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Última parada, el paraíso (1998)

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Sinopsis
Terminus Paradis es un espejo de la vida real, con ideas e imágenes chocantes. Bajo esto, un simple pero exhaustivo análisis de la vida rumana post-comunista. La simple acción, muestra la tipología patológica de la nueva mentalidad "capitalista", adaptada de la antigua europea del este. Las reacciones de los cambios post-comunistas son diferentes. Violencia por un lado (como Cafanu, el héroe de la historia) y la pasividad por el otro (como su coronel). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Rumanía Rumanía
Título original:
Terminus Paradis
Duración
108 min.
Guion
Lucian Pintilie, Ravsan Popescu, Radu Aldulescu
Fotografía
Calin Ghibu, Silviu Stavilã
Productora
Coproducción Rumanía-Francia-Italia; Cinematográfica Filmex S.A / Canal+ / Fondazione Montecinemaverita / MK2 Productions
Género
Drama
6
El paraíso, sin duda.
Mi padre que ha viajado varias veces a Rumania, comenta que los rumanos son malas personas, que se odian y se pisan entre hermanos, unos opinaran que no es nada nuevo, otros que no hay que generalizar y otros simplemente que mi padre es gilipoyas, yo como mi padre que es, le doy la razón y es mas, hasta me recuerda un poco a España, solo que con un poco mas de frío, si hasta los precios están igual y la gasolina incluso es mas cara.

Y como mi padre habla tan mal de los rumanos ya quería yo ver una película que reflejara todo esto, toda esa ira, esa mala baba y poco respeto familiar de los que se presupone que hacen gala, por que soy un tío al que le gustan las películas realistas.

En "Última parada, el paraíso", refleja esto y mas, ya que evoca los sentimientos mas arraigados y profundos, si señores, oh la la, el amor, o algo así parecido, ese sentimiento que mueve montañas, e incluso tanques si hace falta, cocktail explosivo cuando es tratado a través de personajes desequilibrados (lo cual le vuelve dar la razón a mi padre) borrachos, semi-pedófilos y con una tía mas puta que aquellas gallinas que se enseñaron a nadar para ir a poder a tirarse a los patos, Dios si es que van a conciertos de rock como si fueran a uno de Burzum.

Y aunque en "Última parada, el paraíso" no exista un trío como tal, como los de la vieja usanza, si que se pagan las consecuencias, vaya que si se pagan, no hay nada peor que un desventurado hijo de familia rica en el servicio militar. Y con la acotación de que la cárcel, tanto civil como militar, en vez de rehabilitar te trastocan de por vida. Cine Neo-realista eslavo, desgraciadamente Costel Cascaval no se apellida Mastroianni ni Dorina Chiriac es una voluptuosa siciliana de turgentes pechos de morena cabellera.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El país de nunca jamás
Rumanía es el país de nunca jamás en muchos sentidos, siendo uno de ellos que parece condenado a no crecer. En el plano alegórico este hecho queda bien reflejado en la figura de la mujer de uno de los hermanos de Mitu, una de las muchas víctimas del socialismo real y su sueño de perfectibilidad para el ser humano. El protagonista, en medio del delirio provocado por el encuentro familiar le dirá a su cuñada, antigua participante y medallista en los Juegos Olímpicos de Tokyo: "Te has quedado enana", frente a lo cual, en medio de una angustiosa risa ésta contestará que "el Partido nos atiborro a testosterona". Así pues, en esta contestación lapidaria dirigida a su cuñado, esta antigua deportista concebida y moldeada por el régimen socialista a mayor gloria de éste resumirá los efectos palpables y perdurables del experimento comunista sobre la sociedad rumana. De este modo, Lucian Pintilie, director de cine rumano que vio truncada su carrera profesional por enfrentarse abiertamente al régimen en su obra "Reconstituirea" (1968) , volvió a su país con ganas de saldar cuentas pendientes con el pasado, consciente y confiado en que su contribución podía ser fundamental. Precisamente, por todo lo comentado hasta aquí, puede ser considerado justo padre o, al menos, inspirador en muchos sentidos de toda la generación de cineastas rumanos que ha surgido con gran fuerza en la última década.

Precisamente, Rumanía se ha convertido en el país de nunca jamás porque el tiempo parece haber quedado congelado en un presente sin futuro, sin esperanza, algo que queda reflejado en una frase pronunciada por Mitu al preguntarle Norica la hora: "Están arreglando mi reloj". La evidente pérdida de horizonte sufrida por las sociedades centroeuropeas a la caída del comunismo no es sino la crónica de una muerte anunciada, parafraseando a Gabriel García Márquez, ya que su pérdida de rumbo era más que evidente ya a finales de los 70 y, más concretamente, durante los 80. No obstante, gran parte de la deriva existencial y el dolor generado en la época comunista ha venido a acentuarse debido a las insuficiencias del cambio político y la penetración del capitalismo más despiadado. En pocas palabras, existe dentro de la sociedad rumana un sentimiento de impotencia ante la conciencia de haber sido estafados por las "nuevas" autoridades que prometían cambios, progreso y felicidad. Sí, el viejo discurso del paraíso socialista reconvertido al capitalismo.

¿Qué beneficios ha traído la llamada revolución, por mucho que lo ocurrido en 1989 tenga poco de revolucionario? Creo que Pintilie expone su opinión de un modo muy plástico cuando plantea las siempre tormentosas relaciones de Rumanía con Occidente -tormentosas, al menos, en el ámbito intelectual, sólo hace falta echar un ojo a las obras de Cioran- en la figura del hermano de Mitu emigrado a los Estados Unidos.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil