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Sólo ellos (2009)

Sólo ellos
Trailer
5,9
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Sinopsis
Tras la trágica muerte de su segunda esposa, el conocido periodista deportivo Joe Warr (Clive Owen) tiene que hacerse cargo de su hijo de seis años. Su situación se complica aún más cuando Harry, el hijo de su primer matrimonio, se traslada a Australia para pasar una temporada con él. Entonces, tendrá que arreglárselas para sacar adelante una familia formada exclusivamente por chicos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
The Boys Are Back
Duración
104 min.
Estreno
9 de abril de 2010
Guion
Allan Cubitt (Novela: Simon Carr)
Música
Hal Lindes
Fotografía
Greig Fraser
Productora
Coproducción Australia-Reino Unido; Australian Film Finance Corporation (AFFC) / Southern Light Films / Tiger Aspect Productions
Género
Drama Basado en hechos reales Familia
4
Qué guay eres, papa
Los primeros 15 minutos son emotivos. ¿Quién no se emociona ante la trágica muerte por cáncer de una joven madre en la flor de la vida? Por desgracia, todos conocemos casos cercanos.

A partir de ahí, el tierno Owen se hace con el protagonismo absoluto, secundado por un hijo de seis años que parece la encarnación de un orco, por lo feo que es, pero sobre todo por su insufrible comportamiento. Acaba de perder a su mamá, así que hay que consentirle todo; además, Clive solo tiene un espíritu: el deportivo. Por si fuera poco, su otro hijo, fruto de un matrimonio anterior, decide ir a pasar una temporada con su padre y su hermanastro. Precisamente en ese momento (¿?). Dicen que la historia está basada en hechos reales. La verdad es que autobiografiarse como papá mártir ya denota un descaro que abochorna, pero en fin.

En realidad, la película me ha parecido una apología de la irresponsabilidad, porque el nuevo viudo nos ofrece un nutrido catálogo de cómo no se debe educar a los hijos. Eso sí, es súper enrollado: sin horarios, sin castigos, sin obligaciones, sin normas… Miento, sólo hay una: hacer lo que mande el pater familias cuando a él le salga de las narices. Hay que ver lo que se parecen los sistemas igualitarios a las tiranías. Si es que ya está todo inventado.

Sin duda, el prota está mucho más dotado para la crónica deportiva que para la paternidad. Pero sale Rafita Nadal ganando en Australia y, en general, la peli es ideal para papis progres, admiradores/as de Owen y aficionados al Grand Slam. No obstante, la cosa no va más allá de un normalito drama televisivo. Chachi pilongui.

Parece que a muchos les ha encantado la interpretación del británico. Yo estaría de acuerdo si la película ilustrase, en lugar de la pérdida de un ser querido, la pérdida del autobús para ir al ‘Corte Inglés’, porque la cara que luce Owen la identifico más con la segunda situación. Es lo que tiene el método cadáver.
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27 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
"No es una obra maestra, pero no pretende serlo"
Scott Hicks tiene un gran mérito en esta película, y es haber caminado sobre la delgada línea imaginaria que divide los mundos del sentimentalismo barato de hollywood y el de las historias dramáticas correctamente contadas. Si bien es cierto no es una obra maestra, ni está cerca de serlo y tampoco lo pretende; sí cumple el cometido de que tanto el espectador común, el espectador crítico, como el crítico académico entiendan el mensaje que el film pretende.

La política del sí, esa es la que sigue y promulga un padre viudo que intenta conciliar su agitada vida profesional (es periodista deportivo) con su desordenada vida doméstica (dos hijos en casa) a base de saltarse las normas del buen gobierno de las familias monoparentales. Se trata de adaptar los hábitos de la «women’s picture» al ritmo de los nuevos tiempos, en los que el hombre tiene que dar el do de pecho asumiendo roles que pertenecían al ámbito de lo femenino-casero en la era dorada del cine clásico de Hollywood. Hay un lugar para las lágrimas, pero el caos impuesto por un hombre que no acaba de entender los biorritmos de su prole –compuesta por un niño que tarda en aceptar la muerte de su madre y por un adolescente, hijo de un primer matrimonio, que, sin apenas conocer a su padre, tiene que adaptarse a un nuevo entorno familiar, es el que domina la trama. Hay un lugar, también, para el control de lo sentimental: Scott Hicks, que tuvo su momento Oscar con «Shine», procura tratar de modo breve y discreto la enfermedad terminal de la madre en cuestión, ofreciendo algún atisbo de astuta credibilidad (la primera reacción del niño, indiferente a la muerte).
Clive Owen, que también figura como productor ejecutivo, aporta un cierto encanto a su personaje, aunque el arquetipo masculino que encarna parece salido de un artículo seudo sociológico de un suplemento dominical. El arco dramático que recorre es más que previsible: la disfuncionalidad del modelo familiar que propone la película –sólo con y para hombres, la falta de disciplina como estrategia de cohesión de una familia desestructurada en forma de patriarcado, no esconde sus ansias de convertir en héroe a este padre en apuros, aunque sea a costa de su profesionalidad periodística (es curioso que el relato nunca sancione que cubra eventos deportivos a través de Internet) y de su credibilidad ante una sección femenina que contempla sus métodos primero con escepticismo, luego con moderada admiración.
Recomendable...
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil