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Ordet (La palabra) (1955)

Ordet (La palabra)
Trailer
8,3
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Sinopsis
Hacia 1930, en un pequeño pueblo de Jutlandia occidental, vive el viejo granjero Morten Borgen. Tiene tres hijos: Mikkel, Johannes y Anders. El primero está casado con Inger, tiene dos hijas pequeñas y espera el nacimiento de su tercer hijo. Johannnes es un antiguo estudiante de Teología que, por haberse imbuido de las ideas de Kierkegaard e identificarse con la figura de Jesucristo, es considerado por todos como un loco. El tercero, Anders, está enamorado de la hija del sastre, líder intransigente de un sector religioso rival. Tal circunstancia revitaliza la discordia que siempre ha existido entre las dos familias, ya que ninguna ve con muy buenos ojos que sus hijos contraigan matrimonio. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Dinamarca Dinamarca
Título original:
Ordet
Duración
125 min.
Guion
Carl Theodor Dreyer (Obra: Kaj Munk)
Música
Paul Schierbeck
Fotografía
Henning Bendsten (B&W)
Productora
Palladium Films
Género
Drama Religión Años 20 Vida rural Remake Película de culto
10
Exaltacíón de la vida
Realizada por Cart Theodor Dreyer (1889-1968), la película se basa en la obra teatral "Ordet" (1932), del pastor Kaj Munk, asesinado por los nazis. Fue adaptada por el propio Dreyer, autor del guión. Se rodó a finales de 1954. Ganó el León de oro de Venecia, extensivo a toda la obra del autor. Producida por Dreyer, Erik y Tage Nielsen, se estrenó el 10-I-1955 (Dinamarca).

La acción tiene lugar en Jutlandia Occidental (Dinamarca), en torno a 1930. En el seno de una pequeña comunidad rural, el granjero Morten Borgen (Henrik Malberg) está enfrentado al sastre, Peter Petersen (Ejner Federspiel) por cuestiones religiosas. El granjero encarna el espíritu de la reformada Iglesia Danesa Luterana, mientras el sastre representa a la Iglesia de la Misión Interior, de moral severa y creencias rígidas.

La película desarrolla el drama de una familia rural. Hace uso de pocos personajes y pocas localizaciones, que sitúa en un ambiente dotado de cierta irrealidad. Está considerada como una de las principales obras sobre religión de la historia del cine. El realizador vuelca en ella sus angustias religiosas, incentidumbres filosóficas y dudas morales, que explica con respeto y sinceridad. Plantea preguntas sobre el sentido de la fe del teólogo, la de los niños inocentes, la que nace de la bondad de Inger (Brigitte Federspiel), la del loco Johannes (Preben Lerdoff), antiguo estudiante de Kierkegaard, la que se oculta en el buen corazón del agnóstico Mikkel (Emil Haas Christiansen). Siembra interrogantes sobre la intransigencia religiosa, las peleas de religión, las disputas sobre cuestiones como el perdón, el valor moral de la alegría, el amor humano como expresión del amor divino. Hace referencia a las relaciones entre religión y religión (la luterana reformada y la de la Misión interior), religión y ciencia, religión y fe, religión y vida, que invitan a su libre consideración. La muerte inesperada de Inge conmueve a todos e introduce un tema nuevo: la existencia o no de milagros. En los momentos culminantes de la vida, nadie cree en los milagros, dice Dreyer, salvo el loco Johannnes (la fe más allá de la razón) y la niña Maren (la inocencia en la que anida la fe). En la pieza de teatro no hay milagro, en el film posiblemente si o tal vez no. Pero lo más importante no es el milagro, lo que más vale es el amor, el de la pareja fundida en un abrazo físico prolongado, que exalta la vida. Posiblemente los milagros más importantes son los que llevan a la reconciliación, la concordia y la paz. Posiblemente la fe auténtica es las que más cree en la vida como expresión de trascendencia.

La música aporta cánticos religiosos populares y melodías (cuerda y viento) de gran belleza. La fotografía ofrece movimientos panorámicos de grúa, planos generales, tomas largas y composiciones inspiradas en la estética del pintor danés Hammershoi. Evita los efectos especiales y toda artificiosidad. La ambientación es de una sobriedad cautivadora.
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259 de 298 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Caída del cielo
Hace unos años, cuando esta película se emitió en el programa ¡Qué grande es el cine!, uno de los contertulios, Antonio Giménez Rico, hizo un comentario que me hizo gracia porque me pareció una observación interesante. Dijo algo así como que viendo el cine de Dreyer y esta película en particular, es imposible imaginarse el rodaje... con las paradas a comer, el reparto de bocadillos entre los figurantes, los técnicos en ropa de sport, las pausas entre toma y toma, el equipo hablando de cosas mundanas, o jugando a las cartas...

Ciertamente, el cine de Dreyer parece que no haya sido realizado por nadie, sino que directamente haya caído del cielo.
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212 de 242 usuarios han encontrado esta crítica útil