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El doctor Frankenstein (1931)

Sinopsis
El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Frankenstein
Duración
71 min.
Guion
Garret Ford, Francis Edward Faragoh (Novela: Mary Shelley)
Música
David Brockman
Fotografía
Arthur Edeson (B&W)
Productora
Universal Pictures
Género
Terror Ciencia ficción Monstruos Película de culto
Grupos  Novedad
Frankenstein
Obra cumbre del género y una de las películas más famosas de la historia del cine.
[FILMAFFINITY]
"Hay películas cuyo mito supera su calidad y, sobre todo, la huella que el paso del tiempo ha dejado en su seno. Y El doctor Frankenstein es una de ellas"
[Cinemanía]
8
El monstruo
Cuarto largometraje de James Whale. El guión, de John L. Balderstone (adaptación) y de Francis E. Faragoh, Garret Ford y Robert Morley, adapta la obra teatral "Frankenstein: An Adventure in The Macabre" (1927), de Peggy Webling, basada en la novela "Frankenstein: or, The Modern Prometheus" (1818), de Mary Shelley. Se rueda en Universal Studios (Universal City, CA). Producido por Carl Laemmle Jr., se estrena el 21-XI-1931 (EEUU).

La acción tiene lugar en el cantón alemán de Suiza, en 1930-31. El doctor Henry Von Frankenstein (Clive) se recluye con sus ayudantes en una torre aislada para trabajar en la creación artificial de la vida. En base a partes de diversos cadáveres humanos construye un nuevo cuerpo, que expone a los rayos de una tormenta para que le den la vida.

El film suma los géneros de terror, drama y ciencia ficción. Forma parte de la serie de películas de terror que produce la Universal durante la década de los años 30, como "Drácula" (Browning, 1931), "La momia" (Freund, 1932), "El hombre invisible" (Whale, 1933) y otras. Da lugar a una eminente secuela, "La novia de Frankenstein" (Whale, 1935).

La figura central de la cinta viene dada por el mostruo (Karloff), caracterizado con singular maestría por el maquillador Jack Pierce, con la colaboración de J. Whale, que lo viste de harapos de talla inferior a la apropiada. Por error es portador del cerebro del cadáver de un criminal, por lo que se le atribuyen tendencias homicidas, que los hechos parecen no confirmar: mata por error (Mary) o por lo que entiende como defensa propia (Fritz). Es un ser inexperto, de aspecto extraño, que provoca rechazo y burlas. La ausencia de afecto y comprensión que le acompaña despierta en él sentimientos de frustración, que condicionan su conducta. En poco tiempo se convierte en uno de los monstruos más famosos y perdurables del cine. La figura del doctor Frankenstein incorpora elementos tomados de los mitos de Prometeo y de Fausto.

La película se sirve de escenarios turbadores y de una decoración siniestra. Respira una atmósfera tenebrosa y lúgubre. Añade trazos de humor (barón, Fritz...). Plantea cuestiones sobre la libertad, la responsabilidad y la culpa; la importancia de los factores biológicos en la conducta humana; las limitaciones de la ciencia; la lucha del hombre contra la muerte y otros. Frankenstein es el antiguo nombre de una pequeña población de Silesia (Polonia).

La música, de Bernhard Kaun y Giuseppe Bacce (no acreditados), aporta una partitura breve (6 cortes), vanguardista y orquestal, que apoya y da sentido a la acción. Destaca el corte "The Bird Of The Monster". La fotografía, de Arthur Edeson y Paul Ivano, en B/N, se inspira en la estética expresionista del cine alemán, con abundantes encuadres laterales, inferiores y superiores, proyección de sombras y creación de ambientes opresivos y oscuros. Incorpora un breve montaje en paralelo y una soberbia secuencia de un incendio en la noche.
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47 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sobre dioses y monstruos.
A James Whale nunca le interesaron especialmente las películas de terror, pero tuvo en cierta forma mala suerte. Su trabajo abarcó esencialmente la década de los años 30, con la Gran Depresión en pleno apogeo y donde el cine se convirtió en un pasatiempo donde ahogar las penas de los desafortunados ciudadanos. Aquellos años fueron tiempos de transición entre el cine mudo y el cine clásico y había que cumplir con los designios de las grandes productoras si querías trabajar, y Whale un hombre fiel a la Universal sacrificó sus melodramas y musicales por hacer lo que se le pedía que era llevar monstruos a la gran pantalla.

Y lo hizo muy bien, tanto que incluso diría que de todas las películas de terror de la época, tiene probablemente el mejor díptico con Frankenstein.

Yo pertenezco al grupo que considera algo mejor la segunda parte que la primera, “El Doctor Frankenstein” es buena, pero tiene el hándicap de estar algo encorsetada en una adaptación literaria, a la que decide respetar en ciertos momentos y en otros no. El gran mérito corresponde con el estilo fulgurante y moderno de Whale. Mientras cuando ves “Drácula” o “La momia” aun siendo buenas parecen de los años 20, ésta que comento parece de los 40. Su ritmo narrativo y la capacidad de movilidad de cámara y un montaje muy avanzado son incomparables para su época.

Además tuvimos la fortuna de que Bela Lugosi decidiera rechazar el papel y este cayó en manos de Boris Karloff, sencillamente colosal.

Probablemente James Whale podía haber estado a la altura de Mankiewicz o Douglas Sirk, el destino quiso que fuera recordado por otro tipo de películas muy distintas a las que hicieron importantes a los dos citados, sin embargo con el paso de los años muchos de nosotros nos alegramos de ello, porque su obra seguirá estando en el corazón de millones de adultos, que crecimos de niños con sus películas y jamás olvidaremos.

Nota: 7,2.
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26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
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