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El botones (1960)

El botones
Trailer
6,0
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Sinopsis
Stanley (Jerry Lewis) es un botones un tanto simple del lujoso Hotel Fontainbleau de Miami Beach, Florida. Los huéspedes van y vienen, pero Stanley está al pie del cañón día tras día, enfrentándose (y creando) todo tipo de catástrofes que incluyen confrontaciones con clientes difíciles de complacer, llaves de habitaciones cambiadas y llamadas de teléfono equivocadas... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Bellboy
Duración
72 min.
Guion
Jerry Lewis
Música
Walter Scharf
Fotografía
Haskell Boggs (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Comedia
8
De cómo debutar con máxima libertad...
The Bellboy es la primera película como director de Jerry Lewis, después de una larga experiencia tanto en TV como en cine con su dúo con Dean Martin. Muchas características excepcionales se reúnen en esta caso tan especial dentro del cine de los 60:

Por un lado, destaca la temprana edad con la que Lewis da el salto a la dirección (34 años), y que, aun y venir precedido por sus éxitos anteriores como actor, dispusiera de una libertad creativa tan grande (teniendo en cuenta que fue producida por la Paramount). Por otro lado, está el hecho de que siga apareciendo como actor protagonista que, por si fuera poco, lo hace por doble partida (lo vemos en el papel del botones de un hotel carente de sentido común -o con un sentido común exacerbado, según se mire y, más tarde, interpretándose a sí mismo, al ya por entonces famosísimo Jerry Lewis-).

Y después tenemos el planteamiento argumental de la película, que no posee un argumento al uso y se vende como una serie de gags sin aparentes conexiones entre ellos. Y de esta forma la película da inicio con un epílogo en el que vemos al supuesto jefe de los estudios que la han producido y que, para sorpresa de todos, no es capaz de contenerse y tras presentar el film rompe a carcajadas sin ton ni son.

Son la unión de todos estos elementos y otros, los que hacen de The Bellboy un film rompedor no sólo en su momento sino, en muchos sentidos, en la actualidad. En un panorama actual en el que se vislumbran nuevos caminos de la comedia (con predominio del absurdo) como es el denominado post-humor, The Bellboy, con 50 años de antelación se adelantaba a propuestas como Muchachada Nui, planteando un retorno a la voluntad de hacer cine de “sketches” para sacar carcajadas a través de una serie de gags a cual más ingenioso y sorprendente, y sin una construcción argumental (más allá de presentar retazos de la vida laboral de un botones en un hotel).

Uno de los elementos que hacen esta obra algo innovador es precisamente el hecho de que, a pesar de sus 50 años de antigüedad, consiga transgredir todos los esquemas mentales del espectador actual, que no es capaz de anticipar el resultado de un gag (véanse gags fantásticos como la señora de las chocolatinas, que pasa de estar delgadísima a obesa en tan solo un instante, y tras otra más de las meteduras de pata de Lewis, cuyo motor es el de crear el caos involuntaria y patosamente).

Pero si a esta falta de pretensiones más allá de generar la carcajada, le sumamos un discurso crítico con algunas de las obsesiones de Lewis , punto que lo puede conectar con Los Monty Python o Muchachada Nui (la fama y lo que esta conlleva, representada por sí mismo), tenemos una ópera prima ciertamente contemporánea para la que los años, y a pesar de estar rodada en blanco y negro, no pasan, y cuya capacidad de romper esquemas preestablecidos no se ha visto muy mermada.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Jerry Lewis y un poco de laurel
El cómico de New Jersey Jerry Lewis (1926), nacido Joseph Levitch, debutó en el cometido de dirigir sus propias películas con The bellboy, un hilvanado de poco más de una cuarentena de situaciones cómicas imbuidas de su peculiar estilo, a saber, movimientos convulsivos a medio camino de un primate y una marioneta, desmedido desdén por la trama (el orden de los gags no altera el resultado), predominio del elemento visual (de hecho, el personaje de Lewis, Stanley, no pronuncia palabra), inclinación por el absurdo y la fantasía (el gag de la mujer gorda y las chocolatinas, el de la foto con flash…)

El personaje que interpreta Lewis es su clásico modelo de hombre infantilizado en demasía y despreciado por la sociedad, cuyo patrón se halla sin sobrado esfuerzo en Tati, Harpo, Laurel… No en vano, un doble de este último se cruza con Stanley (ambos poseen el mismo nombre) hasta en tres ocasiones. A propósito de dobles, el propio Jerry Lewis interpreta dos papeles, el botones y él mismo, su dualidad de cómico y hombre personificada por separado; costumbre la de representar más de un personaje que retomaría en posteriores obras.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil