arrow

Tabú (1931)

Sinopsis
Última película de Murnau, que empezó como una colaboración para escribir y dirigir conjuntamente con el famoso documentalista Robert J. Flaherty, aunque por diversos problemas sólo la firmó Murnau. Rodada en Tahití y Bora-Bora retrata en forma casi de documental, al igual que "Nanook of the North" hacía con los esquimales, las costumbres y modo de vida de la gente del pacífico sur. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Tabu: A Story of the South Seas
Duración
90 min.
Guion
F.W. Murnau, Robert J. Flaherty
Música
Hugo Riesenfeld
Fotografía
Floyd Crosby, Robert J. Flaherty (B&W)
Productora
Paramount Pictures / Murnau-Flaherty Productions
Género
Drama Romance Aventuras Cine mudo
9
De amor y otras prohibiciones (9.1)
Tras Nanuk, los posteriores documentales de Flaherty no tuvieron éxito o bien fueron abandonados por discrepancias con las productoras hollywoodienses, que le exigían incluir historias de amor novelescas con las que no podía estar de acuerdo un director-etnólogo como él. Ya alejado de Hollywood, Murnau, quien se había creado su propia productora para no tener que soportar el control de las grandes compañías, le ofreció a Flaherty la realización compartida de Tabú. No tardarían en surgir las discrepancias, pues Murnau, cineasta alemán de origen expresionista (por si alguien no lo sabía aún), estaba más interesado en plasmar sus inquietudes artísticas en un ensayo antropológico con historia romántica. Flaherty abandonó la empresa y el alemán nos brindó, poco antes de morir en un accidente, esta película de ficción preciosa visual y argumentalmente, con un gran ritmo y con uno de los finales más bonitos de la historia.
[Leer más +]
45 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Paradise Lost
Murnau, inquieto y versátil, se trasladó desde su Alemania natal a la meca de Hollywood para seguir probando, antes los ojos del arte supremo, que él era uno de los más grandes que jamás ha dado la industria cinematográfica (casi igualando en genialidad a mi insuperable Chaplin).
El último proyecto de su fulgurante carrera dio un giro radical, si bien no en su recurrente temática de las bellas historias de amor. Lo que hizo fue buscar nuevos escenarios. Desde la Norteamérica profunda de "Amanecer", a los exóticos parajes tropicales de las islas de Bora-Bora y Tahití, situadas en el conjunto insular de la Polinesia oceánica. Lugares remotos y de ensueño que en la actualidad constituyen algunos de los más codiciados destinos turísticos.
Muchas de las miles de islas repartidas por Oceanía están habitadas por pueblos polinesios, los cuales permanecieron en un aislamiento casi total hasta la llegada de los colonizadores europeos. Francia se hizo cargo del tutelaje del conjunto al que pertenecen Tahití y Bora-Bora, que desde entonces pasaron a denominarse la Polinesia Francesa.
Murnau y el documentalista Flaherty se desplazaron hacia el corazón de aquellas islas y crearon una película-documental que se puede contar entre las más hermosas de ese género. Filmando las costumbres del pueblo nativo de Bora-Bora, experimentamos la explosión de sensualidad y alegría de vivir entre esos paisajes de ensueño cubiertos de fértil vegetación, suaves arenas blancas y aguas que podemos imaginar de un color esmeralda intenso, entre arrecifes de coral que sirven de hogar a millones de ostras perleras y atolones dispersos.
Las jornadas cotidianas para las gentes de las islas se deslizan entre sus actividades de pesca y recolección y sus alegres diversiones y celebraciones.
Da la impresión de que nada podría perturbar tanto regocijo.
Pero la tormenta se anuncia sobre el cielo claro. Reri, una bella muchacha enamorada de un chico llamado Matahi, ha sido seleccionada por el señor de todas las islas para ser la doncella de los dioses. Para ella supone algo similar a una sentencia de muerte; la doncella de los dioses deberá permanecer virgen y pura durante toda su vida para servir a las divinidades. A partir de ese instante, Reri es tabú. Ningún hombre podrá tocarla. Y quien desafíe la prohibición, será castigado con la muerte.
Reri está anonadada. Ni ella ni Matahi se resignan a separarse. La única salida es la fuga, huir a otras islas en las que impere la ley del hombre blanco y por lo tanto las leyes divinas polinesias no tengan valor.
[Leer más +]
22 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil