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El ataque de los muertos sin ojos (1973)

El ataque de los muertos sin ojos
Trailer
4,6
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Sinopsis
Un grupo de templarios que fueron ejecutados por cometer sacrificios humanos, regresa para vengarse. Encerrados en una catedral, un grupo de gente intentará acabar con ellos. Segunda parte de la tetralogía de terror-serie B de Amando de Ossorio, que se completa con "La noche del terror ciego" (1971), "El ataque de los muertos sin ojos" (1973), "El buque maldito" (1974) y "La noche de las gaviotas" (1975). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
El ataque de los muertos sin ojos
Duración
88 min.
Guion
Amando de Ossorio
Música
Antón García Abril
Fotografía
Miguel Fernández Mila
Productora
Ancla Century Films
Género
Terror Secuela Zombis Serie B
Grupos  Novedad
La noche del terror ciego
2
El título es lo único atractivo
Cuando hay buena fe, muchas ganas de hacer cine, pero en contra se cuenta con muy bajo presupuesto, aunque el resultado fuese discutible, se debería reconocer el esfuerzo y alabar aquello positivo que hubiera dentro del desaguisado. "Posesión infernal" (por su aspecto visual) y "El proyecto de la Bruja de Blair" (por el revuelo que causó) son dos claros ejemplos de que es preferible la imaginación de quien engendra, que contar con una buena pasta gansa para el cometido.
Lo que no se debe es ser benevolentes por el simple hecho de "pobrecitos, demasiado hicieron pa no tener un duro". Jamás.

No me molesta que los espectros sean descarados muñecos a la hora de arder ó de explotar. No me importa, de verdad. Pero sí me deja a cuadros el hecho, por ejemplo, de que como supongo que no se rodaron las tomas en orden cronológico, en una escena la noche sea negra pura, en la siguiente el cielo esté azulado, y en la tercera vuelva a estar negro como el carbón. Y así durante toda la película.
Aunque las distintas tonalidades en el techo del mundo no es el causante del suspenso. Sólo lo recalqué para comentar, que hay detallitos que siempre se podrían cuidar para que el resultado sea lo menos chapucero posible. Y es que encima de puta, la película pone la cama.


La cinta cuenta con un guión, que además de poco original, resulta pésimo en el perpetrado. Tiene su comienzo, nudo y desenlace. Pero no indaga en ninguno de ellos. No lo decora con buenas ideas que hermoseen los hechos. Todo ello conlleva a que se podría seguir perfectamente aunque bajaras al mínimo el volumen de la televisión sin perderte. Por lo tanto por lo simplón, al espectador se le invita al aburrimiento y sobre todo, más importante aún, a las ganas de no seguir con ella.


Como apunte personal, sin que tenga que ver con el análisis, un hecho que a mi me hizo reír:
A los templarios estos lo iban a ejecutar quemándolos en la hoguera. Como amenazaron con volver a la tierra para la venganza, los lugareños le quemaron los ojos para que así no pudieran encontrar el camino al pueblo. O sea, que se molestaron y preocuparon por quemarles los ojos antes de ser totalmente quemados...
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23 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El terror tardofranquista.
Para el subgénero de zombies, el año 1968 es una fecha marcada en rojo puesto que George A. Romero nos brindó esa estupenda “La noche de los muertos vivientes”, a partir de ahí y en casi todas las filmografías europeas de terror de serie B fueron apareciendo títulos que plagiaban, se inspiraban u homenajeaban a la película de Romero.

En España uno de los casos más evidentes fue el de Amando de Ossorio con su tetralogía sobre los zombies templarios. De todas ellas es la segunda parte “El ataque de los muertos sin ojos” donde encontramos los elementos más clásicos, es decir, un grupo de personas heterogéneas mal avenidas en una casa y rodeadas por multitud de zombies con ganas de sangre.

En el fondo este subgénero no inventa nada, no deja de ser una película del oeste como podía ser “La diligencia”, sólo que los apaches se sustituyen por muertos vivientes.

La película que nos ocupa es tremendamente resultona, tiene esa virtud tan española de sacar el máximo provecho a presupuestos ínfimos, que unido a su lograda estética y atmósfera agobiante le dan para aprobar sin más.

No tan afortunadas están las interpretaciones, casi siempre lo peor en muchas películas de serie B hispanas, que rozan en ocasiones la falta de profesionalidad e interés su participación en películas que sólo lo hacían para comer y que contrastaban con la ilusión de directores-productores-guionistas como Amando de Ossorio que al margen de tener mucha o poca calidad, al menos amaban el cine y no estaban sólo para ganar dinero, ya que más bien perdiéndolo, se embarcaban en un proyecto siguiente.

Para ellos mi recuerdo y para los otros mi desprecio.
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15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil