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Posdata: Te quiero (2007)

Sinopsis
Holly Kennedy (Hilary Swank) es una joven viuda que trata de encauzar nuevamente su vida tras la muerte de su querido marido Gerry (Gerard Butler), al que amaba sobre todas las cosas. Pero un día, con motivo de su 30 cumpleaños, descubre que éste le ha dejado varias cartas, todas con la misma postdata: PD: Te quiero. Obsesionada con las misivas y su contenido, la madre de Holly (Kathy Bates) y sus mejores amigas Sharon (Gina Gershon) y Denise (Lisa Kudrow) comienzan a pensar que se está aferrando demasiado a un pasado que nunca volverá. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
P.S., I Love You
Duración
126 min.
Estreno
11 de julio de 2008
Guion
Richard LaGravenese, Steven Rogers (Novela: Cecelia Ahern)
Música
John Powell
Fotografía
Terry Stacey
Productora
Warner. Bros. Pictures / Alcon Entertainment / Grosvenor Park Productions / Wendy Finerman Productions
Género
Romance Drama Comedia Drama romántico
"Un arranque interesante, curioso (...) en vez del insólito melodrama romántico que podría haber sido, es otra comedia sentimental trufada de lugares comunes, demasiado sensiblera (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)."
[Fotogramas]
"Los peligros del mucho amor. (...) Tras una primera escena bien tramada, interpretada y resuelta (...) se empieza a tensar el pellejo de lo razonable (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
7
Es agradable poder caminar junto a alguien sin hablar cuando ya le conoces.
Las películas emocionan a cada persona de manera diferente, dependiendo de sus vidas, de sus aspiraciones, de sus sueños, de aquello que realmente les importa, y no hay que ver esas emociones en las películas -quizá si- si no conocer el alma portadora de esa emoción.

Posdata: te quiero, no es una mala película, no es el pastelón de siempre, con los personajes de siempre y las necedades de siempre; tampoco es una película de autor, profunda y serena de planos interminables... Simplemente es una película más que se contenta con provocar emoción aunque sólo sea en una persona.

A mi me la ha provocado.

Cuando encuentras a esa persona sin la que no podrías vivir jamás, cuando el único mundo que existe es el que entre los dos se ha creado, envolviéndonos en su burbuja, cuando a pesar de los años sigues queriendo ver su cara al despertar como primer y divino pensamiento; enfrentarte a una vida sin él resulta cruel e insoportable.

Esa ha sido mi emoción. Imaginar mi vida, al igual que la de la protagonista de la película, sola, sin él. Siendo joven, trabajadora, libre, estando enamorada, teniendo problemas pero superándoles junto a él. Mi emoción ha sido el pensar que sin él, todo mi azul se convertiría en el rojo más hiriente y doloroso. Y he deseado dejar de ver la película e ir a su lado, para ver que todo ha sido producto de la fábrica de sueños y que mi vida realmente no se ha tambaleado.

Esa ha sido mi emoción.

La crueldad de una posible soledad sin él. El seguir día a día, el no querer dejarle marchar.

Puede que para muchos el pastel y el rosa inunde el metraje (qué hay de malo, verdad Aeris?), pero para mi ha sido mucho más, y ésta película me ha dado mas miedo que cualquiera de asesinos en serie, deformes caníbales y sierras mecánicas.

"Tú has llenado mi vida, yo sólo he sido un capítulo de la tuya"... le dice el protagonista a su siempre amada mujer... Da gusto despertar del sueño o de la película (llamarlo como queráis) y comprobar que todo sigue igual y que no hay capítulos... que es todo parte del mismo y eterno libro.
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81 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
PD: quiero llorar
´´Por favor que se acabe ya`` Eso fue lo que pensé durante prácticamente la última hora de película, y no es que fuera mala, sino que se pasa un mal rato de narices.

Empiezas viéndola contento por esperarte algo diferente y novedoso, te metes en la historia con la pareja, y de repente, todo se derrumba. Ya no hay cuento feliz que valga, a partir de ese momento, la perplejidad da paso a la angustia, los llantos amagados, la tristeza omnipresente y un sentimiento de angustia que se incrementa a medida que pasa el tiempo.

No me gustan Hilary Swank ni Gerard Butlerd, pero en esta ocasión me robaron el corazón, aunque fuera para romperlo en mil pedazos y devolvérmelo tras repasar durante dos horas los restos con una apisonadora.

Eso es lo que te puedes esperar de un golpe directo al corazón en forma de película, lo malo es que se puede pasar de lo fuerte que te tumba. Mal consejo para un amigo de lágrima fácil, un suplicio para el colega duro, y pura gloria para tu enemigo si le gustan las historias dramáticas.

Es una experiencia, hay que verla sí o sí, por lo menos para asegurarte de que no quieres volver a pasarlo tan mal durante tanto tiempo. Porque una cosa es que llores al final de la película y otra muy distinta que te tengan llorando el ochenta por ciento de la misma, porque terminas acordándote de la familia del director, del guionista y de todos sus antepasados.

Al final te parecerá un bonito canto de fénix, triste pero hermoso a su manera, o una tomadura de pelo por parecerte que han jugado contigo. Lo dicho, yo la vería aunque sea para asegurarme no volver a ver ninguna otra igual en mi vida.

Conclusión: paquete de clinex y a aguantar hasta el final.
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27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil