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El veredicto (La ley del menor) (2017)

El veredicto (La ley del menor)
Trailer
6,1
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Sinopsis
Fiona Maye (Emma Thompson) es una prestigiosa jueza del Tribunal Superior de Londres especializada en derechos familiares que atraviesa por una grave crisis matrimonial. Cuando llega a sus manos el caso de Adan (Fionn Whitehead), un adolescente con leucemia que se niega a hacerse una transfusión de sangre al ser Testigo de Jehová, Fiona descubrirá sentimientos ocultos que desconocía, y luchará para que Adan entre en razón y sobreviva. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Children Act
Duración
105 min.
Estreno
23 de noviembre de 2018
Guion
Ian McEwan (Novela: Ian McEwan)
Música
Stephen Warbeck
Fotografía
Andrew Dunn
Productora
BBC Films / Filmnation Entertainment / Toledo Productions
Género
Drama Drama judicial Enfermedad
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Ian McEwan
5
Mi querida señor juez
Para mí la trayectoria de Richard Eyre es desconcertante: es capaz de hacer proyectos televisivos curiosos, productos mediocres o películas notables como, para mí, la mejor que él ha dirigido, “Diario de un escándalo”. No recuerdo ninguna que sea abiertamente mala, pero sus resultados son muy desiguales. Esto le ocurre a muchos directores y creo que se debe, sobre todo, a que muchas veces, el material que tienen entre manos es más prometedor sobre el papel que a la hora de llevarlos a cabo. Es lo mismo que le ocurre a su novelista, Ian McEwan, autor “de moda”, que al ejercer de guionista le falta el pulso que tiene como novelista, interesando más el tema a tratar que su resultado, y es lo que ocurre sobre todo en esta ocasión con “El veredicto (La ley del menor)”. Y es una pena, porque podía haber salido mejor.


El transcurso del film es como una de las primeras gotas de lluvia que caen sobre el cristal de una ventana, sea en Londres o en Newcastle, precisamente donde se ha rodado: su forma es definida, va marcando un recorrido que, según va bajando, el tamaño de su gota va decreciendo hasta llegar al pretil casi imperceptiblemente. Y esta forma poética de narrarlo me nace, como diría un argentino “de pro”, del mismísimo orto, ya que en su deficiente doblaje por ejemplo, confunden al poeta irlandés Yeats con un mal pronunciado Yates. Mal empezamos, sobre todo en un film “pretendidamente refinado” en el que, lógicamente, el magnífico juego de tonalidades de voz de su protagonista se pierde. Es más, para la creación de su personaje central, Fiona Maye, creo que McEwan ha bebido de la estupenda adaptación que hizo Gerald Ayres de la obra de Joyce Van Druten, “Ricas y famosas”, concretamente del personaje de Liz Hamilton que encarnó Jacqueline Bisset. Aparte de sus ciertas referencias literarias en el spoiler detallaremos más motivos que nos inducen a pensar eso.


El caso es que, como decíamos, el film empieza bien pero según va avanzando va perdiendo fuerza e interés, por lo que al final se queda en un film correcto, pero del montón, que se olvidaría con rapidez, a no ser por unos pocos factores: su interesante banda sonora, el eficiente reparto de secundarios y sobre todo por el descomunal y muy difícil trabajo de su protagonista, Emma Thompson, la cual ya sabíamos que era capaz de muchas cosas como, por ejemplo, tocar el piano o cantar, cosas que hace en la película, muy virtuosa ella por cierto. Pero también es verdad que, aunque atravesó una época que muchos le cogieron cierta “tirria” al ser Doña Perfecta, llevarse un “Oscar” como actriz y otro “Oscar” como guionista al adaptar de maravilla a Jane Austen e imponer a Ang Lee con el mejor olfato del mundo, sigue siendo una actriz con pocas oportunidades para la comedia, pero sus trabajos, en la mayoría de los casos, son toda una lección de interpretación sin ni siquiera aparentar serlo, lo cual es mucho más meritorio, como en este caso. Su posible nominación al “Oscar” podría caer en saco roto, pero no sería ningún favoritismo si acabara siendo una de las finalistas en la próxima edición, aunque la Academia de Hollywood haya determinado hace tiempo que ya ella no esté de moda, quizás por acumular muchos títulos irrelevantes en su carrera. Estas cosas de los premios son así.


Todo es corrección y hay incluso cierta asepsia, cuando no debió ser tan impoluta, al tocar, se supone, un tema espinoso y además pretender poner en tela de juicio, nunca mejor dicho, muchos temas en la palestra. Lo que sí me gusta es que la pareja de forman Thompson y Tucci no sea convencional, sobre todo físicamente, ya que ella es más alta que él, y con tacones más. Está bien que esos detalles dejen de importar.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La duda
Aplicar, impasible, los preceptos legales no es siempre sinónimo de justicia. Sobre todo, cuando permanecemos abducidos por la urgencia de lo inmediato y persistimos en el hábito de lo prestigiado por el paso del tiempo y que sancionamos como inamovible y completado. Nada más falaz que creer que todo seguirá siendo siempre igual a lo que ya conocemos porque no conseguimos imaginar otra posibilidad. Cada caso particular merece ser tratado con mimo y dedicación, con la debida atención y cariño como si fuera único e irrepetible. Y en nuestra vida cotidiana deberíamos aplicar este mismo axioma: hoy nada es igual a cómo ayer lo fue, sino que está sometido a las mudanzas y alteraciones que el tiempo marca con su inexorable erosión y descuido. Creer cualquier otra cosa es mantenerse de espaldas a la realidad.

Una vez más, Ian McEwan nos propone, tanto en su novela original como en su guion adaptado, una historia en apariencia ordinaria que encubre abismos de desasosiego y ponzoña que van más allá de lo evidente. Por una parte, tenemos un matrimonio de mediana edad, sin hijos, entre un profesor universitario y una juez cuya relación parece resentirse de la corrosión del tiempo y el orgullo. Por otra parte, un caso judicial de extrema urgencia: unos tercos padres, Testigos de Jehová, que niegan a su hijo adolescente una transfusión para facilitar el tratamiento contra la leucemia que lo está postrando en su lecho de muerte. Pero ambas historias se acaban cruzando hasta converger en una única, en la que las certezas de la inconmovible magistrada se ven socavadas, al tiempo que entabla una ambigua relación con el menor hospitalizado, que – una vez repuesto – busca su tutela y guía.

Sin embargo, ante la pregunta: ¿de qué va todo? cabe decir que no es unívoca. La ambigüedad puede causar inquietud en aquellos que necesitan certezas y ser llevados de la mano para evitar el temor o la incertidumbre. Pero, en mi opinión, ésta es una de las virtudes de la cinta, que no antepone las posibles respuestas ante la intranquilidad que su desarrollo nos puede ocasionar. Como personas libres que somos, debemos enfrentarnos a la turbación que se nos abre durante el desarrollo de la trama, sin dejarnos condicionar ni por lo que sabemos ni por lo que estamos viendo. Deberemos sacar nuestras propias conclusiones – y si no nos atrevemos a aceptar el envite, es que somos huérfanos del libre albedrío que tan alto pregonamos como, en lo íntimo y callado, podemos lamentar. Si la vida fuera fácil, ¿qué mérito o provecho habría en transitarla?

Resaltar la excelente interpretación de Emma Thompson. Y quien sepa todas las respuestas que oposite a demiurgo.
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11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil