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Doraemon, el gato cósmico (Serie de TV) (1979)

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Sinopsis
Serie de TV (1979-2005). 1787 episodios. Doraemon, un gato azul sin orejas, viene desde el siglo XXII, y en realidad es un gato-robot. Tiene un bolsillo mágico del que puede sacar los más sorprendentes artilugios. Aunque a veces sale mal parado por las travesuras de Nobita, su magia no tiene igual. Pero no está sólo, ya que le acompañan sus amigos. Juntos forman una divertida pandilla. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Doraemon (TV Series)
Duración
30 min.
Guion
F. Fujio Fujiko, Fujio A. Fujiko (Manga: F. Fujio Fujiko)
Música
Shunsuke Kikuchi
Fotografía
Animation
Productora
Asatsu DK / Shin-Ei Animation / TV Asahi
Género
Serie de TV Animación Ciencia ficción Fantástico Infantil Comedia Manga Robots
Grupos  Novedad
Doraemon
Categorías 1
7
El dibujo animado MENOS educativo de todos los tiempos
Es normal que el creador de Doraemon se plantease seriamente ese final para la serie en el que Nobita lo habia soñado todo después de haber estado en coma durante mucho tiempo. Seguro que algun chaval se habría deprimido, pero los otros se habrian dado cuenta de que la vida es así de jodida. ¡Ostia!

No puede ser que por culpa de esta sopa tengamos a chavales pequeños que no juegan bien a fútbol o que no van bien en el colegio y se dedican a esperar que del cajón de su pupítre salga una cabeza gorda y azul que solucione todos sus problemas.

El jodido Nobita es una recopilacion de Greatests Hits de las cosas que dan tristeza: Sus amigos le pegan y le ganan jugando a fútbol, las niñas tambien pueden pegarle si quieren y le ganan sin problemas, se las arregla para sacar siempre 0 en los examenes (de algun modo nunca consigue contestar NI UNA sola pregunta medianamente bien), no sabe nadar ni montar en bici, es egoísta, es vago, llorón.... bueno, lo dicho... Greatests Hits.

Y el jodido gato, que representa que lo envían del siglo XXII para ayudar a que el chaval no sea tan inútil, resulta que precisamente le ayuda poniéndole las cosas fáciles con las cosas mágicas de su bolsillo mágico (porque resulta que en el siglo XXII los científicos inventarán la mágia). Da la sensación de que el gato pasa un poco de todo y con tal de que se calle el Nobita le da lo que haga falta.

Y hay veces que dices: "¿Cómo puede ser que el Doraemon le de un invento incluso cuando llora por la nota de un exámen despues de haber estado vagueando toda la semana o cuando el niño pijo le ha vacilado por algo nuevo que se ha comprado?" (Si, si, hay veces que te haces toda esa pregunta entera).

Hay problemas que los chavales tienen que aprender a solucionar por sí mismos, como por ejemplo el típico problema de que el niño más fuerte y gordo de la ciudad CANTE MUY MAL, que es lo que pasa en esta serie y refleja perfectamente la vida real. ¿Cómo te enfrentas a una situación como esa sin inventos mágicos? Encontrar la respuesta a esa pregunta forma parte de la aventura de vivir.
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93 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
O peto máxico!
Tras haberla visto en gallego y en catalán, y haber pasado una infancia disfrutando de ese mítico personaje llamado Doraemon, no puedo hacer otra cosa que darle algo de cuerda al gato-robot y salir un poco en su defensa puesto que, aunque en sus bases no se esconden las directrices de un producto demasiado elaborado ni que trabaje en exceso sus personajes (sí las posibilidades de las que hace gala el gato cósmico), esta no es, ni más ni menos, que una de las entrañables y acogedoras propuestas que se daban gala en la televisión de montones de niños años atrás y, como tal, siempre tenía sus pequeños mensajes sobre la amistad y otro buen manojo de cualidades o defectos que se dan cita en la epoca infantil.

Que los personajes sean meros estereotipos muchas veces vistos, que los episodios (casi) siempre propongan una resolución similar, que el esquema sobre el que se apoyan todas sus historias resulte repetitivo y que su protagonista sea el típico perdedor al que siempre le tienen que salvar el trasero, son cosas que poco importan, puesto que, evidentemente, lo mejor de todo era contemplar esos inverosímiles, divertidos e impresionantes inventos que sacaba a lucir Doraemon durante cada episodio, así como las adversas situaciones que a la postre creaban dichos aparatos, haciendo que todo ello transformase esta serie en un entretenimiento tan apetecible como encomiable tras el cual, ni se escondían grandes proverbios ni se aportaba nada especial, pero se sabía como tener a esos pequeños granujas (y a muchos de nosotros mismos) sentados ante el televisor un buen rato sin apenas parpadear, disfrutando de cada minuto y cada segundo que durasen las aventuras de Nobita y su compañero, el gato cósmico... ¿Y que más se puede pedir cuando la sonrisa de un niño lo dice todo?
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82 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
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