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La comedia sexual de una noche de verano (1982)

La comedia sexual de una noche de verano
Trailer
6,6
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Sinopsis
Comienzos del siglo XX. Tres parejas se reúnen para pasar un fin de semana en el campo: un inventor que ha creado una `bola para atrapar espíritus` y su mujer, que tiene problemas sexuales; un racionalista y pomposo profesor de filosofía y su prometida, mucho más joven que él, y un médico, mujeriego compulsivo, y su última conquista. El ambiente idílico propicia la confusión emocional de los personajes. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
A Midsummer Night's Sex Comedy
Duración
88 min.
Guion
Woody Allen
Música
Felix Mendelssohn
Fotografía
Gordon Willis
Productora
Warner Bros / Orion
Género
Comedia Comedia romántica
6
Agradable pero menor Woody (6.4)
Andrew (Woody Allen), inventor, y su esposa Adrian (Mary Steenburgen) deciden ser los anfitriones para la boda entre el pretencioso filósofo Leopold (José Ferrer) y su prometida Ariel (Farrow). Para ello deciden invitarles a ellos y al mejor amigo de Adrew, un médico mujeriego llamado Maxwell (Tony Roberts), a pasar un fin de semana en su casa de campo.
Con la llegada de los invitados se descubren secretos que llevaban mucho tiempo guardados y se producen continuos juegos de seducción entre las parejas.

Woody deja claro a quién admira. Esta comedia de enredos toma prestado el argumento de "Sonrisas de una noche de verano", de Ingmar Bergman. Como banda sonora utiliza magistralmente algunos de los pasajes que Mendelssohn compuso para la obra de Shakespeare.
La fotografía es muy buena. Hay una preciosa escena en el bosque en la que los reflejos variantes de los rayos de sol que se cuelan por entre las ramas parecen bailar alrededor de los personajes humanos.

Al final se queda en una de esas películas agradables del director, pero que no hace reír tanto como uno espera ni resulta demasiado interesante.

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Maxwell: ¿No has notado que te he estado observando durante las dos últimas semanas?
Enfermera: No, porque sólo llevo aquí cinco días.

Andrew: Maxwel está enamorado de ti.
Ariel: ¿Ese médico? ¡Pero si es un donjuán!
Andrew: No, no, es un tipo estupendo, y un médico muy bueno. ¡De verdad! Jamás ha perdido a una paciente. Creo que dejó embarazadas a un par de ellas, pero jamás perdió a una.

Adrian: ¿Sabes?, Andrew ha inventado un regalo de boda para ti, Ariel.
Andrew: ¡Oh!, es un aparato que saca las espinas del pescado, aunque también puede servir para meterlas.
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29 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El encanto de la Naturaleza
Podríamos pensar que Woody Allen es fundamentalmente un autor cosmopolita solamente capaz de ambientar sus películas en localizaciones urbanas, las calles de N.Y., sus hoteles, restaurantes, los interiores cuidadosamente amueblados de los apartamentos de sus protagonistas, etc...pero no hemos de olvidar que aún en estos casos suele recurrir a la naturaleza como fondo en donde los personajes de sus películas interactúan, la mayoría de las veces utilizando como fondo Central Park lógicamente.
La metáfora de la vuelta a la naturaleza como forma de volver a recuperar nuestros instintos más primarios y dejar en la percha nuestros convencionalismos sociales resulta en Allen siempre gratificante y esta película es donde alcanza su máxima expresión.
Con retazos del Renoir de "Un día en el campo" o "Desayuno sobre la hierba", Allen consigue una película tal vez no excesivamente compleja pero maravillosamente redonda en casi todo, enorme fotografía, interpretaciones muy logradas y unos diálogos precisos. Prácticamente nada sobra en esta película que contiene para mi gusto una de las mejores puestas en escena de Allen con unos planos magníficos.
La música tampoco tiene desperdicio, recurriendo a Meldenshonn como no podía ser de otra manera, hemos de recordar que el título y cierto soporte argumental estaría basado en "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare, convertido en poema sinfónico por el compositor de Hamburgo (la obertura fue compuesta cuando sólo contaba con 17 años), también conviene recordar otro guiño "alleniano" el que nos remite a la película de Bergman "Sonrisas de una noche de verano".
Sea como fuere los insertos musicales son prodigiosos, según los títulos de crédito aparece la Sinfonía nº 3 Escocesa, el prodigioso concierto en Mim para violín (en su frenético tercer movimiento, añado), el concierto nº 2 de piano así como la Obertura y el Scherzo del Sueño de una noche de verano (posiblemente los lied que "ejecuta" Ferrer también sean del propio Meldenshonn). Una delicia vamos.
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21 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil