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Al senador le gustan las mujeres (1972)

Al senador le gustan las mujeres
Trailer
4,2
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Sinopsis
El político Giacomo Puppis vive obsesionado con la política. Es una persona solitaria y con una rigurosa educación. Giacomo es chantajeado por unas fotos comprometedoras acariciando a una importante política. Su represión se manifiesta con arrebatos de agresividad sexual. Por ello y debido al chantaje, su carrera política peligra. Al amparo del Cardenal, se somete a tratamiento en un convento, donde acabará manteniendo con las monjas algo más que una relación enfermera-paciente... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
All'onorevole piacciono le donne (Nonostante le apparenze... e purché la nazione non lo sappia)
Duración
109 min.
Guion
Sandro Continenza, Lucio Fulci, Ottavio Jemma
Música
Fred Bongusto
Fotografía
Sergio D'Offizi
Productora
Coproducción Italia-Francia; Fida Cinematografica / Les Productions Jacques Roitfeld / New Film Production S.r.l.
Género
Comedia Sátira Política
5
"¡Tendréis el presidente más putero de toda la Historia de Italia!"
Las cosas como son, un hombre tiene sus instintos y deseos carnales con respecto al sexo opuesto y es algo irrefrenable, por mucho que se opongan diversas asociaciones feministas o los mismísimos mandatos de la iglesia.
Un hombre es un hombre y, si piensa en mujeres, ¡pues qué se le va a hacer!...

Eso mismo le empieza a ocurrir a Giacinto Puppis, un pintoresco senador del partido demócrata-cristiano supuestamente piadoso que está próximo a convertirse en el presidente de Italia si no fuera por la resistencia de su oponente Torsello, más inclinado hacia el conservadurismo, y a un problema que le ha desembocado en crisis: está obsesionado con las mujeres de un modo exagerado, ¡tanto es así que inconscientemente mete mano a la primera que se le pone a tiro!
La cosa se pone fea cuando un fraile, antiguo amigo de Giacinto, le hace chantaje por unas fotos que muestran agarrándole el trasero a la presidenta de la República de Urania. Éste decide entonces ingresar en un convento para recuperarse de su incontrolable ataque de libido; mientras tanto, las poderosas fuerzas que gobiernan en la sombra para que Giacinto sea elegido presidente intentan descubrir qué sucede con su enfermedad, cuyo resultado será una alocada trama de espionaje y vigilancia donde se enfrentarán políticos, militares, mafiosos y hasta miembros del Vaticano.

Ya lo dije en mi comentario sobre "Las Pícaras Aventuras de Drácula". Parece mentira que una comedia italiana esté firmada por Lucio Fulci, ese señor considerado uno de los más influyentes cineastas dentro del cine "gore" y de terror durante los '70 y los '80; pero es cierto, mucho antes de provocar escalofríos y revolver el estómago al personal con títulos como "El Destripador de New York", "Zombi 2", "El Más Allá" o "Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes", hoy día auténticos clásicos de culto, el director probaba con toda suerte de géneros cinematográficos.
Y el del humor fue uno de los que más practicó. "Al Senador le Gustan las Mujeres" fue la segunda de esas tres películas que realizó junto al genial cómico Lando Buzzanca y que quedaría en tierra de nadie al estar situada, curiosamente, entre "Una Lagartija con Piel de Mujer" y "Angustia de Silencio", dos "giallos" destacados por su alto contenido violento que sin duda figuran entre lo mejor de su filmografía. Quizá para tomarse un descanso de tanta sangre y asesinato, Fulci decidió inmiscuirse nuevamente en la comedia, aunque lo haría, como siempre, a su modo.

Acostumbrado a dinamitar géneros, el director dispuso una pintoresca variedad de temas y estilos que mezclaría y parodiaría cuyo resultado acabó siendo una obra inclasificable en la que pondría patas arriba el microcosmos de la política y la Iglesia de su país (como buen comunista y ateo que él era). Ya desde el principio se mete el dedo en la llaga al mostrar unos televisores en el escaparate de una tienda retransmitiendo un acontecimiento político que no son observados por nadie; al lado, un puñado de gente disfruta un partido de football. La política es para el que le interese, y como nunca ayuda al ciudadano medio, pues a éste no le interesa.
Fulci también ataca directamente al estamento eclesiástico con su particular y punzante humor negro, creando, con sus patéticos personajes, una caricatura de aquellos poderosos que gobiernan en secreto; Giacinto, claro está, es un mero pelele cuyos hilos son movidos por un maestro de ceremonias de toga roja y cruz al cuello que responde al cargo de cardenal, con contactos en la mafia y capacidad para sobornar y asesinar a quien sea (absolutamente grotesca es la escena en la Giacinto observa a los personajes de la historia convertidos en figuras de cera; "mártires", dirá el cardenal).

Esta durísima sátira queda engarzada en una trama donde toma protagonismo el humor más absurdo con un toque de ligero erotismo propio de la época, sobresaliendo los descacharrantes diálogos y la imaginación de Fulci para elevar el género de la comedia a otro nivel, cosa que logra con secuencias donde nos muestra su lado más libre y surrealista (siendo el ejemplo perfecto ese divertido y estrambótico sueño del senador que no desentonaría mucho como parte del "Flying Circus" de los Python o de la "alleniana" antología "Todo lo que Usted quería saber sobre el Sexo pero temía Preguntar").
Buzzanca, como siempre, es la estrella de la función, y consigue hacer reír o con sus ocurrencias o con su impagable colección de expresiones faciales, por muy repelente que sea su personaje; unos buenos secundarios le respaldan, en especial Francis Blanche, Lionel Stander y la explosiva Laura Antonelli. Irregular aunque muy entretenido, el film sería rápidamente prohibido y más tarde admitido gracias a numerosos cortes de metraje, no sólo por mofarse de la Iglesia, sino por la alusión directa que hacía el protagonista al político y diplomático Emilio Colombo (amén de su obvio parecido físico).

¡Y es que no se podía tolerar que un ministro que había implantado leyes para favorecer a la mujer en el trabajo fuese un año más tarde ridiculizado de tal manera y representado como un obseso, violador y pelele de altos cargos que operan en la sombra!...
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