distribución, siempre supone algo digno de elogio. Precisamente por esta dificultad es por lo que pedimos que se limen más los productos, que se dedique algo más de tiempo al guion, y que se saque partido de la mejor manera posible a esta oportunidad con la que muchos cineastas en ciernes sueñan.

LOS ÚLTIMOS DÍAS juega bien sus bazas técnicas, pero falla estrepitosamente en el guion, y esto en el subgénero de la ciencia ficción post-apocalíptica es un fallo que lastra sin remedio la experiencia de su visionado. Apenas hora y media de metraje que se hace largo porque el ritmo brilla por su ausencia, porque las interpretaciones son muy justitas, porque los escenarios no son espectaculares en ningún momento, y porque el guion bebe de tantas referencias que se antoja forzado, una compilación de escenas y escenarios obligados que obliga al espectador a ser bondadoso con lo que está viendo desde los primeros minutos de cinta.

Si cogemos EL INCIDENTE de SHYAMALAN y lo trasladamos a Barcelona, la idea empieza a ser seductora. Ahora soltamos algunos animales porque como Filadelfia en DOCE MONOS, Barcelona también tiene zoo, que además de dar un toque exótico, también son la prueba de que la naturaleza ha orquestado una venganza ante la continua degradación de ésta a manos de un ser humano cada vez más urbanita. Ya sólo nos falta algo de acción, así que de vez en cuando metemos a los protas en túneles peligrosos, que se marquen unas explosiones, que corran un poquito, y que sean testigos de batalles tribales al más puro estilo MAD MAX en escenarios otrora puntales de la sociedad del consumo. Todo este pastiche, aún edulcorándolo con la necesaria trama de amor, motor final de decisiones y llave de la supervivencia, no logra entretener ni convencer, ni mucho menos sorprender porque enseñar una Barcelona desierta de vez en cuando, y con cierta prisa, no es suficiente.

El filme abusa mucho de los flash backs, que poco aportan a la historia y ralentizan en exceso el devenir de los hechos. La falta de explicación también, como ya pasaba con FIN, juega en contra de la trama, e invita al espectador a no tomarse muy en serio todo lo que está viendo, obligándole a disfrutar únicamente de escenarios conocidos y preguntarse qué vendrá a continuación. El diseño de producción, en contra de lo que se preveía, resulta a nuestro juicio bastante limitado. Algunas escenas como la del intercambiador de Sants lucen más como plató televisivo que como gran despliegue técnico, y con la secuencia del supermercado pues nos invade la misma sensación. A años luz del cine de AMENABAR o BAYONA.

Si hablamos del reparto, la cosa está igual de complicada. KIM GUTIÉRREZ, muy solvente en la comedia, interpreta hieráticamente a Marc, sin complicarse aparentemente. JOSÉ CORONADO, que engancha últimamente los proyectos de dos en dos, se salva porque ya tiene mucho oficio. Lo de LETICIA DOLERA parece más un cameo que otra cosa, y MARTA ETURA tampoco firma su mejor trabajo, aunque es verdad que aunque esté a medio gas, es muy capaz de salvar algunas escenas para alivio de todos.

Oportunidad de oro para los hermanos Pastor totalmente desperdiciada. Apostamos a que dentro de unos años sólo se recordará de la película las escenas de la ciudad condal desierta, y esto será en algún que otro documental/reportaje sobre curiosidades en el cine español moderno.

LO MEJOR:
La valentía de sacar adelante un proyecto de esta naturaleza, y la frescura que representa en una oferta, la española, que tradicionalmente tiende a insistir en no abandonar el terreno de “lo seguro”
LA FOTOGRAFÍA, la gran baza del filme en el apartado técnico.
Su campaña de MK.

LO PEOR:
Si el ataque del supermercado da la sensación de metida con calzador, la secuencia del oso no tiene ni pies ni cabeza.
EL GUION, muy flojo y nada original. Mucha referencia, pero poca chicha.
Sintiéndolo mucho, la interpretación de KIM GUTIÉRREZ, que no está a la altura, o no quiere estarlo.

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