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Duelo silencioso (1949)

7,4
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Sinopsis
Kyoji Fujisaki (Mifune), un joven cirujano militar, contrae la sífilis mientras cura a un herido durante la guerra. Acabada la contienda, la enfermedad será motivo de discusión entre el médico y su prometida. Finalmente, él no tendrá más remedio que enfrentarse a un grave dilema: aceptar, en su estado, las responsabilidades de la vida familiar o dedicarse en cuerpo y alma a la medicina. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Shizukanaru Kettô
Duración
95 min.
Guion
Akira Kurosawa (Obra: Kazuo Kikuta)
Música
Akira Ifukube
Fotografía
Soichi Aisaka (B&W)
Productora
Daiei Eiga
Género
Drama Romance Medicina Enfermedad II Guerra Mundial
8
Sufrir en silencio
El film comienza en un hospital de campaña, en los últimos momentos de la II Guerra Mundial, allí el cirujano Kyoji Fujisaki (Mifune) se infecta de sífilis mientras mientras cura a un soldado. Tras la guerra vuelve a la cínica de su padre (Takashi Shimura), y es en este hospital cuando nos enteramos por medio de una enfermera en prácticas, que Kyoji iba a casarse.

La película nos habla sobre el sufrimiento silencioso de Kyoji, quien renuncia a todo lo que quiere por respeto a su amada. "Duelo silencioso" es un film sobre valores morales, sobre el altruismo, la generosidad y el sacrificio personal en favor de los otros.

Se observa el paso del tiempo a través de unas rejas del hospital que Kyoji mira a través de la ventana con gestos de desesperación. Hay escenas maravillosas con una carga emocional muy fuerte, como la escena de la confesión de la enfermedad del hijo al padre, o cuando Kyoji acompaña a su amada a su casa, o los recuerdos del álbum de fotos.

Cruda pero con un aura esperanzadora, "Duelo silencioso" merece su hueco en la fabulosa filmografía de Kurosawa.
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17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un silencio muy elocuente
Magistral melodrama de la primera etapa de Kurosawa de notable carga humanista y carácter reflexivo sobre la naturaleza del ser humano, en el que los silencios son tan importantes como las palabras y el nudo dramático resulta creíble y emotivo. Ademas Kurosawa introduce una clara intención social a la historia, ofreciendo una interesante visión sobre la sociedad Japonesa posbélica, centrada en los personajes de Kyoji (Toshiro Mifume) como su parte moderna pero aferrada a la moral y honor tradicional, el de Misao (la novia de Kyoji) representando a la parte anclada en la tradición que debe ceder para sobrevivir y por último el de Rui (la enfermera), representando a la parte de esta que tras pasar todo tipo de dificultades termina recuperándose a base de esfuerzo y replanteamiento de las cosas, único futuro posible para el país. Pero mas allá de esto, el relato se centra en el retrato de los personajes, con singular acierto y delicadeza. Aunque el personaje mejor retratado es el de Kyoji, con la dificultad añadida de que no manifiesta sus sentimientos, el resto están definidos con precisión y buen gusto. Pero la sorpresa tal vez llega en el personaje de Rui, que empezara sin tener peso en la historia, apareciendo siempre en segundo termino en el plano, que según va evolucionando y alcanzando mayor importancia en la historia empezara a compartir plano con Mifume. Esa transformación termina siendo una de las mejores tramas de la historia y un punto a favor de Kurosawa por saber llevarla con maestría. La maravillosa fotografía en blanco y negro de clara influencia expresionista resulta particularmente acertada jugando con las sombras y las tomas a través de los objetos para incidir en la presión psicológica sobre el protagonista. En cuanto a los actores, en general resultan muy creíbles, pero un impresionante Mifume soporta casi toda la carga dramática del film, aportándole una sobriedad al personaje asombrosa, dejándonos ver en su interior lo que sus palabras callan, en una interpretación de nuevo impecable y emotiva. La labor de Kurosawa en la dirección es toda una lección de maestría, manejando con soltura a los actores, valiéndose de los espacios (interiores principalmente) y objetos para delimitarlos y definirlos. Tanto el montaje como la puesta en escena, valiéndose de las ventajas de un texto teatral aprovechando al máximo los interiores, funcionan a la perfección. Cada elemento colabora en un resultado final impecable, logrando un conjunto ejemplar. Y lo mejor de todo es que esta brillante etapa de su carrera no es mas que el anticipo de su momento mas creativa. Kurosawa era así.
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16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil