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Víctor Ros (Serie de TV) (2014)

5,9
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Sinopsis
Serie de TV (2014-2015). 2 temporadas. 14 episodios. Se basa en las novelas de misterio e investigación de Jerónimo Tristante, ambientadas en el Madrid del siglo XIX. Víctor Ros es un brillante policía de la Brigada Metropolitana de Madrid, el primer cuerpo de élite español que emplea técnicas científicas y deductivas. Clara Alvear, una joven de una familia tradicional, mantiene una relación amorosa con el inspector. Lola ‘La Valenciana' es una amiga del protagonista que trabaja en un burdel. Don Armando es padrino y jefe de Ros. Y Roberto Aldanza es un hombre noble, instruido y adelantado a su época. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Víctor Ros (TV Series)
Guion
Jorge Díaz, Paco López Barrio, Javier Olivares, Pablo Olivares, Anaïs Schaaff, Jerónimo Tristante (Novela: Jerónimo Tristante)
Música
Pablo Salinas
Fotografía
Víctor Tejedor
Productora
Televisión Española (TVE) / New Atlantis
Género
Serie de TV Intriga Thriller Siglo XIX Asesinos en serie Policíaco Robos & Atracos
5
No es el Sherlock Holmes español, es...Victor Ros
Una serie policiaca española ambientada en el Madrid del s. XIX resulta, a priori, más que apetecible. Tal vez lo malo es que a estas alturas andemos esperando a que alguna cadena (TVE es la más invocada) realice una serie “de época” con una ambientación a la altura de aquellas “Fortunata y Jacinta” o “Los gozos y las sombras”. Bueno, pues Victor Ros no va a ser esta serie, evidentemente. Y sin embargo me ha parecido una serie bastante estimable.
Victor Ros tiene una característica sorprendente, camina siempre sobre un alambre. Está a un paso de ser muy buena y a un paso de ser muy mala. Nunca acaba de caer hacia ninguno de los dos lados, o mejor, cae en los dos lados alternativamente y eso la compensa.
Y ese equilibrio se muestra a cada paso. Los cromas a veces son interesantes (La plaza Mayor, la Puerta del Sol) y a veces torpes (el exterior de la comisaría). El interior de la casa de Aldanza es muy bueno, mientras la de los Alvear es puro cartón piedra y el de la comisaría un imposible. Y así todo, interpretaciones, decorados, vestuario, ambientación… Nada es especialmente chirriante (vale, no me fijo en las figuras del fondo de los planos con croma, y que parecen los muñequitos de aquellos viejos recortables) ni especialmente bueno. Una de cal y una de arena. Bueno, la iluminación es… arena.
Como siempre últimamente -el pobre Alatriste- la iluminación es excesiva. Por lo visto hay una nueva generación de iluminadores en España que creen que iluminar una escena es colocar todas las luces disponibles en los almacenes. Sobre todo cuando no hacen falta. Así, todas, pero todas, las escenas de la “casa de los Alvear” (esa casa de escalera exterior digna de una pirámide azteca) que transcurren a plena luz del día, tienen no menos de dos docenas de velas ardiendo en diferentes candeleros repartidos por toda la sala. No siendo Glasgow el escenario, sino un luminoso Madrid en otoño, parece tan excesivo como absurdo.
En consonancia con el resto ninguna actuación chirría. Ninguna, teniendo en cuenta que han tenido la obligación -novelas obligan- de deshacerse del personaje para mí más interesante, el Martínez de Tito Valverde.. Es cierto que veo a Carles Francino y no me imagino actor que de menos la imagen de “chico-lumpen-callejero” en España, aunque le ayuda una buena voz. Tampoco me imagino a Megan Montaner, con esa cara de salud y su envidiable moreno ibicenco, llevando la oscura vida de puta (aunque sea un burdel de lujo). En cambio los continuos mohines de Esmeralda Moya, que a tantos molestan, si que se adaptan a su personaje de señorita bien.
El resultado final es, en resumen, el de ese centro del alambre, ni demasiado bueno ni demasiado malo. entretenida pero no memorable. Lastrada con las comparaciones con un Sherlock Holmes al que en nada se parece.
Si alguien espera que la serie mejore -o empeore- en el futuro, que abandone la idea. Vistos unos cuantos episodios anuncio que el tono no va a variar, la trama sentimental se agudizará, las tramas criminales no serán más brillantes y yo echaré de menos al inspector Martínez.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Buena idea y eso es todo
Con unos créditos iniciales inspirados en el Sherlock Holmes de Guy Ritchie, aparece este Víctor Ros con unos aires victorianos que no queda descolocado pero, por desgracia, no profundiza en el ambiente deseado de lo que se quiere presentar.
Está claro que no se pretende más que una serie de misterio con aires esotéricos al estilo de los crímenes de la calle Morgue, por ejemplo. Y es una buena idea, y es bueno que haya autores que se fijen o se inspiren en buenas ideas pero, lo que está claro, es que ahí no debe uno quedarse. Hay que leer mucho y ver muchas series, inglesas de Sherlock Holmes o de misterios, antiguas y modernas, y buscar en archivos históricos (que eso sí han hecho) hasta que la inspiración dé con el personaje acertado.
Luego no basta un personaje irónico y los típicos secundarios. Hay que dotarlos de fuerte personalidad para que el público se divierta y se sorprenda.
Por decir un ejemplo diría: Basta ya del típico jefe de policía grande, gritón y siempre cabreado. ¿Es que nadie se da cuenta que es mucho más cabrón el jefe enano con risilla diabólica, con un físico por ejemplo a lo Donald Pleasence?
No se trata de un vestuario perfecto y unos decorados bien currados, se trata del guion. Hay que estrujarse el cerebro para buscar ideas originales porque resulta muy pobre, pero muy pobre, tener que estar oyendo lo de que el asesino era zurdo y ya está. Eso es el parvulario de los casos detectivescos. Eso es una ruina absoluta.
A estas alturas eso no dice nada bueno de un guion. No cuesta mucho trabajo buscar otra peculiaridad menos vista, solo hay que pensarlo.
La tensión se crea con o sin música, secuencias aceleradas o ralentizadas pero nunca con conversaciones monocordes y apareciendo siempre de golpe los personajes necesarios como si estuvieran viviendo juntos todo el día. Dilatando el misterio aumenta la intriga. Y las putas entonces eran putas, no tías tan buenorras y con un tipazo de cojones y el pelo rizado, negro y brillante. Eran gordas y feas porque si no, no estarían con el pueblo; estarían con los políticos de entonces y con los banqueros y serían sus mujeres.
Espero que la serie vaya a más en lo tocante al ambiente de misterio. Que se cuiden más los diálogos y se acierte en la dirección. No hay más que seguir un crimen, un crimen que no pueda resolverse porque el misterio es eso, un crimen imposible, y la serie lo que tiene que hacer es administrarlo en las dosis justas para que el espectador se interese.
En resumen, una serie inspirada en los misterios ocultos en el tiempo que tiene que cuidar mucho el realismo de las obras y hechos de los que se inspira.
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11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil