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La noche del cazador (1955)

Sinopsis
Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. En la cárcel, antes de ser ejecutado, comparte celda con Harry Powell y en sueños habla del dinero. Tras ser puesto en libertad, Powell, obsesionado por apoderarse del botín, va al pueblo de Harper, enamora a su viuda y se casa con ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Night of the Hunter
Duración
93 min.
Guion
James Agee (Novela: David Grubb)
Música
Walter Schumann
Fotografía
Stanley Cortez (B&W)
Productora
United Artists
Género
Intriga Drama Cine negro Thriller Vida rural (Norteamérica) Drama sureño Infancia
10
Tres hechizos para conjurar el miedo
1) Tratad esta película como a un material muy delicado. Para empezar, nunca la veáis a la luz del día. Contempladla desde la oscuridad, a partir de la medianoche, con la precaución con la que espiaríais el rostro de un vampiro dormido. Porque al igual que para un vampiro, el sol es pernicioso para "La noche del cazador". En su naturaleza de pesadilla, no sobreviviría a la luz de la razón, como no sobreviven los terrores nocturnos a la confrontación del amanecer.

2) Pero hay otra cosa más importante. No la veais sin recordar los tiempos en que el mundo os parecía un lugar grotesco, terrible, misterioso. Un lugar en que las sombras eran demonios y los adultos eran gigantes y las palabras eran conjuros y los bosques, reinos perdidos y los ríos, sangre de ondinas. Si no tenéis tal capacidad, no vale la pena que perdáis el tiempo con "La noche del cazador".

3) Y el último, también importantísimo. No intenteis verla como una parte indispensable para completar vuestro currículum cinéfilo. Ni porque se os haya dicho que es una obra maestra. Ni para pasar un rato de terror. Ni para llenar la aburrida sucesión de horas de una tarde de domingo. Esto es un error garrafal.

Si hacéis caso de todo esto, quizás descubrireis una puerta que muchos a día de hoy, han pasado por alto al ver esta película. Y que conduce a un reducto muy oscuro y olvidado, en la parte más recóndita de la memoria del alma; un instinto más antiguo que el hombre que nos advierte de que el mundo todavía es un lugar del que hay que tener miedo.

"Los cuentos de hadas no le proporcionan al niño su primera intuición de la existencia de los espectros. Lo que le proporcionan por vez primera es la intuición clara de que es posible derrotarlos" (Chesterton, "El ángel rojo")
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168 de 227 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El más bello y terrible cuento de hadas
La maestría de esta genial película no solo radica en su música y sus imágenes poéticas, en su belleza indiscutible o en su oscuridad, radica en lo heterogénea que es. Una mezcla de thriller gótico (pero en la América profunda) con referencias a los cuentos de hadas (Hansel y Gretel), al cine mudo de Griffith (no es casual la presencia de Lillian Gish) o al fanatismo religioso y la crueldad infantil. Todos esos temas surgen en apenas hora y media de puro cine. Muchos dicen que cae en el ridículo, pero es que la película se desliza por el territorio onírico y se convierte en un cuento con niños y ogro. Todos los efectismos están plenamente justificados gracias al magnífico guión, al montaje y a la prodigiosa interpretación de Robert Mitchum como predicador fanático y divertidamente malvado. Es una verdadera maravilla que en el cine americano de los 50 se pudiese rodar una película tan llena de significados (incluso referencias bíblicas) y tan bella y poética ( la poesía o la sutilidad reflexiva eran más propias del cine europeo de la época) . El precio fue alto: un inmercecido fracaso de público y crítica y el perdernos otras películas que ese gran actor llamado Charles Laughton podría haber dirigido. Una pena, pero siempre nos quedará esta maravilla para ver en una oscura noche veraniega.
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