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127 horas (2010)

127 horas
Trailer
6,8
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Sinopsis
Basada en la historia real de Aron Ralston, un intrépido montañero y escalador norteamericano que se hizo famoso porque en mayo de 2003, durante una escalada por los nada transitados cañones de Utah, sufrió una caída y quedó atrapado dentro de una profunda grieta. Tras varios días inmovilizado e incapaz de encontrar una solución alternativa, tuvo que tomar una dramática decisión. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
127 Hours
Duración
93 min.
Estreno
4 de febrero de 2011
Guion
Simon Beaufoy, Danny Boyle (Libro: Aron Ralston)
Música
A.R. Rahman
Fotografía
Anthony Dod Mantle, Enrique Chediak
Productora
Coproducción GB-USA; Fox Searchlight Pictures / Pathé
Género
Drama Aventuras Alpinismo Supervivencia Naturaleza Basado en hechos reales
5
Una nuez
No miento si confieso que mi idea preconcebida era ponerle un ocho aún sabiendo que posiblemente no lo mereciera. No miento si confieso que tengo afinidad por el tema que trata y tampoco mentiría si con media sonrisa reconozco que iba a empezar la crítica con una historieta sobre una piedra, un tobillo y lo que entonces fueron los dos días más largos de mi vida.

Acabo de encontrar la dirección postal de Danny Boyle por Internet. Posiblemente sea falsa, pero merece la pena intentarlo. Voy a enviarle una copia de “Touching The Void” del señor Macdonald. A estas alturas no vamos a solucionar nada pero yo, me quedo más tranquilo.

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- Cuando James Franco grita, no escucho nada. La música amortigua sus alaridos.

- Cuando James Franco siente sed, no me transmite su necesidad. El maquillaje y una cámara corriendo no me engañan.

- No padezco la desesperación de sentir pasar el tiempo. Películas como esta, ver pasar los minutos, debe de ser una agonía. Algo realmente complicado si el plano no reposa.

- Boyle mata el silencio. No existe y con ello desaparece el miedo.

- Cuando está sólo en la inmensidad, oímos canciones sin personalidad. El director enmudece el rugir de la Naturaleza: no existe viento (en un cañón, es quizá el silbido más penetrante que hay en el Planeta). E incluso, en una de las escenas con más potencia, no escucho la fuerza del agua lo suficiente para sentir pavor.

- La tierra no mancha. No notamos una capa de polvo pegada al personaje (como Bogart en “El Tesoro de Sierra Madre”). Sólo vemos vestuario.

Recursos como los flash-backs, un montaje paralelo en las alucinaciones del protagonista y la docena de planos por minuto, desnaturalizan la tragedia. Puede que eso sea, al fin y al cabo, lo que busque el espectador de hoy en día: ver un espectáculo sin que aparezca empatía. Es, mal que nos pese, a lo que nos han acostumbrado los boletines de tele-información.

Entretiene, es corta y una actuación, que a pesar de los obstáculos creados por el director, es convincente; pero dado el potencial, no hay perdón posible. En “Buried”, a pesar de sus fallos, estuve dentro de una caja. Note la respiración, la angustia por un aire que se acababa, la fisicidad del plano. Aquí no.

Tanto plano innecesario y Danny Boyle no me firma un primer plano de una nuez muerta de sed. Boyle nunca ha pasado sed. Os lo digo yo.
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393 de 543 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
James Franco y su pedrolo
Quién de nosotros no tiene un amigo, de esos que podemos llamar hasta frikis, que dedican todo su tiempo libre a embarcarse en cualquier tipo de actividad peligrosa, ya sea puenting, gooming, trekking, jogging, y hasta si me apuran polving (si les dejan). Son de una casta especial, todos los miramos como si estuvieran locos, y por lo que sea nos parecen tipos graciosos y entrañables con la pinza un poco ida.

Pues el protagonista de la peli en cuestión no deja de ser uno de estos agradables pirados, un aventurero solitario y pasado el cual juega con las suerte constantemente metido hasta el fondo en este tipo de deportes de riesgo.

En los hechos que nos cuenta la peli el afortunado friki deja de serlo y se mete en un gran lío al caer en un sima de un cañón y quedar atrapado por un pedrusco en una de sus manos imposibilitándole moverse del sitio donde ha caído.

La situación es tan dantesca que según comienza la acción piensas lo estúpida que puede resultar una peli de 90 minutos en las que un tipo está todo el rato amarrado a una piedra sin poder moverse, ósea que la cosa pinta mal.

No obstante sale el genio de Boyle, al que muchas veces he criticado pero nunca quitado su auténtico valor como cineasta. Y sale desde los ya interesantes créditos de la película, los cuales ya de por si son ámenos, siguiendo por un trato al personaje totalmente creíble, y más cuando el actor principal James Franco (Increíblemente el niñato inaguantable amigo-enemigo de Spiderman) se sale completamente del mapa, con una actuación de esas que sorprende y deja huella, encarnando a nuestro héroe.

He visto otra peli con un personaje inmóvil últimamente, “Buried”, y a mi personalmente se me hizo eterna, en cambio esta se me ha pasado sin enterarme, Boyle sabe darle marchilla a una peli abocada al aburrimiento y no solo con el papelón que hace el amigo James, sino metiendo escenas más o menos surrealistas dentro de la acción que además de aportarles caché le aportan cierta gracia y sorpresa.

No sé, quizá sea por el mal año cinematográfico vivido, de los peores que recuerdo, pero está peli me ha encantado, me lo he pasado como un indio, con James y sus elucubraciones dentro de la maldita grieta, las cuales no tienen desperdicio, no digo ni una para no romper la sorpresa.

Supongo que nuevas nominaciones a los Oscar para Boyle y ciertas posibilidades de recibirlo por parte de James Franco, ya veremos.
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161 de 213 usuarios han encontrado esta crítica útil